Estamos ante un nuevo episodio de la guerra que comenzó hace dos años y medio contra Israel iniciada por los terroristas de Hamás y respaldada por Irán. ¿Se avecina una tormenta financiera?
Concentración de iraníes ante la embajada de Irán en Madrid a favor de la intervención militar de EEUU e Israel. (EP)
El odio del Gobierno iraní hacia el país de Israel y los judíos viene de lejos. Ahora estamos ante un nuevo episodio de la guerra que comenzó hace dos años y medio contra Israel iniciada por los terroristas de Hamás y respaldada por Irán. Tras ese suceso, Israel actuó con contundencia y fue a por Hamás en Gaza y luego a por Hezbolá en el Líbano.
La continuidad de Irán como elemento desestabilizador en el panorama internacional y la amenaza nuclear que supone su desarrollo militar han llevado a Estados Unidos a implicarse de manera directa, junto a Israel, en intentar derrocar el régimen de los ayatolás y devolver así la estabilidad a un país enfrentado internamente y sumido en una grave crisis interna económica y política.
No olvidemos que Irán es un país que ha apoyado la guerra de Rusia en Ucrania, que es un proveedor estratégico de China pues su crudo exportado lo vende sobre todo a ese país y que, además de declarar la guerra a Israel en el 2023, ha estado financiando y entrenando a todo tipo de regímenes y grupos terroristas y fuerzas paramilitares.
En ese marco, Estados Unidos ha desplegado sus grandes portaaviones en la zona en lo que es, más que una operación militar, una gran operación de inteligencia que ha descabezado a toda velocidad a la cúpula gobernante iraní.
No obstante, y como el presidente Trump ha recordado ya en varias ocasiones, la única forma de derrocar este régimen es desde dentro con una insurrección popular, llamando así a la sublevación popular ya intentada hace unos meses y arrasada por las fuerzas de represión iraníes con decenas de miles de muertos civiles.
Qué esperar ahora en los mercados
En el corto plazo, los líderes políticos y religiosos iraníes buscarán la sucesión del líder supremo (Irán es la única teocracia que queda en el mundo, es decir, es gobernada por alguien nombrado directamente por su Dios), e intentarán reorganizar su deteriorada fuerza militar, por el ataque de EEUU/Israel, así como defender sus intereses económicos centrados especialmente en las exportaciones de crudo.
Sobre ello, durante estos días, como pasó ayer lunes, vamos a presenciar efectos financieros relevantes para el precio del petróleo (alzas) y para los activos de riesgo en general (caídas). En cuanto a lo primero, las tensiones geopolíticas en la zona se intensificarán y las fuerzas iraníes intentarán bloquear el tráfico por el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, una estrecha salida por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La subida de la cotización del crudo es segura en el corto plazo y así se produjo ayer lunes, dado que la prima por riesgo geopolítico se está disparando. Luego, veremos.
Y veremos porque el cierre del estrecho de Ormuz perjudicaría más a la economía iraní y al flujo de petróleo a China, con el consiguiente disgusto de este país, que al consumo de petróleo de EEUU y Europa. Además, se estima que China tiene actualmente niveles récord de reservas de crudo, y la OPEP tiene una producción inactiva que podría incorporarse rápidamente al mercado. Finalmente, debemos considerar la capacidad compensatoria de otros países productores (Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y el Norte de África), con producción suficiente y voluntad de aumentar la oferta para mitigar cualquier déficit provocado por la crisis en Irán.
Seguramente en unos días califiquemos la reacción del mercado del crudo como una sobrerreacción, pero lo que está sucediendo entra en lo previsible ante un evento que afecta a la estabilidad de una zona con varios de los principales productores de petróleo del mundo ahí situados.
Luego están las Bolsas. Ayer vivimos una jornada de ida y vuelta con Europa llevándose la peor parte y EEUU recuperando algo gracias a que algún mandatario iraní sugirió la posibilidad de entablar conversaciones con EEUU. Trump estaría dispuesto a ello pues una subida excesiva del precio del petróleo traería probablemente tensiones inflacionistas, lo que podría reducir las expectativas de recortes de los tipos de interés estadounidenses que Trump anhela/impone. Por lo anterior, el precio de los bonosha caído (sus rentabilidades han subido por los temores inflacionistas).
En todo caso, del pragmatismo de los nuevos líderes iraníes, los anteriores han sido eliminados, y de que por ello acepten soluciones de entendimiento con EEUU en cuanto al respeto a los derechos humanos en su propio país y sobre la continuidad de sus intereses económicos ligados a la exportación de petróleo, dependerá la velocidad de la llegada de una solución para este conflicto.
Para acabar el repaso, citar que, inevitablemente, en este contexto el Oro vuelve a actuar de refugio. Pero atención a la especulación a corto pues una estabilización de la situación con un parón de las hostilidades supondría un fuerte retroceso de su precio.
Conclusión esperanzadora
Para hacer frente a estos riesgos y situación de nerviosismo, como inversores debemos mantener la calma: es ésta la mejor actitud cuando los eventos se mueven más rápido que los fundamentales del mercado y debemos intentar aprovechar las reacciones exageradas de éste en caso de que se produzcan, distinguiendo las perturbaciones temporales de los deterioros genuinos a largo plazo.
En conclusión, aceptando la incertidumbre reinante, mi perspectiva es favorable ya que, por un lado, podríamos ver desaparecer el principal elemento desestabilizador en el mercado del petróleo y en la zona de Oriente Medio (el régimen de los ayatolas de Irán) y, por otro, asistir a una mejora de la calidad de vida de los iraníes, cada vez más menoscabada en los últimos tiempos.
Puede que estemos ante un catalizador que acelere una transformación en la región, reduciéndose el riesgo geopolítico que es prácticamente permanente en la zona y mejorando el entorno económico global, lo que acabaría siendo propicio para los mercados financieros.
PD para gente de bien: como recordaba con la caída de Maduro en una posdata de esta columna, creo que ahora estamos ante otro episodio de la parte buena de la acción del histriónico Trump. Bien sea por la defensa de la libertad y de los derechos humanos en Irán, bien sea por su inevitable deseo de figurar y destacar ahora intensificado por las elecciones mid term de noviembre próximo, me parece de nuevo más que loable la acción tomada por la Administración Trump contra la tiranía iraní.
*Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital AF AV
El origen de todo (al menos el más reciente)
El odio del Gobierno iraní hacia el país de Israel y los judíos viene de lejos. Ahora estamos ante un nuevo episodio de la guerra que comenzó hace dos años y medio contra Israel iniciada por los terroristas de Hamás y respaldada por Irán. Tras ese suceso, Israel actuó con contundencia y fue a por Hamás en Gaza y luego a por Hezbolá en el Líbano.