El gran despilfarro: así quemó Bloomberg 500 millones de dólares en 24 horas

El magnate se retira de la carrera a la Casa Blanca tras gastarse un dineral y protagonizar un estrepitoso concurso de chistes sobre ricos con Donald Trump

Foto: Michael Bloomberg. (Reuters)
Michael Bloomberg. (Reuters)
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“¿Un millonario contra un millonario? ¿En serio?”. No ha habido mitin de Bernie Sanders las últimas semanas sin bromas sobre la posibilidad de que Michael Bloomberg, noveno hombre más rico del mundo, disputara la Casa Blanca a Donald Trump. Como si el 'establishment' demócrata le estuviera poniendo fácil la campaña a Sanders por exceso de plutocracia.

Pues bien: la broma se ha acabado. Michael Bloomberg ha tirado la toalla por la nominación demócrata. Supermartes negro. Tras varias semanas gastando dinero sin freno —500 millones— para preparar su estreno, la campaña de Bloomberg descarriló en 24 horas. ¿La 'performance' política más cara de todos los tiempos?

Bloomberg se gastó la paga de cinco días durante la campaña: su fortuna aumenta 107 millones al día


La clave del fiasco quizás esté en la radicalización de la política en EEUU, en que Bloomberg parecía muchas veces fuera de lugar y en los chistes sobre millonarios del principio. No es que Bloomberg cayera en las provocaciones del entorno de Sanders, es que no veía dónde estaba el problema: durante la campaña, bromeó varias veces sobre las bondades de un duelo electoral de ricos entre él y Donald Trump: “La gente dice: '¿De verdad queréis unas elecciones generales entre dos billonarios de Nueva York?'. Y yo les contesto: '¿Dos billonarios? ¿Quién es el otro?”.

Hay que reconocer que el bromazo de Bloomberg tenía su gracia. Era clasista, sí, pero no porque presumiera de estar forrado, sino por su modo de menospreciar a Trump por no tener tanto dinero como él.

Todavía hay clases

'The New York Magazine'.
'The New York Magazine'.

Su relación pasivo agresiva con Trump, de hecho, sintetiza las contradicciones que no ha logrado surfear Bloomberg para convertirse en el candidato demócrata. “Parte del dinero que se ha gastado en campaña sale de las políticas fiscales de Trump”, contaba el promotor inmobiliario Douglas Durst en un sensacional perfil sobre la campaña de Bloomberg publicado en 'The New York Magazine'.

Por un lado, Bloomberg tiene (aún) más dinero gracias a Trump; por el otro, en su ambiente de ricos civilizados, siempre se miró a Trump por encima del hombro, como si fuera la loca del pueblo, un desprecio que viene de lejos, cuando Trump solo era un empresario inmobiliario maleducado y pasado de rosca.

¿Por qué decidió Bloomberg competir? "Le generaba ansiedad pensar en cuatro años más bajo el control del hombre que había sido el hazmerreír de sus amigos elitistas durante décadas. Pongámonos en la piel de un ego de 60.000 millones: Si uno tuviera el dinero y la determinación de Bloomberg, ¿no trataría de destruir al Cheeto [Trump] con sus propias manos?", cuenta la periodista Vanessa Grigoriadis en el perfil.

Tras comprobar cómo Bloomberg se estrellaba durante el supermartes, Trump no pudo evitar hacer leña del árbol caído en Twitter: “El mayor perdedor de esta noche, de lejos, es mini Mike Bloomberg [chistazo sobre su baja estatura]. Sus consultores políticos le han estafado. 700 millones de dólares tirados por el desagüe, y no ha sacado nada más que el apodo de Mini Mike y la completa destrucción de su reputación. ¡Bien hecho, Mike!”.

Ajuste de cuentas entre millonarios. Perdón: entre un billonario y un millonario.

Trump es demasiado chusco para los ricos de toda la vida, vale, aunque quizá no tanto como para que no le voten en caso de que la alternativa sea... no ya Bernie Sanders sino Elizabeth Warren. Emma Bloomberg, hija del magnate, admitió lo siguiente en 'The New York Magazine': por mucho que a sus círculos adinerados de Nueva York les repugne Trump, muchos le votarían antes que a Warren. Con el dinero no se juega. Si hay que votar al paleto que les insulta antes que a una progresista o a un izquierdista que les hurguen en los bolsillos, se le vota.

Bloomberg, por cierto, es el mayor donante del Partido Demócrata: en la campaña electoral de 2016 se gastó 65 millones de dólares. Pese a la derrota, va a seguir donando (se entiende que parte de ese dinero se utilizará para frenar a Sanders).

Está todo pagado

En su errática carrera a la Casa Blanca, Bloomberg se fulminó 500 millones de dólares de su bolsillo. Buena parte en anuncios, pero también en montar un equipo de campaña que cobraba salarios fuera de mercado y se alojaba en apartamentos en Nueva York a costa del patrón, y donde hasta los voluntarios que pedían el voto puerta a puerta, que militan gratis en las otras campañas, cobraban 6.000 dólares al mes, como cuenta en el perfil un profesor de yoga reconvertido en propagandista coyuntural de Bloomberg.

Lo cuenta un asesor de Bloomberg en el perfil: “Como dice mi tío, rico o pobre, es bonito tener dinero”. Réplica de la periodista: “¿Pagaríais un Uber a la gente para que os fuera a votar?”. Respuesta del asesor: “Parece una buena idea” (sin que a la periodista le quedara claro si estaba o no bromeando).

Una auténtica locura de gasto... Hasta que la ponemos en contexto: la fortuna de Bloomberg aumenta 107 millones de dólares al día, según datos del 'Washington Post'. Bloomberg, en definitiva, se ha gastado la paga de cinco días durante la campaña. Tiene aún 60.000 millones de dólares en sus cuentas. Para cualquier persona normal, dilapidar 500 millones de dólares en 24 horas sería, ejem, un pequeño contratiempo. No para Michael Bloomberg.

PD: para más información sobre cómo se siente uno quemando pasta a esa velocidad, pueden ver el vídeo de Michael Jackson comprando en un bazar o ese peliculón de Rychard Pryor llamado 'El gran despilfarro' (1985). De nada.

Mondo Cane
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