Inversión ESG: impacto en la oferta de productos financieros
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Inversión ESG: impacto en la oferta de productos financieros

La normativa promueve la incorporación de criterios ESG en sus análisis y la redirección de su oferta hacia productos sostenibles que satisfagan la creciente demanda

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*Úrsula García Giménez y Beatriz Benítez Mateo son socia y asociada principal de finReg360

En los últimos meses, se habla mucho de las obligaciones de las entidades financieras sobre transparencia en materia de la sostenibilidad ante la inminente entrada en vigor del reglamento de divulgación el próximo 10 de marzo. Esta normativa, uno de los primeros pasos del ambicioso plan de acción de la Comisión Europea sobre finanzas sostenibles, supondrá una transformación completa de la oferta de productos financieros.

Las entidades tienen que prepararse para esta irrupción de la norma en sus modelos de negocio, que algunos ya comparan con el efecto que generó la adaptación a MiFID II y el paso a nuevos modelos de negocio basados en la prestación del servicio de asesoramiento. Ahora, con las modificaciones propuestas en la normativa MiFID II e IDD sobre finanzas sostenibles, pasaremos de una gama de productos, que no tiene en consideración el perfil de sostenibilidad de las empresas en las que se invierte, a otra en la que cada vez estarán más presentes los productos sostenibles, puesto que la finalidad última del plan de la Comisión es reorientar los flujos de capital hacia inversiones responsables, y esto solo se consigue fomentando la demanda de “productos sostenibles” y, por tanto, obligando a ampliar la oferta.

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Para alcanzar este objetivo, las propuestas de modificación de MiFID II e IDD obligarán a las entidades a preguntar a los clientes por sus “preferencias en materia de sostenibilidad” en el test de idoneidad y, por tanto, a ofrecerles productos ajustados a las mismas, lo que lleva a las entidades a reconsiderar su variedad de productos para poder ofrecer a los clientes los “productos sostenibles” que respondan a sus “preferencias en materia de sostenibilidad”.

El resultado de la encuesta incluida en la guía práctica “Sostenibilidad y Gestión de Activos”, elaborada por Analistas Financieros Internacionales (Afi), Allianz Global Investors y finReg360, confirma que, actualmente, la mayor parte de los inversores no están familiarizados con las inversiones sostenibles, a pesar de que casi un 90 % afirma que desearía invertir en productos sostenibles.

No obstante, es previsible que el conocimiento de los productos sea cada vez mayor por parte de los clientes, con la entrada en vigor del reglamento de divulgación, y que la demanda se incremente cuando resulte obligatorio preguntarles por sus preferencias medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) a través del test de idoneidad MiFID/IDD.

Según los clientes encuestados, la gama de productos sostenibles que ofrecen las entidades no es suficiente y solo un 16 % declara que su entidad les ha ofrecido en alguna ocasión productos sostenibles. Lo que supone que el margen de mejora que tienen actualmente las entidades para incorporar productos sostenibles a su oferta es amplísimo. En este sentido, las entidades ya están dando los primeros pasos hacia ese objetivo y comienzan a integrar factores ESG en sus decisiones de inversión para, posteriormente, incorporar productos con objetivo o características concretas de sostenibilidad. Esta tendencia no solo la estamos observando en los mercados de valores fruto de esta creación de “productos sostenibles” y la obligación de preguntar por las preferencias ESG, sino que se extrapola al ámbito bancario y de seguros. En estos sectores se empiezan a incorporar criterios sostenibles, por ejemplo, en la concesión de créditos con condiciones más ventajosas si están dirigidos a financiar proyectos que promuevan la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente, o seguros asociados a la protección de coches eléctricos.

En resumen, la normativa está impulsando al sector financiero a ampliar sus horizontes y no basar sus decisiones exclusivamente en criterios financieros, sino que promueve la incorporación de criterios ESG en sus análisis y la redirección de su oferta hacia productos sostenibles que satisfagan la creciente demanda de los clientes, para poder alcanzar su objetivo último de redirigir los flujos de capital hacia inversiones sostenibles.

Finanzas Comisión Europea