¿Sigue siendo el rey? El mundo se conjura contra el dólar de Trump

Hubo un tiempo en que la libra británica era la moneda dominante, pero acabó siendo suplantada por el dólar. No hay ninguna ley de hierro que diga que el dólar reinará para siempre

Foto: Protesta en Palestina contra Donald Trump. (Reuters)
Protesta en Palestina contra Donald Trump. (Reuters)

Esta semana hemos presenciado un espectáculo inusual. El ministro de Exteriores de Alemania, uno de los aliados más próximos a Estados Unidos, fue a Teherán a anunciar que el sistema de pago europeo, diseñado como alternativa para el pago en dólares, estaría pronto listo. Esta visita se hizo en coordinación con el Reino Unido y Francia, ya que ambos han ayudado a crear este nuevo mecanismo de pago llamado INSTEX.

Probablemente, el INTEX será un fracaso, al menos a corto plazo. El poder del dólar en las transacciones internacionales -algo que ha sido muy beneficioso para Estados Unidos - será muy difícil de desplazar. Sin embargo, INSTEX es el canario en la mina de carbón. Un aviso. Los aliados más cercanos a EEUU están dedicando todos sus esfuerzos para socavar el poder global de los norteamericanos.

¿Por qué? Es sencillo. Por el abuso de poder de la administración Trump. EEUU dirige el mundo, pero diversas fuerzas tratan de socavar su arrogante estatus. Algunos de estos son cambios estructurales, como el auge de China. Pero, tal y como señana The Economist, otros son reacciones a un mismo patrón de abuso hegemónico.

Piense, por ejemplo, en la búsqueda de una alternativa al dólar. Alemania, Francia y Reino Unido firmaron el acuerdo nuclear con Irán en 2015. Cuando Trump abandonó el pacto de forma unilateral el año pasado -incluso aunque Irán lo siguiera respetando- EEUU restableció sanciones, usando el poder del dólar para evitar que otros países hicieran negocios con Irán (ya que la gran mayoría de las transacciones se llevan a cabo en dólares por conveniencia). Los europeos, cabreados por ese uso de poder, han creado un nuevo mecanismo de pago.

No son los únicos. Los chinos, los rusos y los indios también están intentando crear mecanismos que les permitirían escapar a la hegemonía del dólar. Hasta ahora, estos esfuerzos han sido poco productivos. Pero si tantos países, incluidos los europeos, se organizan contra el dólar, puede haber consecuencias. Hubo un tiempo en que la libra británica era la moneda dominante, pero fue suplantada por el dólar. No hay ninguna ley de hierro que diga que el dólar reinará para siempre.

Otro ejemplo es la forma en la que Trump ha amenazado con subir los aranceles. En muchos casos, el gobierno se ha escudado en temas de "seguridad nacional". Esta ley, aprobada durante la Guerra Fría, permitía al presidente preservar sus industrias esenciales que podían ser usadas en el combate geopolítico contra la Unión Soviética. Por eso, el aluminio canadiense y los SUV japoneses no encajan en esta retórica, incluso aunque Trump piense lo contrario. “Si Estados Unidos es capaz de justificar sanciones a los coches por un problema de seguridad nacional, cualquier país en el mundo podría justificar restricciones en casi cualquier producto de forma parecida”, explicó Jennifer A. Hillman, Consejero General para la Oficina de Comercio de Estados Unidos en 'The New York Times'.

Estados Unidos tiene quejas legítimas sobre las prácticas de comercio chinas. Beijing suele seguir al pie de la letra la ley pero, a través de vacíos legales y excepciones, siempre encuentra formas más inteligentes de socavarla. Usando de esta forma la excepcionalidad de la seguridad nacional, Estados Unidos está debilitando las leyes del comercio internacional que, al mismo tiempo, exige a China que cumpla. Si yo fuera un negociador chino, diría que seguiría las reglas cuando Trump haga lo mismo.

También está el caso Huawei. Hasta ahora, muy pocos países han seguido la prohibición de EEUU, pero todos saben que si siguen confiando en la tecnología estadounidense, Washington podría perjudicarles cuando quisiera. Como resultado, cada vez más países querrán depender de una tecnología nacional propia.

EEUU todavía ocupa una posición única en el mundo. Pero está claro que nos estamos moviendo a una era en la que habrá más jugadores con más poder. Hace 20 años, China tenía el 3% del PIB; en 2019 es el 15% y sigue subiendo. En este periodo, es muy importante que EEUU que se controle, usando las instituciones internacionales para intentar forjar un consenso. Tal y como escribí en el último número de Foreign Affairs, “la regla para extender la hegemonía liberal es simple: sé más liberal y menos hegemónico. Trump parece que intenta lo contrario.

El gobierno busca beneficios a corto plazo frente a otro país. Pero abusando de su poder está poniendo en riesgo la estructura del sistema internacional a la que tanto se había integrado Estados Unidos. Sería un mal negocio, ya que los estadounidenses acabarán pagando el precio en las próximas décadas.

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