Tres claves para entender el cambio en Jerusalén y la última masacre de palestinos

Tres preguntas pueden ayudarnos a comprender por qué Trump ha optado por trasladar la embajada a Jerusalén, qué implicaciones puede tener para la zona y qué países pueden acompañarle

Foto: Un palestino lanza piedras hacia soldados israelíes en una protesta en la frontera de Gaza, el lunes. (EFE)
Un palestino lanza piedras hacia soldados israelíes en una protesta en la frontera de Gaza, el lunes. (EFE)

El traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén será considerado como uno de los hitos más importantes en la política exterior de la Administración Trump. Sin embargo, detrás de esta controvertida decisión hay algunas preguntas que pueden ayudarnos a comprender por qué Washington ha optado por esta medida, qué implicaciones puede tener para la zona o por qué ha generado tanta controversia entre las partes.

¿Por qué Jerusalén es tan importante?

Hay una famoso Salmo (137:5) que solían recitar los judíos cuando vivían en el exilio de Babilonia que comienza diciendo: “Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza…”. Eso es exactamente lo que el pueblo de Israel ha evitado durante más de 2.500 años: olvidarse de la que, para ellos y también para otros, es el lugar más sagrado de la Tierra. Para los judíos, es en Jerusalén, y concretamente en el Muro de las Lamentaciones (Kotel), donde se halla el Templo de la Alianza y, por tanto, donde reside Yaveh, lo que nos da una idea de la importancia del lugar para este pueblo.

El tímido acercamiento entre Riad y Tel Aviv favorecido por Trump puede quedar completamente anulado si el Príncipe Bin Salman no reacciona con habilidad

Por otro lado, los palestinos han asumido, aunque con escaso éxito, la responsabilidad de mantener viva la llama de la reclamación del pueblo árabe sobre Al-Quds (Jerusalén), ese lugar que el Corán identifica como la “Mezquita Lejana” y que recibe un halo de santidad por servir al Profeta para impulsarse (Mezquita de la Roca) en su camino hacia el Cielo.

El traslado de la embajada de los Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén parece haber sido interpretado por los palestinos como el final de sus opciones sobre Jerusalén. Sin embargo, aunque pueda parece algo extraño, el pueblo palestino no ha perdido hoy Jerusalén, la perdió hace setenta años cuando la “Legión Árabe” ocupó y anexionó a Jordania Jerusalén Este y la controvertida Ciudad Vieja. Durante los casi 20 años de ocupación jordana se destruyeron sinagogas y se utilizaron casas de familias hebreas como establos.

En ese preciso instante Israel inició una campaña que culminó este lunes con la apertura de la Embajada de EEUU en Jerusalén, pero que tuvo primer paso con la expulsión de los árabes de Jerusalén Oriental y sobre todo de la Ciudad Vieja, algo que ocurrió en la Guerra de los Seis Días (1967). La foto del Ministro de Defensa -Moshes Dayan- y del Jefe del Estado Mayor -Isaac Rabin- entrando por la puerta del León de la Ciudad Vieja solo es comparable con la emoción mostrada en la transmisión que hizo el Comandante de la Brigada Motta Gur cuando comunicó a sus mandos la conquista: “El Monte del templo está en nuestras manos”. Tan solo trece años después, la Knesset aprobaba la Ley de Jerusalén (con rango de ley fundamental) que proclamaba la ciudad como la capital “entera y unificada” de Israel.

Ese primer paso que se dio en 1967 fue posible gracias a la creación de un gobierno de unidad nacional israelí que incluía a las distintas fuerzas políticas hebreas, algo inimaginable incluso hoy para los palestinos. Precisamente esa desunión ha sido históricamente el Talón de Aquiles de los palestinos y cuya vigencia ha quedado escenificada este lunes con la división mostrada en la propia protesta contra el traslado de la embajada estadounidense. Por un lado, en Cisjordania se ha celebrado el “Día de la Ira”; en el territorio controlado por Hamás, en la Franja de Gaza, se hablaba de “la Marcha del Retorno”. El resultado de esta desunión ha supuesto no solo la consumación del proceso de recuperación de Jerusalén que Israel inició en 1949, sino una nueva tragedia para el pueblo palestino que se ha plasmado en la muerte de más de 50 palestinos en sus enfrentamientos con las fuerzas israelíes.

