Los mercados temen contagiarse de los rebrotes: ¿será tan grave como en marzo?

El principal riesgo económico estaría en una pérdida de confianza sobre la capacidad de las medidas para mantener la transmisión de liquidez abierta y las tasas de interés bajas

Foto: iStock.
iStock.
Adelantado en

Durante los últimos días, el temor a una segunda ola de contagios en Europa y Asia junto al significativo aumento en Estados Unidos, con 38,000 nuevos casos el miércoles, han determinado nuevos descensos en las bolsas. La actuación de los gobiernos a escala global, contando con la experiencia de los últimos meses, está siendo y debe ser rápida, por lo cual, tenemos que pensar que las situaciones que podamos vivir en las próximas semanas no deben ser ni mucho menos parecidas a las de marzo. Lo normal es que vivamos situaciones mixtas, con salidas y entradas en fases dependiendo del entorno, pero siempre con un importante sesgo hacia la normalización.

Desde un punto de vista de expectativas económicas la situación empeora, puesto que la velocidad de la esperada estabilización se vuelve, lógicamente, a poner en duda. La recuperación en V no se estaba produciendo, pero se entendía que, de algún modo, llegaría progresivamente con una significativa aceleración en 2021. Y aunque en estos momentos se pueda dudar aún más de la velocidad en la que se vaya a producir, no deberíamos poner en duda la recuperación siempre que se mantenga la confianza en las instituciones.

¿Por qué? Primero, porque las medidas están tomadas, las instituciones alerta y es evidente que están dispuestas a realizar nuevas acciones si fueran necesarias. En segundo lugar, porque las bases creadas son sólidas y se han implementado nuevas políticas de crecimiento económico basadas en la aceleración de sectores estratégicos que siguen y seguirán mostrando elevados crecimientos pese a nuevos rebrotes de la pandemia. En tercer lugar, porque, si miramos los mercados de bonos, las primas de riesgo se han normalizado. Siguen siendo más altas que a principios de año, pero están cerca de niveles vistos el ejercicio anterior.

El principal riesgo económico no es tanto la velocidad de la estabilización, sino una pérdida de confianza en la capacidad de las medidas para mantener la transmisión de liquidez abierta y las tasas de interés excepcionalmente bajas. La ruptura de estas bases nos llevaría a una crisis muy distinta a la que estamos viviendo, mucho más próxima en sus características a la vivida en el 2008, con evidentes consecuencias financieras y la necesidad de “reinventar” el sistema a través de nuevas medidas de contención actualmente desconocidas o no usadas.

Los bonos, el crédito o las bolsas, no muestran que estemos ni mucho menos cerca de esa situación. Cotizaron riesgos en marzo de una posible ruptura, pero desde entonces se han ido alejando de esa opción. Quizás a corto vemos repuntes pero, tras las últimas declaraciones y actuaciones de los principales bancos centrales es difícil que sean movimientos estructurales. La experiencia sobre la pandemia es mayor, la capacidad de reacción también. Tendremos que entrar en una fase muy diferente a la actual para poder ver rupturas, o considerar imposible facilitar la normalización social antes de la llegada de la vacuna, lo que si tendría efectos económicos exageradamente negativos por su influencia en la economía real.

A lo largo del mes de julio, tendremos que estar muy pendientes de varios factores:

  1. La evolución de la pandemia y los rebrotes.
  2. Si estos rebrotes determinan de nuevos reacciones radicales (confinamiento), o si, como es previsible se hace frene a ellos con un importante sesgo hacia la normalización y reactivación económica.
  3. Datos de actividad, que a medida que se vaya produciendo la normalización nos den información real sobre cómo debe ser realmente la recuperación, teniendo en cuenta que los datos de corto contienen y contendrán mucho ruido.
  4. Resultados empresariales, debiendo estar especialmente atentos a sus 'guidances' y comentarios sobre próximos trimestres, En este caso deberíamos diferenciar claramente entre sectores, las velocidades de cada uno de ellos van a ser muy, muy distintas y debemos entender la falta de visibilidad existente a corto, quizá no tanto a largo. También debemos entender que la mayoría de las empresas están en proceso de análisis de sus estrategias y, entendiendo aún cual ha sido el impacto en sus inversiones o activos actuales. La clave estará en el 'guidance', especialmente de aquellos sectores que se considera liderarán la nueva fase
  5. Por último, la evolución de la renta fija y concretamente de las primas de riesgo. Mientras sigan contenidas, mostrarán que la confianza se mantiene.
Visión Alternativa
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios