Por qué Donald Trump está destruyendo al Partido Republicano

Transcurridos nueve meses, once debates y quince primarias y caucus con cinco victorias para el empresario, la risa se ha convertido en llanto para el 'establishment' republicano

Foto: El candidato a la nominación republicana Donald Trump firma autógrafos a simpatizantes en Concord, Carolina del Norte, el 7 de marzo de 2016 (Reuters).
El candidato a la nominación republicana Donald Trump firma autógrafos a simpatizantes en Concord, Carolina del Norte, el 7 de marzo de 2016 (Reuters).

Cuando el pasado mes de junio se produjo el anuncio de la entrada en la carrera presidencial por parte de Donald Trump provocó la risa entre muchos miembros del Partido Republicano. Transcurridos nueve meses, once debates y celebradas hasta la fecha veinte primarias y caucus con doce victorias para el empresario, la risa se ha convertido en llanto para el 'establishment' republicano, al tiempo que los demócratas, especialmente Hillary Clinton, se frotan las manos de cara a la elección general.

¿Por qué Trump está haciendo añicos el Partido Republicano? A continuación apuntamos varias razones para ayudar a entenderlo.

1. La campaña, un concurso de popularidad

Esta es uno de las mayores aportaciones que Trump ha traído a la campaña republicana. Las ideas, el debate político o las propuestas han quedado en un segundo plano y, en su lugar, los ataques personales, los gritos y las descalificaciones están marcando la contienda. Eso fue lo que sucedió en el 11º debate celebrado en Detroit, que tuvo uno de sus momentos estelares cuando Trump, en una de sus respuestas, hizo una velada alusión el tamaño de sus genitales, dando buena muestra del nivel que nos espera en los próximos meses.

2. Ha roto la brecha entre la base conservadora y la cúpula del partido

Desde la victoria de Barack Obama en 2008 el Partido Republicano no ha levantado cabeza. Apostó por un candidato moderado como John McCain para tratar de hacer frente al por entonces senador por Illinois, pero cometió el error de elegir a Sarah Palin como número dos, lo que al final resultó ser un fiasco. Tras esto, el Tea Party surgió sacudiendo los cimientos del Partido Republicano y abrió una herida que no ha terminado de cicatrizar. En 2012 Romney fracasó en las urnas y, desde entonces, la sensación de orfandad fue a más. Trump ha sabido aprovechar esa situación y ha avivado los rescoldos de división que hoy ya son todo un incendio. La Historia nos ha enseñado que cuando un candidato republicano ha sido capaz de unir a la heterogénea familia conservadora sus opciones de ganar la Casa Blanca se disparan. Sucedió con Ronald Reagan y con George W. Bush, entre otros, pero con Trump parece improbable.

3. Ha alejado (aún más) a los hispanos del partido

Tras su victoria en Nevada, Trump afirmó que el 45% de los hispanos de este estado habían apoyado su candidatura, unos datos a priori difíciles de creer pero que, en caso de ser ciertos, serían poco extrapolables a nivel nacional. Trump se ha ganado a pulso la antipatía de los hispanos y su nominación tendría como consecuencia que cientos de miles de hispanos se registrarían para poder votar en noviembre y no precisamente a su favor. En el nuevo y cambiante mapa demográfico de Estados Unidos los hispanos van a aumentar su peso e influencia en el corto y medio plazo, por lo que de cara a una elección general los candidatos que quieran ganar han de contar con un importante respaldo de esta comunidad.

4. Ha radicalizado (aún más) la imagen del partido

Tras la Administración Bush la imagen del Partido Republicano quedó muy dañada en la opinión pública. Ahora, con Trump como candidato la agenda del partido se está radicalizando a pasos agigantados: las menciones al Ku Klux Klan, la reivindicación del “waterboarding” (una técnica de tortura popularizada durante la Guerra de Irak) o el discurso antiinmigrante, entre otros temas, están adulterando el discurso de los republicanos, ahuyentando a los votantes moderados e independientes, que tan necesarios son para ganar en noviembre.

Los medios de comunicación más cercanos a los demócratas están poniendo mucho de su parte para consolidar el fenómeno Trump, de lo cuál es perfectamente consciente el magnate, que es un maestro de la comunicación y la telegenia y sabe perfectamente qué tipo de contenidos van a acaparar horas y horas en los informativos y en los programas de televisión. Ahí radica buena parte del éxito del fenómeno Trump, para desesperación de los dirigentes republicanos.

Espacio Atlántico
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