¿Por qué Trump ha tomado esta decisión?

Trump se ha atrevido a dar el paso que otros presidentes no se atrevieron a dar. Sin ir más lejos, Bush Jr. anunció que trasladaría su embajada a Jerusalén aunque finalmente la mantuvo en Tel Aviv. Al menos podemos destacar tres puntos que han decantado la balanza a favor de esta complicada decisión. En primer lugar y por encima de las demás explicaciones estaría la fantástica relación de Trump con el conocido como lobby Judío: el AIPAC. Son muchos, los artículos que apuntan a la financiación que este lobby habría dado al entonces candidato Trump y que, por tanto, habría ayudado al magnate a convertirse en presidente.

En segundo lugar, tendríamos que apuntar a la que ya podemos denominar “Estrategia Trump”, una metodología ya aplicada en Corea del Norte e Irán y que consiste en tensar al límite la cuerda antes de sentarse en la mesa de negociación. De este modo, el presidente estaría pensando en lograr una mejor posición y por tanto mayores ganancias en un hipotético acuerdo. En este caso, estaríamos asistiendo a la creación del marco para un futuro en Oriente Medio ya que el presidente Trump, al igual que Bush o Clinton, también tendría en la cabeza patrocinar un hipotético proceso de paz entre palestinos e israelíes que favoreciera sus opciones de reelección. Lo que Trump estaría buscando con el movimiento del traslado de la embajada sería maximizar las opciones de los judíos en una hipotética y futura mesa de negociación.

En tercer lugar, el presidente Trump estaría intentado atraer a nuevos votantes a su extraña y débil mayoría. Concretamente Trump estaría pensando no solo en el influyente votante judío, sino también en los Cristianos Evangélicos, cuya posición respecto del traslado de la Embajada a Jerusalén es ampliamente favorable.

Manifestantes corren para protegerse del gas lacrimógeno lanzado por soldados israelíes durante unas protestas en la frontera de Gaza e Israel, el 14 de mayo de 2018 (EFE).
Manifestantes corren para protegerse del gas lacrimógeno lanzado por soldados israelíes durante unas protestas en la frontera de Gaza e Israel, el 14 de mayo de 2018 (EFE).

¿Qué implicaciones puede tener para el futuro?

Si bien es cierto que, por el momento, solo Paraguay y Guatemala van a acompañar a EEUU en su traslado de la misión diplomática a Jerusalén, el futuro parece apuntar a que habrá más estados que hagan lo mismo. Se trata de una decisión que no parece tener marcha atrás y que probablemente será adoptado por más países. Probablemente, los primeros estados que acompañarán a Washington en su peregrinar a Jerusalén serán aquellos a los que alguien identificó como “La Nueva Europa”. Estos países no solo son dependientes de Estados Unidos en su disuasión frente a Rusia, sino que entre sus nacionales existen importantes e influyentes minorías judías.

En lo que a las implicaciones para el futuro, la decisión puede pasarle algunas facturas a la Administración Trump, sobre todo en sus relaciones con Arabia Saudí. El tímido acercamiento entre Riad y Tel Aviv favorecido por Trump puede quedar completamente anulado si el Príncipe Bin Salman no reacciona con habilidad, ya que el heredero saudí debe contentar a su población sin romper la confianza de la inteligencia israelí.

* El profesor Alberto Priego es profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas. Ha trabajado en varias universidades y 'think tanks' como la East West, la UCM o la University of London (SOAS).

Tribuna Internacional

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