Por qué lo tienes chungo si te compras un coche eléctrico en España

Se habla mucho de neutralidad energética en España, pero eso significa apoyar de verdad todas las energías... De momento, el coche eléctrico debe esperar en la Piel de Toro

Foto: Holanda o Suecia están muy por delante de España en infraestructura de recarga del coche eléctrico.
Holanda o Suecia están muy por delante de España en infraestructura de recarga del coche eléctrico.

Ya el anterior gobierno de Mariano Rajoy hablaba de neutralidad energética utilizando un concepto también empleado por la Unión Europea junto al de la descarbonización. De lo que se trata es, básicamente, de dar igualdad de oportunidades a todas las energías alternativas para la movilidad. Es decir apoyar por igual el gas natural, el GLP, los vehículos híbridos, los híbridos enchufables, la gasolina y el diésel e incluso el hidrógeno.

La única manera de reducir las emisiones provocadas por el transporte y la movilidad urbana es introducir energías alternativas con las que se reduzcan el consumo y las emisiones. Por supuesto, también hay que apoyar el vehículo eléctrico en sus distintas opciones. Hay que apostar por todas las energías para conseguir un mix con el que podamos reducir las emisiones. Cualquier otra opción es inviable.

No podemos pretender que de un día para otro los 30 millones de coches que circulan por España se pasen del diésel, o de la gasolina, al eléctrico. No hay baterías en el mundo para permitirlo. Además, el sistema energético español se colapsaría. La única manera de reducir las emisiones es introducir nuevas fuentes de energía menos contaminantes.

Hay que reconocer que el gobierno de España apoya por igual todas las energías alternativas. Aunque quizá la palabra apoyar es un poco relativa, a juzgar por lo puntos de recarga de coches eléctricos, o los de gas natural o de GLP disponibles para los ciudadanos españoles en estos momentos.

Según el último informe de la Comisión Europea sobre la implantación de infraestructuras para el coche eléctrico, España está en el pelotón de cola de la Unión Europea. Hablamos mucho de coche eléctrico, hablamos de prohibir la venta de cualquier otro vehículo que no sea eléctrico. El gobierno balear ha aprobado ya una ley que prohíbe la venta y circulación de coches diésel y de gasolina en su territorio. Pero lo que nadie dice es dónde y con qué energía vamos a recargar nuestros coches eléctricos.

La UE triplica a España

España es el décimo país de la Unión Europea con menos puntos de recarga para vehículos eléctricos, con una cifra de 16,97 puntos por cada 100.000 habitantes urbanos en 2017, según se desprende del informe publicado la semana pasada por la Comisión Europea. La media de la UE en este sentido es de 52,10 puntos por cada 100.000 habitantes. Es decir, la media europea triplica el valor de España.

Según este documento, cuentan con peor tasa de puntos de recarga de coches eléctricos nueve países en comparación con España, que son Hungría, Lituania, Italia, Letonia, Bulgaria, Polonia, Rumanía, Chipre y Grecia. Por el contrario, Holanda lidera esta clasificación, con 260 puntos, seguido de Dinamarca, Austria, Suecia y Francia, que cuenta con 86 puntos de recarga por cada 100.000 habitantes.

España también se sitúa por debajo de la media comunitaria en cuanto a la cuota de mercado de vehículos eléctricos, tanto de batería como de híbridos enchufables. Con una cuota del 0,61%, el país se encuentra en la posición 15 de 28, mientras que la media europea es del 1,44% de cuota de mercado. Es decir, que de media en Europa se venden más del doble de coches electrificados que en España.

Estas cifras contrastan con la posición económica e industrial del sector del automóvil a nivel europeo. España es el segundo fabricante de automóviles en Europa, solo por detrás de Alemania y con una gran ventaja respecto al tercero. Con 2,8 millones de unidades fabricadas en 2018 no tiene mucho sentido que en puntos de recarga España esté en el pelotón de cola o que en ventas de vehículos electrificados tengamos unas cifras un 60 % por debajo de la media europea.

En España hay pocos puntos de enchufe para recargar un coche eléctrico, pero tampoco salimos bien parados si lo que se analizan son puntos de recarga de gas natural o de GLP. De los primeros, en estos momentos debemos estar en torno a los 100 puntos de recarga en toda España y si hablamos de GLP la cifra es algo mayor por la apuesta de Repsol, pero no superan los 800.

En estas circunstancias la única opción que desgraciadamente nos queda son los coches diésel o de gasolina. Nuestra ministra de Transición Ecológica, que en el fondo solo quiere coches eléctricos, lo que apoya entonces es la gasolina, la motorización que más emisiones de CO2 produce de todas. Por su parte, la ministra de Industria, que conoce todo el problema industrial que conlleva la caída de ventas de vehículos de gasóleo, apuesta más por el coche diésel.

Cuando algún cargo público nos hable de neutralidad energética hay que tener en cuenta que en realidad se refiere a que una ministra apuesta por el diésel y la otra por la gasolina. No puede haber más neutralidad, como también la hay con el apoyo a las energías alternativas, al gas natural, al GLP, a los híbridos o eléctricos. Todas se apoyan por igual, es decir nada.

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