Las centrales de carbón que se abren para 'fabricar' coches eléctricos...

Cada día está más de moda hablar de la lucha contra el cambio climático, que parece estar afectando a nuestra sociedad. En cualquier caso, lo que

Foto: Las infraestructuras de recarga del coche eléctrico no son rentables.
Las infraestructuras de recarga del coche eléctrico no son rentables.

Cada día está más de moda hablar de la lucha contra el cambio climático, que parece estar afectando a nuestra sociedad. En cualquier caso, lo que es cierto es que la sociedad actual está basada en el derroche. Derroche energético, de una excesiva utilización de los recursos de la tierra, consumo excesivo de comida y de agua, aumento de las emisiones de CO2. Todo ello está dejando el planeta tierra en una situación límite.

Todos los políticos se llenan la boca cuando hablan de luchar contra el cambio climático, de imponer estrictas normativas para evitar que la situación siga empeorando. Pero la realidad es que muchas de las medidas que se toman son realmente incoherentes y no tienen ningún sentido en una lucha efectiva contra el cambio climático.

Parece que en estos momentos lo importante es decir algo sobre el cambio climático, es prohibir, limitar el uso, eliminar o rebajar algo. Pero eso no lleva a ningún sitio porque son medidas aisladas que no afrontan el problema fundamental. La solución real pasa porque todo el mundo, los 7.000 millones de personas que habitan la tierra, tomen conciencia del problema y que, cada uno ponga su granito de arena. Y sé que es una utopía, pero igual que luchar contra el cambio climático haciendo que Europa prohíba los coches.

La relación entre las emisiones de CO2 y el cambio climático parece demostrada científicamente, aunque algunos expertos todavía lo niegan. Pero digamos que es una realidad y que hay que reducir esas emisiones. La Unión Europea lleva al menos tres o cuatro años hablando muy seriamente sobre la descarbonización, sobre reducir las emisiones de CO2. Y para ello ha puesto el punto de mira en el automóvil. Pero ese punto de mira lo ha puesto mal, porque los nuevos modelos que se venden emiten más que los que se vendían antes.

El coche eléctrico parece una buena solución, al menos de momento, para reducir las emisiones de CO2, siempre y cuando la electricidad se produzca a partir de energías renovables y no quemando carbón. China se ha convertido en 2018 en el primer mercado mundial de vehículos eléctricos con más de un millón de unidades. Parece un buen camino, si no fuera porque cada día se abren nuevas centrales de carbón para producir la electricidad necesaria. La Unión Europea también apuesta por la electrificación del automóvil, pero al mismo tiempo ha aprobado subvenciones hasta el 2025 para quemar carbón y producir electricidad.

Esa es la incoherencia, como la del Gobierno de las Islas Baleares, que van a prohibir la circulación de los coches no eléctricos pero que siguen aumentando el tráfico de cruceros y de aviones cada día y que produce su electricidad quemando carbón.Todos estos casos hablan del automóvil, pero éste solo supone menos de un 25% de las emisiones de CO2 en el mundo, pero el otro 75 % parece que a nadie le importa.

Yo creo que la única solución para luchar contra el cambio climático, para hacer sostenible el planeta tierra para nuestros hijos y nietos pasa por la concienciación, pero una concienciación para los 7.000 millones de habitantes que viven en la Tierra. No sirve de nada prohibir la circulación de coches diésel en Europa si en el resto del mundo siguen circulando. Tampoco sirve prohibir el uso de botellas de plástico en Europa si China tira cada día al suelo cientos de millones de botellas de plástico.

Esa concienciación también nos debería llevar a hacer un uso racional del agua potable, un bien cada día más escaso, o de la comida de la que cada día se tiran toneladas a la basura, cuando en otras regiones del mundo las personas mueren de hambre. .

La utilización del automóvil, o del transporte o de los aviones no se puede regular por real decreto. No podemos prohibir en Europa viajar en avión y que los ciudadanos tengan que pagar muchos impuestos para hacerlo y que sin embargo los ciudadanos del resto del mundo se muevan a diario en cientos de miles de aviones y vengan a Europa a contaminar con sus transportes.

Globalización

¿Tiene algún sentido la globalización tal y como lo entendemos en estos momentos? Hoy en día, cuando vamos a la frutería encontramos melón de Senegal o naranjas de Sudáfrica o kiwi de Nueva Zelanda. Cada una de estas frutas llega en un barco que contamina muchísimo. Y al mismo tiempo la fruta española la enviamos a Noruega, a Suecia, Alemania o a Francia.

No es operativo comprarse un cepillo de dientes en China recibirlo en nuestra casa y que nos cueste mucho más barato que el español, el que compramos en la tienda de enfrente de nuestra casa. Eso es insostenible, porque poco a poco acabaremos no haciendo otras cosa que no sea comprar tecnología, o ropa en China, fruta en Brasil...

Y puestos a hablar de coches, donde también se aprecia ese derroche, tiene sentido que los coches compactos a la venta en España superen casi todos los 200 km/h de velocidad, cuando lo máximo a lo que se puede circular es 120 km/h. Tiene algún sentido comercializar versiones de coches con 200 o 300 caballos, o que la mayor parte de los vehículos eléctricos modernos tengan más de 500 kilos de baterías, o que se estén lanzando coches eléctricos, supuestamente eficientes y poco contaminantes, capaces de rodar a 300 km/h.

Automaníacos
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