¿Prepara la sucesión en su compañera AKK?

Angela Merkel está de retirada

La canciller alemana ha cumplido 65 años este 17 de julio. A Merkel le quedan como mucho dos años de mandato. O menos. En realidad ya funciona a medio gas.

Foto: La canciller Angela Merkel. (Reuters)
La canciller Angela Merkel. (Reuters)

La canciller alemana ha cumplido 65 años este 17 de julio. A esa edad muchos están o estamos jubilados, o nos han sacado de la circulación mucho antes.

Hubo políticos longevos, en Alemania sin ir más lejos. Konrad Adenauer, el símbolo de la reconstrucción de la República Federal tras la Segunda Gran Guerra, llegó a la cancillería a los 73 años y estuvo hasta los 87. Pero a Merkel le quedan como mucho dos años de mandato. O menos. En realidad ya funciona a medio gas.

En la última cumbre europea se vio que no era la canciller de antaño, la que imponía nombres y políticas de austeridad. Dejó la presidencia de su partido, la CDU, el año pasado tras los reveses electorales en Baviera y Hesse y anunció que no se presentaría a la reelección. Y ya no participa en las campañas. Hay importantes elecciones regionales en otoño en el Este, en Brandenburgo y Sajonia, y su partido no quiere verla ni en la pintura de los carteles. En esas regiones bastante conservadoras suscita protestas por la avalancha de refugiados de 2015.

Merkel siempre sorprende. Sorprendió al todo el mundo el año pasado al proponer a una muy poco conocida dirigente del pequeño y empobrecido Estado del Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer para sucederla como presidenta de la CDU y encargarla la renovación de un partido hundido en la crisis.

Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), la nueva ministra de Defensa, Ursula von der Leyen y la canciller Angela Merkel. (Reuters)
Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), la nueva ministra de Defensa, Ursula von der Leyen y la canciller Angela Merkel. (Reuters)

Pero en las últimas semanas y días ha habido más sorpresas. Primero sufrió extraños temblores, no explicados oficialmente. Después, en la cumbre de Bruselas, ante el atasco para la designación de los cargos de la Unión Europea, apareció el nombre de su ministra de Defensa, Ursula von der Leyen. Nadie explicó ni ha explicado quien la propuso o por qué. Misterio, o quizá no tanto.

Para sustituir a ésta en su cargo como ministra de Defensa, todo el mundo daba por sentado en Alemania al excelente ministro de Sanidad Jens Spahn. De pronto, para sorpresa, no solo de todos los medios, sino de los dirigentes de su propio partido, Merkel encarga esa cartera a su mano derecha, su sucesora, AKK. Defensa es el ministerio más complejo de Alemania, el que consume más energías, y eso no dejaría a tiempo a AKK para, para la difícil tarea que se le había encargado en la CDU.

Ahora, las preguntas en Alemania son: ¿qué meritos tiene Kramp-Karrenbauer para ejercer ese cargo si ha sido apenas jefa de gobierno de un pequeño Estado federado? ¿Por qué acepta el cargo, si ha insistido en varias ocasiones en que no quería ser ministra, para dedicar toda su energía a la CDU? ¿Por qué utiliza al Ejército como un paso más en su carrera política? ¿Cómo va a llevar a cabo en paralelo la renovación de la CDU, según le ha pedido Merkel?

En realidad, podemos estar ante un movimiento de ajedrez, una última jugada maestra de Merkel, antes de irse. La canciller se libra de Ursula von der Leyen, una ministra "quemada" en Defensa, un departamento salpicado de escándalos y atascado en su renovación. Y la manda a Europa. Su nombre es conocido porque su cargo está ligado a la OTAN y es respaldada, sobre todo por los díscolos países de Visegrado y hasta por la Italia de Salvini. Todo, con tal de no tener al frente de la Comisión al socialdemócrata Timmermans, duro con Praga y con Budapest. Libre el puesto, en un salto de caballo que deja boquiabierto a todo el mundo, coloca a su favorita en disposición de sucederla en la cancillería, porque ya es ministra.

Merkel coloca a su favorita AKK en disposición de sucederla en la cancillería

Con motivo de los temblores de Merkel en actos públicos, se ha desempolvado el procedimiento sobre qué hacer en caso de que la canciller no pueda ejercer su cargo. Puede nombrar a un o una vicecanciller, pero que tiene que ser un miembro del gabinete.

Los socialdemócratas, socios en la Gran Coalición, y los partidos de la oposición entienden que el nombramiento de AKK se debe a una cuestión táctica y dudan de su competencia para el cargo. De hecho, en los pocos meses al frente de la democracia cristiana, la nueva ministra ha tenido innumerables "meteduras de pata" y no solo no ha mejorado la imagen de la CDU, sino más bien lo contrario. Apenas la mitad de sus militantes la ven como canciller.

La nueva ministra AKK ha tenido ya varias "meteduras de pata"

Merkel ha demostrado siempre tener muy buena salud, pero los temblores del último mes han abierto los interrogantes. En la última semana ha asistido a dos recepciones de dirigentes extranjeros sentada, no de pie como se hace habitualmente.

"Ya no soy joven", ha dicho la canciller de manera lacónica."Pero eso es bueno", ha añadido, "porque se tiene más experiencia".

De rígida formación, como hija de pastor protestante y como doctora en Física, Angela Merkel es muy hermética y hay que leer sus decisiones entre líneas.

En realidad, su retroceso comenzó hace tiempo. Llevó a su partido al centro, aceptó la llegada masiva de refugiados hace cuatro años y muchos votantes se fueron a la ultraderecha. Los grandes partidos alemanes no entendieron en la década de los 80 las preocupaciones de las nuevas generaciones y surgieron Los Verdes. No las entienden ahora, y los votos del SPD y de la CDU se van hacia los ecologistas, que pueden ser el primer partido alemán.

De momento, Merkel se ha ido de vacaciones. Está bien, dice, un poco cansada de que le pregunten tanto por esta cuestión. Pero a la vuelta, en septiembre, hay tormenta política. En las elecciones en el este subirá la ultraderecha y retrocederán el SPD y la CDU. La Gran Coalición y Merkel entrarán en crisis profunda.

Merkel ha sido la única dirigente que podía parar a Trump o a Putin

Cambio de ciclo, fin de era para los grandes partidos de masas, los Volkspartei, de la primera potencia europea. Fin de era para una política que ha sido la única dirigente del mundo libre que podía parar a Trump o a Putin, aunque tuviera que ignorar los insultos del presidente de Estados Unidos, o soportar duras y correosas negociaciones con el mandatario ruso.

En el panorama europeo no se vislumbra figura alguna con el peso que tuvo Merkel. Macron lo intenta por todos los medios, pero es puro aire. Para definir la situación británica habría que escribir la palabra caos y llenar con ella varias páginas. Y no hablemos del populismo italiano, o del vergonzoso espectáculo de la clase política española.

Merkel es la última de una especie, no en vías de desaparición, sino desaparecida.

En el Gatopardo de Lampedusa, el Príncipe dice: “Éramos guepardos (gatopardos) y leones, y los que nos reemplazarán serán chacales y hienas”.

Daniel Peral* es periodista y fue corresponsal de TVE en Berlín, Nueva York, Jerusalén y Lisboa, y jefe de Internacional de los SSII de TVE.

Tribuna Internacional
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