No es desafección por el automóvil, es la más cruda realidad
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Carlos Cancela

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No es desafección por el automóvil, es la más cruda realidad

No es que los jóvenes tengan cada vez menos interés por el coche, es que con la situación actual no se lo pueden permitir

placeholder Foto: Cada día más usuarios utilizan la ciudad para sus desplazamientos en el centro.
Cada día más usuarios utilizan la ciudad para sus desplazamientos en el centro.

Se habla mucho de la desafección de la gente más joven, y en general de la sociedad, hacia el automóvil. Pero más que una falta de interés por la libertad de movilidad que asegura el tener un coche propio, en realidad lo que se esconde es la imposibilidad de optar a adquirir un automóvil en las condiciones de vida actuales. O incluso a obtener el permiso de conducir.

Las cifras del paro y la situación de la economía española son las culpables de lo que algunos llaman falta de interés por el automóvil. No es que los más jóvenes ya no quieran un coche para desplazarse con libertad. Se trata más bien que tienen que renunciar a este bien porque no lo pueden pagar. El precio medio de un coche es de 23.000 euros, pero con un sueldo mensual de mil euros, hay pocas opciones de adquirir uno si, además, se quiere vivir, o alquilar una casa o tener pareja. O incluso si hay que ayudar a la familia porque, por ejemplo, los padres están en el paro.

En la postguerra, de la que tanto hablan los más jóvenes en los tiempos que vivimos, el coche era solo una cosa de los ricos o de los allegados al "régimen". Solo si tenías mucho dinero o algún contacto oficial podías intentar optar a un coche, como el Seat 600, con el que se motorizó España. Y con las cifras de caída de ventas que vive el mercado español del automóvil estamos volviendo, poco a poco, a la misma situación.

El paro juvenil en España es el más alto de toda la Unión Europea según los datos oficiales. Los mejores y más preparados de nuestros jóvenes salen cada día de España en busca de nuevos horizontes. Lugares donde puedan cobrar un sueldo digno con el que poder afrontar una vida, sin tener que renunciar a un coche, o una casa, o una familia con unos hijos. No como está ocurriendo en España. Vamos, lo mismo que ocurrió en España durante los peores años de nuestra historia reciente.

En los años cuarenta y cincuenta, los ciudadanos se desplazaban a pie, en bicicleta o en autobús y solo unos pocos tenían la posibilidad de moverse en su coche o en un taxi. Eso era solo para los ricos o los políticos. Y estamos volviendo a lo mismo que tuvieron nuestro padres y abuelos en esos años. La gente joven se desplaza cada día más en bicicleta. Me parece genial, si yo pudiera también iría en bicicleta, o incluso andando. Pero vivo a 35 kilómetros de mi trabajo. Y solo tengo dos opciones, o ir en coche o tardar 4 horas diarias en transporte público. Hemos adaptado nuestras ciudades al automóvil, a las grandes distancias, pero ahora queremos que los ciudadanos renuncien al coche..

Incluso se habla de una gran desafección por obtener el permiso de conducir. Pero también es falso. El coste medio de una autoescuela está entre 1.200 y 1.500 euros para sacar el permiso normal de coche, el "B". Ahora se expiden la mitad de permisos de conducir nuevos que hace diez años y esta cifra sigue bajando. Pero no porque los jóvenes ya no quieran sacarse el carné de conducir, que les garantiza una mayor movilidad y les puede dar acceso a un trabajo, sino porque no tienen dinero para ello.

Hemos adaptado nuestras vidas al automóvil, pero ahora queremos que los ciudadanos renuncien al coche.

Hace años era más barato en relación con los sueldos, pero ahora es prohibitivo para muchas familias. Antiguamente, cuando se hacía el servicio militar, muchos ciudadanos pudieron sacarse de forma gratuita el permiso de conducir. Incluso el de camión o el de vehículos especiales, pero ahora tampoco existe esa opción. Una coalición de Gobierno que apuesta por tener sanidad y educación públicas, que quiere también farmacéuticas y bancos o compañías eléctricas públicas, sin embargo no ha pensado en una autoescuela pública.

La DGT, que tiene cada año un gran superávit, como en 2019 cuando transfirió al Estado 622 millones de euros de excedente de tesorería, podría utilizar ese dinero para crear una autoescuela pública. Los jóvenes con permiso de conducir tienen más opciones de poder encontrar un trabajo digno. Si no se monta una autoescuela pública, por lo menos se podrían reducir las tasas de dicho trámite, que actualmente son de 90,30 euros. O el trámite del permiso de circulación de un vehículo, que cuesta otros 95,80 euros. El "artículo primero" y único es "subir los impuestos"...

Para un joven, obtener el permiso de conducir, aunque sea el básico, le puede abrir muchas puertas en el mercado laboral. Porque cada día hacen falta más conductores, repartidores o personas capaces de circular con un camión. Pero parece que resulta gracioso, y hasta positivo, que cada vez se piense menos en el automóvil. Nos dicen que es una forma de pensar progresista, menos contaminante y más ecológica. Yo creo que es cerrarse muchas puertas. Por ejemplo, las de las fábricas de coches instaladas en España, nada menos que 17 factorías de grandes multinacionales, que si no se venden coches tendrán que cerrar y con ello se despedirá a sus trabajadores.

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