La fuga de Mitsubishi y el golpe al sector de automoción europeo

El anuncio de la salida de Mitsubishi del mercado europeo supone otro paso atrás para el sector de automoción en Europa, que ve como poco a poco las marcas japonesas se marchan

Foto: Mitsubishi seguirá comercializando sus modelos actuales en Europa, incluido el Outlander PHEV.
Mitsubishi seguirá comercializando sus modelos actuales en Europa, incluido el Outlander PHEV.

El anuncio de la progresiva salida de Mitsubishi del mercado europeo supone otro paso atrás importante para el sector de automoción en Europa, que ve como poco a poco las marcas japonesas y de otras regiones se marchan. Por otra parte, los fabricantes europeos más importantes amplían su producción fuera del territorio europeo y la que siempre fue potente industria de automoción europea pierde peso cada día. Desde Bruselas se toman a diario medidas para desincentivar nuevas inversiones en Europa, lo que nos prepara para un incierto futuro.

Hace dos años fue la marca Infiniti, la división de coches de lujo de Nissan, la que anunció su salida del mercado europeo, siguiendo los pasos de otra gran marca a nivel mundial como es Chevrolet, que también tomó esa decisión unos años atrás. Hace año y medio, Honda anunciaba su intención de dejar de fabricar coches en su planta británica de Swindon y Nissan sigue adelante con sus planes de cerrar la planta de Barcelona, aunque buscando una salida lo menos traumática posible para sus trabajadores.

El anuncio de la firma automovilística Mitsubishi de congelar la introducción de nuevos modelos en Europa es otro paso adelante hacia el desmantelamiento del sector de automoción en Europa. De momento, Mitsubishi va a continuar vendiendo los vehículos que ya comercializa en la actualidad, pero ya ha anunciado fuertes inversiones para una nueva planta en Japón centrada en la producción de coches eléctricos. La futura salida de la compañía japonesa de Europa no va a afectar a sus servicios de posventa, que se mantendrán para sus clientes del 'Viejo Continente'.

Conviene destacar que Mitsubishi forma parte de la alianza Renault-Nissan, por lo que esta decisión se integra dentro de un plan global para reducir la apuesta de las marcas japonesas de la alianza por el mercado europeo. La alianza Renault-Nissan-Mitsubishi anunció hace unas semanas su nueva estructura operativa, que contempla ceder el liderazgo en cada región a una de sus marcas, que, a su vez, también será la referencia en cada familia de modelos, mientras que las otras seguirán la senda marcada.

Decisión global

En el caso de Mitsubishi, sus mercados prioritarios serán a partir de ahora Oceanía y el sudeste asiático, mientras que Renault liderará en Europa, Sudamérica, Rusia y Norte de África, y Nissan hará lo propio en China, Norteamérica y Japón.

Otra marca que anuncia su salida de Europa es Smart. Lo hará solo en lo que a la producción de coches se refiere y, al menos por el momento, no afectará a la comercialización del coche urbano por excelencia en Europa. Pero desde 2022 todos los Smart serán eléctricos y estarán fabricados en China por la empresa conjunta creada con Geely. Y en Europa solo quedará una subsidiaria encargada de la comercialización.

Desde 2022 todos los modelos Smart solo se fabricarán en China para todo el mundo.
Desde 2022 todos los modelos Smart solo se fabricarán en China para todo el mundo.

Smart surgió en los años noventa fruto de un acuerdo entre Daimler y la empresa relojera suiza Swatch. Se montó una fábrica en la localidad francesa de Hambach y Swatch salió de la empresa. La última generación del Smart fue desarrollada conjuntamente con Renault y su modelo Twingo.

Bruselas debería pensar qué es lo que se está haciendo mal en relación con el sector de automoción para que las marcas se vayan de un mercado supuestamente interesante que supone cada año en torno a 15 millones de unidades. Quizá la normativa, la exigencia de cumplir unas exigentes medidas anticontaminación que no hay en ninguna otra región del mundo, esté detrás de todo ello. O la obligación de vender muchos coches eléctricos cuando en realidad los ciudadanos no quieren o no pueden comprar esos coches eléctricos, de momento.

Europa creó en los años ochenta una gran burbuja con los vehículos diesel. Cuando ya se sabía que los diesel contaminaban más que los coches de gasolina, la apuesta de Bruselas fue por favorecer los coches de gasóleo, con el único objetivo de reducir las emisiones de CO2. Una política diferente a la del resto del mundo. Ahora se hace una apuesta brutal por el coche eléctrico de baterías, sin ni siquiera plantear que es solo un paso intermedio hacia el hidrógeno u otras formas de energía del futuro.

Europa siempre fue una región adelantada en el sector de automoción. Durante muchos años las mejores berlinas, los mejores deportivos o los coches de menor consumo se fabricaban en Europa y marcaban el ritmo a nivel mundial. Ahora, el ritmo lo marcan los coches eléctricos chinos o norteamericanos, las berlinas y deportivos coreanos o japoneses. Mientras tanto, Europa sigue perdiendo sus pocas opciones de futuro.

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