España necesita un cambio fiscal: pagar más por el uso y menos por la compra del coche

Desde el sector se pide un cambio de fiscalidad. La célebre frase de "quien contamina paga" debería hacerse realidad. Pero eso no significa que haya que subir el impuesto al diesel o a la gasolina

Foto: El Impuesto de Matriculación es una tasa que solo tiene España entre los países grandes de Europa.
El Impuesto de Matriculación es una tasa que solo tiene España entre los países grandes de Europa.

Siempre es difícil hacer previsiones en torno al sector automóvil pero estas son aún mucho más complicadas ahora como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Durante casi tres meses todo el sector del automóvil ha estado parado, lo que unido a la complicada situación de la economía ha creado un difícil escenario. Sin embargo el anuncio del plan de ayudas al sector del automóvil ha permitido una ligera mejora de las previsiones.

Si en un principio se hablaba de un 45 % de caída, respecto a las cifras de 2019, para las ventas de coches en España, ahora la cifra oficial que maneja la asociación de fabricantes, ANFAC, es de un 35 %. Es decir, que hemos pasado de 700.000 coches previstos para 2020 a superar ya las 800.000 unidades. Lo mejor es que ya algunas marcas hablan incluso de que se pueden alcanzar las 900.000 unidades, lo que sería un buen registro dada la situación de partida. esta cifra solo sería si no hay un rebrote generalizado y la economía no sufre nuevos descalabros.

Pero para conseguir todas estas cifras todavía hay que hacer muchas cosas. Después de un duro periodo de confinamiento en toda España ahora los rebrotes en algunas regiones españolas vuelven a complicar la situación. Y en septiembre, con la vuelta masiva, las cosas se pueden poner peor. Que el sector del automóvil mejore implica que la economía de España mejora al mismo tiempo y de ahí la importancia de este sector.

Estos planes de ayuda, centrados en el plan Renove y el plan Moves, deberían tener un objetivo común que es reducir las emisiones contaminantes, y las de CO2, y al mismo tiempo retirar de la circulación los vehículos más viejos. Eso debería permitir al mismo tiempo un fuerte apoyo a las fábricas instaladas en España, que suponen uno de los pilares de la economía nacional.

Impuestos

Estos planes son importantes, sin duda, y van a suponer un gran apoyo para la economía en estos momentos, pero lo que realmente necesita la automoción y la economía española es un cambio en la fiscalidad del automóvil. Unas ayudas puntuales centradas en unos meses, lo único que hacen es distorsionar el mercado, obligar a las fábricas a cambiar sus ritmos de producción durante esos meses. Y eso también acaba siendo un problema.

Hace ya muchos años que desde el sector se pide un cambio de fiscalidad. La célebre frase de "quien contamina paga" debería hacerse una realidad. Pero eso no significa que haya que subir el impuesto al diesel o a la gasolina, si no que lo que hay que hacer es cambiar la fiscalidad. Hay que conseguir que el que contamina paga, pero no el que contamina paga más. Que se paguen menos impuestos por comprar un coche nuevo, más eficiente y seguro, y que a cambio se paguen más impuestos por la utilización de un coche.

Eso es lo que hacen todos los países de nuestro entorno como por ejemplo Alemania, o Francia o incluso Italia o Reino Unido. En todos ellos, y a pesar de que salvo Alemania todos fabrican menos coches que España, se pagan menos impuestos para comprar un coche nuevo o usado y más impuestos para la gasolina o el diesel. Eso es lo que hay que cambiar, lo que lleva pidiendo el sector muchos años y eso es lo que cada gobierno de turno en España, cuando comienzan las negociaciones dice que sí, pero después de muchos meses cae en el olvido. Eso ocurrió con González, con Aznar, con Zapatero, con Rajoy y ahora con Sánchez.

Lo que hay que buscar es que se utilice un coche bueno, seguro y muy equipado, por hacerlo algo más económico al tener menos impuestos. Pero al mismo tiempo que se utilice poco, de manera racional porque los carburantes tienen más impuestos. Pero en España se usan coches muy viejos, contaminantes y muy poco mantenidos para hacer muchos kilómetros a diario. Es el mismo cambio de fiscalidad que se pide siempre, que no supone una pérdida de ingresos para el estado y que mejoraría notablemente la situación del sector de automoción. También mejoraría la vida de los ciudadanos, que tendrían acceso a mejores coches, pero que se tendrían que acostumbrar a usar menos el automóvil a diario.

Automaníacos
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