El posible cierre de la planta de Nissan, un peligroso precedente para España

De llegar a confirmarse la notica, supondría un duro revés para la recuperación de la industria española de la automoción tras la crisis del coronavirus. Se perderían 15.000 puestos de trabajo

Foto: Esta es la factoría de Nissan en Zona Franca donde se produce el Navara.
Esta es la factoría de Nissan en Zona Franca donde se produce el Navara.

La pasada semana un periódico japonés anunciaba que Nissan cerrará su planta de coches en Zona Franca de Barcelona. Es una consecuencia de la baja producción de la factoría y forma parte de su plan para reducir su capacidad de fabricación en Europa. Una mala noticia para el sector, de confirmarse en las próximas semanas. También el prestigioso diario Financial Times anunciaba el pasado jueves que la producción de uno o dos modelos de las plantas españolas de Renault, en concreto Captur y Kadjar, podrían trasladarse a la factoría de Nissan en Sunderland, en Reino Unido.

Sin duda son muy malas noticias, que de llegar a confirmarse supondrían un duro revés para la recuperación de la industria española de la automoción tras la crisis del coronavirus. Y también para la salida de la crisis económica en la que está sumida España. El sector del automóvil es uno de los pilares clave de la economía española, porque supone el 10 % del PIB y el 9 % del empleo.

La posibilidad del cierre de la factoría de Nissan en Zona Franca, que se podría anunciar el próximo día 28 en Japón, supondría la pérdida de 3.000 puestos de trabajo directos en la fábrica y de otros 12.000 en el entorno industrial de la factoría. Es decir, 15.000 empleos que ya no se podrían recuperar. Y no serán los últimos si no se toman medidas importantes de apoyo para que esto no se convierta en una cadena de cierres y despidos.

Este cierre no es algo nuevo, la planta de Barcelona lleva años con el problema de su baja producción y con la ausencia de un modelo de gran demanda en Europa para asegurar su continuidad. Tan solo produce el pick-up Navara y la furgoneta NV200. Hasta ahora también hacía el Mercedes Clase X, basado en el Navara, pero la marca alemana decidió quitar de su oferta este modelo. Y el Nissan Pulsar, un modelo compacto que se fabricó en la planta catalana, tampoco tuvo el éxito esperado.

La Generalitat catalana lleva meses tratando de negociar con la marca japonesa un plan de viabilidad para la fábrica, pero parece que no ha tenido ninguna respuesta en firme. Tampoco la reunión de Pedro Sánchez en Davos, a principios de año, con los máximos responsables de la Alianza Renault-Nissan parece haber servido para evitar este posible cierre.

El sector del automóvil es uno de los pilares de la economía española y cuenta con el apoyo de una ministra de Industria muy eficaz. Reyes Maroto, que pese a la gravedad de la situación, está tomando importantes decisiones en torno al automóvil.

Un total de 12 países europeos, liderados por España, han promovido una declaración de interés común para la puesta en marcha de un plan específico europeo de recuperación del sector del automóvil. Una declaración que ha sido impulsada por Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, España, Hungría, Italia, Letonia, Malta, Polonia, Portugal, República Checa y Rumanía aunque está abierta a la incorporación de otros socios comunitarios. No están ni Alemania, ni Francia, pero es importante este gran paso adelante.

La planta de Barcelona de Nissa amenaza con cerrar las próximas semanas. (EFE)
La planta de Barcelona de Nissa amenaza con cerrar las próximas semanas. (EFE)

Iniciativa española

Fue Maroto la que defendió el pasado viernes en Bruselas esta iniciativa, que ha sido liderada por España. Se defiende la necesidad de ayudar a un sector estratégico para Europa y uno de los más castigados por la crisis. La ministra explicó que el plan de reconstrucción de la Unión Europea debería contar con un apartado específico dedicado al sector del automóvil, con un presupuesto acorde a la relevancia que tiene en la economía europea.

Es más, defendió que dicho programa asegure tanto la recuperación de la actividad a niveles anteriores a la crisis como un impulso al crecimiento sostenible. Se quiere valorar el papel tractor que la automoción tiene para otros sectores económicos. Un plan que tenga en cuenta toda la cadena de valor del sector, pero que al mismo tiempo sea compatible con los objetivos de la transición ecológica impulsada desde Europa.

Estas declaraciones de la ministra van en línea con las realizadas el pasado martes por el Secretario General de Industria y Pyme, Raül Blanco, que señaló que el Gobierno español pedirá que el 10 % del plan europeo contra la crisis económica se destine al sector automovilístico, ya que es una industria troncal para toda la economía comunitaria.

La situación es muy complicada, sin duda, pero un sector como el de automoción, que supone más de 20 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea y que invirtió en 2019 más de 57.000 millones de euros solo en I+D, merece un trato acorde con su fortaleza y sus posibilidades de creación de empleo de la máxima calidad.

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