Así vemos el Brexit desde EEUU: Europa se va por el desagüe
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Así vemos el Brexit desde EEUU: Europa se va por el desagüe

En los años por venir, el referéndum del Brexit podría verse como el día en que entramos en el ojo de un huracán que amenaza con causar una enorme destrucción

placeholder Foto: Una manifestante durante una marcha en apoyo de la UE celebrada en el centro de Londres, el 28 de junio de 2016. (Reuters)
Una manifestante durante una marcha en apoyo de la UE celebrada en el centro de Londres, el 28 de junio de 2016. (Reuters)

En los años por venir, el referéndum del Brexit podría verse como el día en que entramos en el ojo de un huracán que amenaza con causar una enorme destrucción. Parece que su consecuencia inmediata será un crisis financiera, pero incluso si ésta logra, evitarse no será posible frenar los otros 'costes' de la ruptura con el bloque comunitario.

La economía de Europa ya estaba en el círculo exterior del huracán. El Brexit solo la ha empujado hacia el centro, acelerando el proceso a través del cual la alienación social y los resultados económicos negativos producen consecuencias políticas negativas, las cuales generan aún peores resultados económicos y más alienación social.

Implicaciones económicas

Los mercados financieros serán la punta del iceberg de todo lo que se avecina. Incluso si se contiene la sangría inmediata, es razonable prever turbulencias a la baja significativas durante los próximos meses, que afectarán a la economía real. Además, un baño de sangre ahora no degenerará en pánico. En cambio, puede ser justificado racionalmente por las previsiones políticas y económicas y por el hecho de que los mercados de valores ya estaban profusamente valorados.

Los mercados financiero británicos y la economía del Reino Unido serán el epicentro. El castigo a la bolsa londinense golpeará a la riqueza y a la confianza de las familias, lo que tendrá un impacto negativo en el consumo y en la economía real del Reino Unido.

Foto: Traders de BGC, compañía con sede en Canary Wharf, Londres, reaccionan tras la apertura de los mercados el viernes 24 de junio (Reuters). Opinión

El mercado inmobiliario del país (especialmente en Londres) ya se encontraba en una situación de precios altos, y ahora es muy vulnerable a una reducción de adquisiciones locales y extranjeras. Los bancos británicos se financian en libras esterlinas y una caída de la libra tendrá implicaciones negativas e impredicibles para las propias entidades y sus equivalentes.

Las empresas reducirán considerablemente sus inversiones en Reino Unido porque a las compañías no les gusta la incertidumbre. Las inversiones de calado se mantendrán a la espera de que se esclarezca cuál será el acceso del Reino Unido a los mercados de Europa.

Todas estas consecuencias se ramificarán hacia el exterior, golpeando a otras economías, incluida la de EEUU. Los mecanismos son contagio financiero, turbulencias en las divisas e incertidumbre, y todos ellos generarán efectos negativos en la demanda agregada que se verán multiplicados por el proceso de contracción. La primera parada obligada será la economía de Europa, que ya se encuentra en una situación de fragilidad y que está extremadamente integrada con la del Reino Unido.

Implicaciones políticas

Si las previsiones económicas son malas, las consecuencias políticas por venir pueden ser aún peores.

El mapa electoral del Brexit muestra que toda Escocia votó a favor de la permanencia. Ello signifca que es probable que la crisis constitucional relacionada con la independencia escocesa regrese.

En España existe la ya vieja cuestión de la independencia de Cataluña, a la que el Brexit ha dado un nuevo impulso. Ahora, la Liga Norte de Italia, que goza de un considerable poder político en la rica mitad norte del país, solicita un referéndum para abandonar la Unión Europea.

Foto: La estrella del Estado de Tejas en el suelo de una escuela de Houston, en septiembre de 2005 (Reuters)

De hecho, el Brexit ha supuesto una bandera verde para separatismos de toda condición. Ello tiene implicaciones adversas para el euro, que ya sufre la amenaza de un Grexit. En consecuencia, la debilidad de la libra esterlina se verá acompañada de un declive del euro, lo que crea una vía adicional para que las ondas del Brexit se extiendan por la economía global.

En relación a la política en EEUU, las repercusiones económicas negativas del Brexit afectarán a la candidata Hillary Clinton y beneficiarán a Donald Trump.

Más allá de dichas repercusiones, el Brexit esconde lecciones políticas vitales para la Administración Obama y la campaña de Clinton, quienes no deben dar más razones a los votantes estadounidenses para despreciar el 'establishment'.

El Brexit tiene similitudes estructurales con el auge de Trump. Es la consecuencia lógica de la estrategia política del Partido Conservador de los últimos veinte años. Los conservadores han utilizado a la Unión Europea como chivo expiatorio para aplicar sus políticas económicas neoliberales 'Thatcher-Reagan'. El Partido Laborista ha defendido a las minorías, pero no a la UE ni se ha enfrentado adecuadamente al neoliberalismo.

En EEUU, Trump es el candidato "exit". Su ascenso es la consecuencia lógica de 30 años, durante los cuales los Republicanos han utilizado el racismo y la cultura de la guerra para aplicar su agenda económica neoliberal que ha traído la destrucción de la prosperidad compartida. Los demócratas han plantado cara al racismo y a la cultura de la guerra, pero también han sido complices en la promoción del neoliberalismo.

La lección para la campaña de Clinton es que la candidata debe ir más allá de una retórica crítica con el neoliberalismo y adoptar soluciones serias que se enfrenten a su legado de desigualdad, inseguridad económica y pérdida de esperanza. El neoliberalismo es la causa del desprecio al 'establishment'. Puede que el racismo, la inmigración y el nacionalismo sean la cerilla que ha prendido el fuego anti-establishment; el estancamiento de los salarios y la deslocalización de puestos de trabajo son el combustible.

En cuanto a la Administración Obama, la lección esta en el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP). En ambos bandos, los votantes de EEUU han rechazado el TPP, pero el Gobierno de Obama sigue presionando. Y ello desacredita al establishment y beneficia a Trump, que es el candidato 'outsider'. Clinton es la 'insider' que abiertamente ha difundido sus vínculos con Obama.

En este contexto, el esfuerzo de la Administración Obama en pos del TTP es una temeridad política irresponsable que nos envía hacia el ojo del huracán.

* Thomas I. Palley ha sido economista jefe de US–China Economic and Security Review Commissiondel, asesor del presidente Barack Obama y de la federación sindical más importante de EEUU. En la actualidad es miembro 'Schwartz Economic Growth' de la New America Foundation.

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