Inflación, pandemia y resultados: las claves de un mercado necesitado de liquidez
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Ángel Blanco

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Inflación, pandemia y resultados: las claves de un mercado necesitado de liquidez

La inflación alemana desciende ligeramente en junio, si bien se trata de lecturas elevadas, al mantenerse por encima del 2%. Mientras, en UK el IPC de junio se situó en un 2,5%

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La bolsa española. (EFE)

Inflación, pandemia y resultados empresariales se sitúan como los principales conductores de mercado a corto plazo, en un entorno de optimismo macroeconómico soportado por los buenos datos que hemos ido conociendo estas últimas semanas. Sin embargo, pese a ligeras subidas, la falta de liquidez propia de estas fechas, especialmente significativa durante el mes de agosto, ha de tenerse muy en cuenta a la hora de tomar posiciones, ya que, no olvidemos, este mercado sigue dependiendo de una entrada continua de liquidez tanto en renta fija, por el soporte de los bancos centrales a través de sus políticas monetarias, como por la necesidad de inversión de fondos y otros partícipes, en el lado de la renta variable.

Respecto a la inflación, los datos siguen mostrando un repunte generalizado. La preocupación por esta alza lleva múltiples declaraciones y nuevas actuaciones, como la realizada por el BCE la pasada semana. En esta ocasión, el cambio del BCE es significativo, alineándose, a su manera, con la flexibilidad que ya anunció la Fed hace meses. El BCE situó su objetivo flexible, tratando además los datos de forma simétrica, en el 2%. De todas formas, sí dejó claro que su posición a la hora de sobrepasar el objetivo es más cauta que la de su homólogo americano (sinceramente, el cambio ya es muy significativo, no olvidemos las últimas actuaciones de Trichet, cuando la crisis financiera era un hecho, por mantener sus objetivos de inflación).

Durante la semana, conocimos el dato final del IPC de junio de Alemania, que se situó en un aumento del 2,3% interanual. La inflación alemana desciende ligeramente en junio, si bien se trata de lecturas elevadas al mantenerse por encima del 2%. En UK, el IPC de junio se situó en un 2,5% interanual vs. el 2,2%(e). El IPC subyacente se situó en el 2,3% interanual vs. el 2%(e), lo que podría llevar a cambios de política desde mediados de 2022. En EEUU, el índice de precios al productor mostró aumentos interanuales de la inflación del 7,3%.

Foto: Foto: iStock.

Ante estos datos, y continuando la estala del PBOC y el BCE la pasada semana, se empieza a hablar del riesgo de inflación estructural frente a inflación transitoria. Powell, en su discurso al Congreso, habló de la posibilidad de que la inflación se mantenga alta en los próximos trimestres antes de ver una moderación. El CEO de Blackrock también mostró su preocupación, frente al consenso.

En general, el mercado sigue basando el principal escenario en un repunte transitorio tras la crisis del covid, con un componente fundamental en la recuperación del precio de las materias primas así como en el aumento del comercio, pero cada vez queda más patente el riesgo estructural que conllevan por un lado las políticas monetarias adoptadas y por otro, para mí lo más preocupante, la devaluación implícita de las divisas ante el aumento de déficit y deudas. Si bien aún no estamos ahí, de una forma u otra se debería tener en cuenta su influencia sobre la inflación, ya que no está ligada a crecimiento, es más, la única manera de salir de ella sería a través de un mayor crecimiento en sectores que dieran estabilidad al mismo, entrando así en la discusión de si el actual crecimiento es temporal (recuperación tras la crisis) o estructural. En el segundo, caso deberíamos estar muy convencidos del buen uso de las políticas fiscales potenciando estos vectores de desarrollo.

En relación con la pandemia, la variante delta está llevando a un significativo y preocupante aumento de casos a escala global. Según el último informe publicado por la OMS, el ritmo de contagios en el mundo ha aumentado por tercera semana consecutiva, contando casi tres millones de nuevos contagios en los últimos siete días. Tras nueve semanas de descenso en el número de fallecidos, las muertes semanales han aumentado, alcanzando las 56.000 entre el 5 y el 11 de julio. En Europa, hemos sufrido el mayor incremento de la incidencia, un 20%.

Foto: Si las terapias antienvejecimiento prosperan ayudarán a impulsar la economía. (EFE)

Resulta especialmente preocupante ver estos números cuando el ritmo de vacunación también se ha acelerado y se descontaba llegar a la famosa inmunidad de rebaño en numerosos países occidentales a finales de agosto/septiembre. El número de personas ya vacunadas e infectadas pone de manifiesto el riesgo actual y a futuro de la aparición de nuevas cepas. Desde luego, vamos a necesitar acostumbrarnos a vivir con el covid, si bien en un entorno definitivamente más abierto basado en la vacunación y el control. A corto, desde el lado económico, son noticias negativas, ya que el modelo está basado en el consumo y podemos asistir a una nueva ralentización del mismo, con sus consecuentes efectos en confianza e inversión.

Por último, los resultados empresariales acaban de empezar. Como ya comentábamos la pasada semana, las exceptivas apuntan a un trimestre positivo, batiendo las exceptivas que, hace apenas un mes, se seguían esperando. La clave estará más en las guías de las compañías y la visibilidad que aporten sobre inversión.

Recordar que en el corto deberíamos seguir muy de cerca la evolución de los créditos corporativos. Hay una señal que sería muy preocupante y, sin embargo, también muy factible, que es el aumento del diferencial entre los cortos y los largos plazos. Las divisas, y más concretamente el dólar como activo refugio, y, por último, cualquier repunte de volatilidad. Reitero que seguimos en un mercado excesivamente ligado a la liquidez y entramos en una fase de baja liquidez. Cautela.

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