El difícil reto de la industria automovilística española

Muchas marcas apuestan por España, pero no es momento de autocomplacencia. El problema llegará cuando se empiece a gestionar la adjudicación de los nuevos modelos

Foto: El futuro de las fábricas españolas.
El futuro de las fábricas españolas.

Luis de Guindos, ministro de Economía, Industria y Competitividad, destacó durante la entrega del Premio al Mejor Coche del Año 2017 de 'ABC' que el sector español del automóvil y su industria habían tenido una evolución muy similar a la de la economía española en los últimos años. Y destacaba su gran contribución a la balanza de pagos.

El paralelismo entre el crecimiento de la economía española y el sector del automóvil en los últimos tres años ha sido muy claro y ha permitido dejar atrás los peores años de la crisis. De Guindos fue tajante al decir que "el automóvil representa lo que es la economía española".

Las cifras están ahí: fuertes inversiones extranjeras en España en los últimos años, crecimiento de la producción y las exportaciones, crecimiento del empleo directo e indirecto y una industria auxiliar cada día más potente a nivel mundial. Todo esto es lo que ha permitido que en los últimos cinco años la producción de las plantas españolas haya subido un 50% al pasar de menos de 2 millones de unidades a los más de 3 millones previstos para 2017.

A lo largo de estos años casi todo se ha hecho bien en el sector. Las empresas han hecho bien su trabajo y los trabajadores y sus representantes sindicales han sabido entender que había que tomar algunas decisiones dolorosas para mantener el empleo y poder afrontar el futuro con optimismo. Todo se ha hecho muy bien desde todos los sectores implicados.

La producción de coches en España llegará a los 3 millones en 2017 (EFE)
La producción de coches en España llegará a los 3 millones en 2017 (EFE)

Pero ahora hay que mirar al futuro, una época de grandes cambios que van a suponer una revolución en el sector. Y me refiero, como podrán entender, al coche eléctrico, conectado y autónomo. En solo unos pocos años el automóvil va a cambiar radicalmente nuestra vida y nuestra forma de entender la movilidad, y hay que adaptarse a todo ello lo más rápido posible.

Lo que pasa es que para los usuarios, el hecho de que cambiemos un coche de gasóleo por uno eléctrico supone una novedad importante, pero en el fondo es casi lo mismo: habituarse a enchufar el vehículo, conducir de manera un poco más suave, ir más pendiente de la autonomía… Si de lo que hablamos es de un servicio de 'carsharing' de tipo car2go, pues la primera vez sorprende un poco más cómo se reserva o cómo se abre el coche, pero luego uno se acostumbra rápido.

En cinco años, la producción de las plantas españolas ha subido un 50%: de menos de 2 millones de unidades a los más de 3 millones previstos para 2017

El problema viene en todo lo que se refiere a las infraestructuras y al entramado industrial que conllevan todos estos cambios. En este momento, todos y cada uno de los fabricantes de automóviles hablan de coches eléctricos que van a llegar en unos pocos meses. Pero una infraestructura de enchufes y una red eléctrica capaz de negociar todo este aumento de consumo no se improvisa de un día para otro.

Y exactamente lo mismo ocurre con la industria. Las plantas españolas tienen la máxima competitividad en Europa, y la prueba es que muchas marcas apuestan a tope por España para fabricar sus coches. El problema llegará cuando se empiece a gestionar la adjudicación de los nuevos modelos, algunos de los cuales ya serán eléctricos. La pregunta es si las plantas españolas, los trabajadores y la industria auxiliar realmente están preparados para este cambio tan radical.

La evolución de los últimos años de la industria automovilística en España ha sido espectacular y es un ejemplo para toda Europa, pero no es momento de autocomplacencia, de destacar lo bueno que se ha hecho hasta ahora, que ha sido mucho. Ahora llega el momento de enfrentarse a un futuro muy cambiante en el que la industria española tiene que seguir siendo ganadora. Y para ello el Gobierno, las Comunidades Autónomas, los trabajadores y la sociedad en general tienen que trabajar muy duro en los próximos meses. De lo contrario perderemos el tren.

Automaníacos
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