Renault, el primer aviso de crisis en la industria española del automóvil

Renault anuncia a los sindicatos la posible supresión de un turno en sus tres factorías españolas, lo que conllevaría despidos. Es un primer aviso. La crisis de la automoción en España es palpable

Foto: Con la llegada del coche eléctrico las plantas españolas de automoción se ven sometidas a una gran presión.
Con la llegada del coche eléctrico las plantas españolas de automoción se ven sometidas a una gran presión.

Algunos dicen que no hay crisis en el sector del automóvil, pero las consecuencias del descenso de las ventas en el mercado español y también en los principales mercados europeos, comienza a pasar factura a la industria española. El pasado sábado Renault anunciaba a los sindicatos la posible supresión de un turno en sus tres factorías españolas. Es un primer aviso.

Renault es uno de los principales fabricantes de automóviles en España, que cuenta con tres factorías en las que produce el Megane y el Captur, además de motores y cajas de cambio para otras factorías del grupo a nivel mundial. El anuncio a los sindicatos habla en concreto de quitar el tercer turno en sus tres factorías españolas, situadas en Valladolid, Palencia y Sevilla. Aun no es una medida definitiva y la empresa ha convocado a los representantes de los trabajadores a una reunión del Comité Intercentros el próximo 18 de septiembre.

Según los primeros datos facilitados por los sindicatos, serían aproximadamente 650 puestos de trabajo que podrían eliminarse, en torno a 500 en la planta de Palencia y el resto en las otras dos factorías españolas. De producirse finalmente esta reducción de plantilla en Renault, supondría también el recorte de la producción de vehículos y con ello un descenso en cadena en todo el empleo relacionado con el sector del automóvil.

El rey emérito, Juan Carlos I, en su visita a la factoria de Valladolid. (EFE)
El rey emérito, Juan Carlos I, en su visita a la factoria de Valladolid. (EFE)

No hay una decisión en firme

Si la planta de Palencia reduce su producción, en la misma proporción reducirán su fabricación y su empleo todas las empresas auxiliares que suministran componentes para esta fábrica. Son, en su mayoría, compañías españolas. Se puede hacer una estimación, incluyendo todas las empresas implicadas, de una pérdida de cerca de 2.500 empleos, si finalmente se aprueba el recorte en Renault.

Todavía no hay una decisión tomada y, como apunta uno de los sindicatos del comité, también podría ser solo un anuncio para presionar a los trabajadores antes del comienzo de la negociación para un nuevo Plan Industrial. En cualquier caso, la situación es muy complicada para el sector de automoción, que debe encarar un cambio radical en la producción de vehículos para adaptarse a los tiempos modernos.

Cada nuevo anuncio que se hace supone enfrentarse también a nuevos riesgos para la industria automovilística española. Recientemente, la marca alemana Mercedes ha puesto en duda la continuidad de su proyecto del Clase X, un vehículo del segmento pick-up enfocado hacia el mundo premium, que fabrica Nissan en Barcelona para todo el mundo.

Las fábricas españolas deben adaptarse de manera rápida a las nuevas tendencias de mercado. Ya han tenido que cambiar y evolucionar para producir menos coches diésel y más de gasolina, pero el siguiente cambio llega de la electrificación. Poco a poco los modelos eléctricos empiezan a llegar a las plantas españolas. Los precursores fueron el Citroën Berlingo y el Nissan e-NV200, que por cierto acaba de duplicar su previsión de producción.

El camino preciso

Ahora llega una segunda oleada de modelos eléctricos, el Mercedes EQV y la variante furgoneta, el Mercedes e-Vito. También llega el primer modelo de gran serie, el Opel Corsa-e cuya producción comenzará en breve en Figueruelas. Y llegarán pronto versiones híbridas enchufables, la antesala del coche eléctrico, a las factorías españolas, en concreto a las de Seat, Renault, Citroën, Peugeot, Opel, Volkswagen y Ford.

Para que esto siga funcionando, para que no se destruya más empleo, hace falta que nuestros políticos marquen un camino preciso y coherente para el futuro industrial. Vamos, lo contrario de las declaraciones contra el diésel que luego hay que corregir inmediatamente.

Lo que necesitamos son políticos que trabajen y no los que se pasan el día de televisión en televisión, de rueda de prensa en rueda de prensa o en una entrega de premios, para contar lo que otros les dicen que tienen que decir. La pasada semana la ministra de Hacienda hacía unas declaraciones advirtiendo a la industria que tiene que hacer coches con las últimas tecnologías, que son los que demandan en los mercados exteriores. De lo contrario, España se quedará descolgada. Con unos políticos y políticas tan bien preparados, no sé como España no está ya al frente de la Unión Europea.

En 2017 el Gobierno de Rajoy hablaba de un plan de ayudas para la compra de coches de energías alternativas y ha sido a mediados de 2019 cuando se ha puesto en marcha dicho plan. Además, se ha hecho mal, y todavía no se ha gastado el poco dinero disponible. Aunque peor aún fue lo de Miguel Sebastián, con el Gobierno de Zapatero, cuando preveía que en España se venderían más coches eléctricos que toda la producción mundial de estos vehículos.

Automaníacos
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