"Las elecciones más importantes para España no tendrán lugar en España"

¿Quién gestionará el nuevo 'momento Zapatero'?

Foto: Foto: EFE.
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Las imágenes del Capitolio nos han dejado noqueados. El Brexit empieza a mostrar sus dientes. Mientras tanto, en España, nos preparamos para las elecciones en Cataluña. Pero el acontecimiento político con implicaciones más importantes para el futuro de España seguramente no será ninguno de los anteriores. Los días 15 y 16 de enero, la CDU, el partido demócrata cristiano de Alemania, elegirá un nuevo líder. Dadas las encuestas, el ganador de esta elección, más un tapado que no concurre (y al que nos referiremos luego), tendría muchas papeletas para convertirse en canciller de Alemania tras las elecciones federales de septiembre, y con ello convertirse en el político más poderoso de Europa.

Para España, el (o la) canciller ha sido siempre un político clave. Ahora, con la recuperación económica y la defensa del Estado de derecho, ambos en manos de Europa frente a un Gobierno español que juega al populismo, el canciller alemán ya no será un actor secundario, sino el actor principal. España se enfrenta probablemente a tres años seguidos con déficits por encima del 10% (2020, 2021, 2022). El 'momento Zapatero', el giro radical en política económica que se produjo en mayo de 2010 tras la comprobación de la insostenibilidad de la economía española, parece inevitable. La gestión de ese giro dependerá, fundamentalmente, del liderazgo que exista en la república federal en ese momento.

Tres candidatos participan en estas elecciones internas, en las que votan 1.001 delegados del partido en representación de agrupaciones locales, regionales y estatales. Vistos de lejos, los candidatos son similares: tres hombres católicos de mediana edad procedentes de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania. Sin embargo, en términos de la dirección en que quieren llevar el partido, y el país, no podrían ser más diferentes. Uno es preferido por los votantes de la CDU, otro por los alemanes en general, y un tercero, por las élites del partido.

El favorito de los votantes democristianos es Friedrich Merz (65 años). La encuesta más reciente ('Der Spiegel'/Civey) lo sitúa en cabeza en la CDU, con un 38% de los votantes democristianos, pero segundo entre la población general. Merz postula al cargo como el 'outsider': un conservador renovador que corregirá el rumbo de Merkel. La posición 'renovadora' sorprende en quien fue líder del grupo parlamentario de la CDU hace más de 20 años y fue elegido por primera vez eurodiputado para el Parlamento Europeo en 1989. Sostiene que el partido se ha desviado demasiado hacia la izquierda bajo Angela Merkel (quien, por cierto, le obligó a abandonar la política tras su derrota contra ella en 2002). Quiere restablecer la posición de la CDU, firmemente anclada en la derecha del espectro político, con políticas favorables a la familia y la empresa, para recuperar los votos de la AfD, el Vox alemán.

¿Cómo afectaría el canciller Merz a España? Por un lado, Merz es proeuropeo, se ha pronunciado a favor de un ejército europeo y de llevar a cabo reformas en la zona euro. Con Merz como líder, Alemania asumiría un papel aún más central en Europa. Pero sus posiciones sobre estabilidad monetaria y financiera serán mucho más estrictas que las de Merkel. A menudo recuerda que él votó el Tratado de Maastricht como eurodiputado, y que a los alemanes se les prometió que no habría transferencias permanentes entre norte y sur. En definitiva, en estos temas, Merz probablemente supondría un retorno a la Merkel de principios de los 2010, dejando atrás a la de 2020.

El favorito del votante alemán medio, pero segundo entre los votantes de la CDU, es Norbert Röttgen, de 55 años (según 'Der Spiegel', un 32% de los votantes alemanes lo prefiere). Röttgen es el actual presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag. Más duro con Rusia y China y más proeuropeo, muchos, sobre todo los más jóvenes, lo ven como el líder más adecuado para este momento en Europa. Si él fuera el candidato a canciller, sería el candidato con mayores posibilidades de ayudar a Europa a dar un salto adelante, y es dudoso que cambiara la dirección económica de Europa — con un 'caveat': es el candidato con mayores posibilidades de ganar el partido, pero ceder la candidatura a la cancillería, como veremos ahora—.

El tercero en discordia es el favorito de las élites del partido, pero tercero en las encuestas, Armin Laschet (59 años), actual primer ministro del estado de Renania del Norte-Westfalia. Armin Laschet es el candidato de la continuidad, con posiciones indistinguibles de las de Merkel. Favorece la posición central que ocupa la CDU desde hace unos años. Su candidatura trae muchas de las ventajas de la era Merkel, pero también todas sus debilidades —inconsistencia, falta de visión y debilidad con Rusia y China—. Su apoyo en las encuestas está disminuyendo rápidamente debido a su percepción del mal manejo de la crisis de covid en su estado natal. En Europa, está exactamente en el mismo lugar que Merkel: es favorable a dar más pasos hacia la unidad europea, pero siempre de forma incremental y cautelosa. Para España, sería una señal de que todo sigue igual, sin grandes crisis, pero también sin grandes reformas.

Estos tres son los candidatos a líder de la CDU. Pero hay un tapado que no se presenta a esta elección interna porque no es miembro de la CDU. La CDU siempre presenta una candidatura conjunta a las elecciones con su partido hermano bávaro, la CSU. Si las encuestas muestran que el líder de la CDU no consigue el apoyo del electorado, ganará enteros la opción de nominar como Canciller al líder de la CSU, que es actualmente uno de los políticos más populares de Alemania: Markus Söder. Esto sería más probable si el ganador fuera Röttgen, que tiene menos experiencia ejecutiva, y parece inconcebible si Merz ganara—tras una larga carrera, Merz se presenta para gobernar. Söder es euroescéptico, fue un partidario del “Grexit” y más tarde se opuso a los eurobonos. La CSU es dura, muy dura, en política fiscal y se ha opuesto siempre a todo lo que suponga solidaridad fiscal entre Europeos. Seguramente, congelaría cualquier paso adelante para concluir la Unión Bancaria (un seguro de depósitos común) o económica (como convertir el SURE en un seguro de desempleo común). Para Europa, su posición sería un claro paso hacia atrás. Para España, sería la vuelta a la ortodoxia fiscal que haría el “momento Zapatero” (en este caso, “momento Sánchez”) aún más doloroso que en 2011.

Cuando un país está muy endeudado, depende excesivamente de la generosidad de los demás. España ha elegido el camino del populismo y de no hacer reformas, y desgraciadamente nuestro futuro depende, mucho más de lo que desearíamos, de una elección más allá de nuestras fronteras. Si queremos evitarlo, debemos poner la casa en orden. Mientras tanto, no tenemos más remedio que seguir de cerca las elecciones internas de un partido político muy lejano.

*Luis Garicano es eurodiputado de Ciudadanos y vicepresidente del grupo centrista RenewEurope en el Parlamento Europeo. Pieter Garicano es estudiante de Políticas, Filosofía y Economía en la Universidad de Oxford.

Tribuna Internacional