Y al sexto día, el Brexit acabó con la City como capital financiera de Europa
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Celia Maza (La Isla)

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Y al sexto día, el Brexit acabó con la City como capital financiera de Europa

Londres y Bruselas se han comprometido a tener para el 31 de marzo un "Memorando de entendimiento" en materia de servicios financieros. Pero la decisión de equivalencia se gestiona aparte. Y esta es, al fin y al cabo, la clave de todo

placeholder Foto: Foto de archivo de la firma del acuerdo. (Reuters)
Foto de archivo de la firma del acuerdo. (Reuters)

El Reino Unido se encuentra en pleno Génesis. Tras el Brexit, hay que crear esa nueva “Global Britain”, que los euroescépticos siempre presentaron cual tierra prometida de la Biblia. Pero hay sorpresas con las que no se contaban. O quizá sí, y el problema fue que, en su momento, no hubo explicaciones o no se quisieron escuchar. Volviendo al Génesis. El primer día, los ciudadanos descubrieron que determinados envíos cuestan ahora incluso más que el producto adquirido. El segundo día, los músicos se quejaron por tener que pagar diferentes visados si quieren ahora hacer gira. El tercer día, los pescadores salieron a manifestarse a la calle... Y al sexto día, la City dejó de ser la capital financiera de Europa. Eso ya son palabras mayores.

En enero, el mes en el que ejecutó ya a efectos prácticos la salida del Reino Unido de la UE, Ámsterdam arrebató a Londres su título histórico como principal mercado bursátil del Viejo Continente. El Financial Times revela ahora que, gracias al trasvase de negocio promovido por el divorcio, Euronext Amsterdam y las ramas holandesas de las plataformas CBOE Europe y Turquoise movieron acciones por una media diaria de 9.200 millones de euros, cuatro veces más que en diciembre, mientras que los volúmenes de la capital británica cayeron hasta 8.600 millones de euros. Ámsterdam se ha beneficiado además de un incremento de la actividad en los mercados de permutas y de deuda soberana, que normalmente hubieran estado centralizados en las oficinas a orillas del Támesis.

¿Dónde queda ahora la City? El sector servicios en general representa el 80% del Producto Interior Bruto (PIB) británico. Y, en concreto, los servicios financieros representan el 7% del PIB, 1,1 millones de empleos y el 11 % de la recaudación tributaria del país. Sin embargo, quedaron fuera de las negociaciones comerciales entre Londres y Bruselas que finalizaron con el acuerdo 'in extremis' de Nochebuena.

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(Reuters)

Downing Street siempre descartó cualquier pacto que otorgara a los pescadores comunitarios acceso a las aguas británicas a cambio de mejores condiciones para la City. A pesar de que la pesca tan sólo representa el 0,12% del PIB británico, su importancia política era totémica para la causa euroescéptica. Pero, después de todo, resulta que los pescadores del Reino Unido no han quedado contentos con la nueva situación. En cualquier caso, tal y como recalca, Jacob Rees-Mogg, cabecilla del núcleo duro de los brexiteers, “los peces británicos son ahora más felices”. Y eso siempre es un alivio.

Londres y Bruselas se han comprometido a tener para el 31 de marzo un Memorando de entendimiento en materia de servicios financieros. Pero éste se limitará sólo a diseñar un marco de “cooperación regulatoria”. En definitiva, la decisión de equivalencia se gestiona completamente aparte. Y esta es, al fin y al cabo, la clave de todo.

Foto: Boris Johnson sujetando un arenque en una convención conservadora en verano de 2019. (Reuters)

Desde el 1 de enero, las instituciones financieras con sede en el Reino Unido han perdido el acceso automático al mercado único. Por lo tanto, solo podrán prestar sus servicios en la UE sin tener que abrir sucursales en uno de sus estados miembros, si la Comisión Europea decide otorgarles los derechos de equivalencia, es decir, reconocer que la legislación británica del área en que trabajen es “equivalente” a la comunitaria.

Se trata del mismo sistema con el que la UE opera con los Estados Unidos, Japón o Suiza. Pero queda muy lejos del acceso ilimitado que tenía hasta ahora la City al mercado comunitario. En la práctica, además, es un asunto que está frecuentemente politizado, un “pequeño” detalle a tener en cuenta en las actuales relaciones entre los ex. Apenas llevan un mes divorciados, y ya se han echado los trastos a la cabeza con la guerra de vacunas y el Protocolo de Irlanda. Por lo demás, todo bien.

Foto: Una calle en Belfast, Irlanda del Norte. (Reuters)

Las decisiones de equivalencia son tomadas unilateralmente por la Comisión Europea y tampoco es que ofrezcan grandes garantías, ya que tienen una duración limitada, pueden retirarse con un aviso previo de sólo 30 días y no cubren todas las actividades financieras, de modo que negocios clave como la banca minorista están excluidos.

A finales del año pasado, antes de que se ejecutara ya a efectos prácticos el Brexit, Bruselas solo concedió dos equivalencias, consideradas imprescindibles para garantizar la estabilidad financiera. Una fue para los depositarios de valores, específica para Irlanda. Y otra para las casas de compensación, hasta mediados de 2022, puesto que la UE depende hasta en un 95% de la City para la compensación de derivados. Pero la Comisión Europea aún debe decidir la equivalencia con el Reino Unido en 26 de las 40 áreas posibles. Y, de momento, no tiene ninguna prisa.

"Excluir" al Reino Unido

Al otro lado del Canal de la Mancha comienza a percibirse algo de nerviosismo. El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, señala que hay “indicios” de que Bruselas trata de “excluir” al Reino Unido de los mercados financieros comunitarios y advierte que las demandas llevarían a Londres a quedar sometido a su “dictado”.

Creo que se me escapa algo. ¿No ha sido el Reino Unido el que ha decidido (muy libremente, por cierto) salir del club? ¿No fue el Reino Unido el que rechazó incluir a la City en las negociaciones comerciales? ¿No es el Reino Unido el que ahora quiere tener acceso al mercado común?

El ministro de Economía, Rishi Sunak, ha afirmado que la City debería prepararse para un Big Bang 2.0 -en referencia a la desregulación implementada por el Gobierno de Margaret Tatcher en los 80- con el fin de aumentar el atractivo del Reino Unido. Pero, a día de hoy, sigue sin concretar hasta qué punto se quiere alejar de las normas comunitarias en los próximos años o en qué áreas.

De momento, la City sigue dominando los mercados de divisas multimillonarios del mundo y supera con creces a otros centros de Europa. Los servicios financieros contribuyeron con 132 mil millones de libras (152 mil millones de euros) a la economía británica en 2019. Con el Brexit, se han reubicado alrededor de 7.500 puestos de trabajo en centros rivales en el continente, incluidos Ámsterdam, París y Frankfurt. Pero se trata de una cifra muy por debajo de las predicciones apocalípticas que se hicieron de hasta 50.000 pérdidas.

En cualquier caso, el actual debate de equivalencia ofrecerá en los próximos meses las claves de hacia dónde va la relación entre Londres y Bruselas. Quizá se conviertan en ex bien avenidos, guardando vínculo estrecho por puro interés personal. O quizá la UE esté cada vez más decidida a reducir su dependencia de la City y el Reino Unido encuentre cada vez más incentivos para divergir de las reglas comunitarias para centrarse en otros mercados. El tiempo dirá. Estamos, al fin y al cabo, en pleno Génesis.

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