El polémico nuevo impuesto para coches con etiqueta de '0 emisiones'

Los pasos que se están dando desde el Gobierno van encaminados a aumentar las emisiones de CO2 y la contaminación, pero sobre todo a subir los impuestos

Foto: Volkswagen Polo fabricados en Landaben, de los que más del 85% se destinan a la exportación.
Volkswagen Polo fabricados en Landaben, de los que más del 85% se destinan a la exportación.

Estamos ante una emergencia climática, según determinó el Gobierno hace unas semanas, y por ello debería dar pasos para reducir las emisiones de CO2. En su lugar, los pasos que se están dando van encaminados a aumentar las emisiones de CO2 y la contaminación, pero sobre todo a subir los impuestos. No les importa bajar las emisiones de CO2, un tema que debería ser prioritario en los tiempos que corren, sino subir los ingresos.

El primer anuncio que hizo el Gobierno una vez formado el ejecutivo fue el aumento del impuesto al gasóleo. El diésel es el gran enemigo para el gobierno socialista y sobre todo para Teresa Ribera, pero no se puede discutir que un coche diésel emite menos CO2 que uno equivalente de gasolina. Han conseguido que se vendan menos coches diésel por la presión mediática, pero los coches nuevos matriculados cada año empeoran las cifras de CO2 respecto a los del año anterior.

La semana pasada el diario El Mundo avanzaba el borrador del nuevo Impuesto de Matriculación que prepara el Gobierno. En lugar de potenciar las ventas de coches de bajas emisiones y penalizar los de las más altas, lo que van a hacer es penalizar a todos los coches con más impuestos. Pero incluso los coches con etiqueta "0 emisiones" que no sean eléctricos, que a partir de ahora también pagarán el Impuesto de Matriculación, del que hasta ahora estaban exentos. Además, se elevan todos los porcentajes del impuesto en los diferentes tramos de emisiones.

El Gobierno ha hablado muchas veces del concepto de neutralidad energética, también muy utilizado en Bruselas. La filosofía es que no se puede apoyar unas tecnologías en perjuicio de otras, dentro del sector del automóvil. No se puede primar la gasolina o el gas natural o el GLP, sino que todas hay que respetarlas y valorarlas. Con este nuevo borrador de Impuesto de Matriculación, se cumple esa norma, porque todas van a pagar por igual, pero más que antes. Los coches híbridos enchufables, que solo emiten 30 g/km de CO2, también pagarán. Ni siquiera se libran los eléctricos, porque aunque están exentos de este impuesto, por el contrario pagan el doble de IVA, al ser coches mucho más caros que un diésel o un gasolina equivalente.

Este nuevo impuesto es, además, un tema político. Hace solo unos días el Gobierno advertía a las comunidades que no va a pagar el IVA que adeuda a las comunidades autónomas, pero a cambio permite el aumento de endeudamiento a las comunidades. Y como otro caramelo les va a ofrecer un nuevo Impuesto de Matriculación, que ingresan las Comunidades Autónomas, que será mucho más generoso en su cuantía.

El nuevo Impuesto de Matriculación es una mala noticia. Está claro que el Gobierno tiene una prioridad y es subir todos los impuestos, todos los que pueda, lo antes posible y de la manera más efectiva. El automóvil es el tercer pilar de la economía española, lo quiera o no la ministra y vicepresidenta del gobierno Teresa Ribera. Por ello hay que tener un cierto cuidado con lo que se hace con el sector del automóvil, porque mueve un 10 % del PIB de la economía española. La fábrica de Nissan en Barcelona está al límite y no se puede descartar que en unos meses, si no llega un modelo nuevo a la fábrica, esta planta podría cerrar. Y con ello todos los trabajadores irán al paro. Estas medidas del Gobierno solo aceleran esta crisis.

Está claro que la emergencia climática es un grave problema que todos deberíamos afrontar, pero si alguien con cabeza en el Consejo de Ministros se parara a pensar en qué es lo mejor para el medio ambiente, para la sociedad, la industria y la economía española, sin duda verían que subir los impuestos a la compra de un coche nuevo es, en España, como pegarse un tiro en el pie. Si se aumentan los impuestos a los carburantes y se reducen los de la compra, las personas comprarán coches nuevos y los usarán menos a diario. Ese es el objetivo, pero además, cuando usen su coche llevarán un vehículo poco contaminante y también muy seguro. Y el Estado ingresará lo mismo del automóvil.

Solo exportación

La producción española de automóviles en 2019 se ha mantenido en las mismas cifras del 2018, igual que la exportación. Pero ese resultado tan "bueno", dadas las circunstancias, es la consecuencia de la mejora de los principales mercados europeos que han crecido respecto al año anterior. Sin embargo España ha bajado, un 5,6 %, y este borrador del nuevo Impuesto de Matriculación, de seguir adelante en estos términos, puede suponer que la caída llegue al 10 % el año que viene.

España es el único país de los grandes de Europa que tiene un impuesto especial para la compra de coches, además del IVA. En Alemania, Francia o Reino Unido uno puede comprar el coche que quiera y solo paga el IVA. En España, además del IVA, hay que pagar un Impuesto de Matriculación que está en función del nivel de emisiones.

No hay que ser muy listo para entender lo que va a pasar, el mercado va a seguir bajando porque los ciudadanos que ya están al límite de pagar impuestos, la electricidad más cara de Europa y la telefonía o el agua más costosa, con sueldos cada vez más bajos, ahora tiene que pagar más dinero para contaminar menos. Pues en lugar de comprar un coche nuevo, mucho menos contaminante, seguiremos con el viejo que contamina todo, pero al menos lo podremos pagar. En 2019 ha aumentado un 17% la venta de coches con más de 20 años de antigüedad, que deberían estar prohibidos, salvo los coches con placa histórica.

Automaníacos
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