No se derrotará el hambre sin mejor ambiente, nutrición y salud
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No se derrotará el hambre sin mejor ambiente, nutrición y salud

Los datos actuales siguen mostrando un panorama negativo en relación con el aumento permanente de personas en situación de hambre, que al momento superan los 810 millones

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Reparto de alimentos en Madrid. (EFE)

La reciente precumbre sobre los sistemas alimentarios de la ONU, realizada la semana pasada en Roma, destacó, como quizá nunca antes, que al hambre se la derrota si logramos también mejorar el medio ambiente y la nutrición, si la relacionamos con una mejor salud, si pensamos en un mayor nivel de inversiones económicas estimulando el comercio de la agricultura y la alimentación, y si pensamos en la sostenibilidad del futuro, lo que determina una nueva mentalidad y un nuevo enfoque integral.

En este encuentro, que por primera vez en la era del covid-19 permitió reunir físicamente en la sede de la FAO a más de 500 representantes de gobiernos, del sector privado, de la sociedad civil y de la ciencia, mientras en forma virtual participaron miles de altos funcionarios de gobierno, del sector privado y de la sociedad civil de más de 130 países, se acordó el establecimiento de formas de interacción común a través de coaliciones temáticas que permitan sumar esfuerzos para lograr el hambre cero, reducir el desperdicio de alimentos, garantizar la alimentación escolar, afrontar aspectos determinantes de la agroecología, así como el manejo de datos en el área agrícola y alimenticia, resiliencias, etc.

Los datos actuales siguen mostrando un panorama negativo en relación con el aumento permanente de personas en situación de hambre, que al momento superan los 810 millones, con el peligro de seguir acelerando esta tendencia por los efectos que el covid-19 ha generado en la economía mundial, lo que podría determinar que en esta fase se sumen más de 100 millones de personas a esta situación de hambre.

Foto: Las poblaciones más pobres ya notan la hambruna, como este grupo indígena mexicano. (Reuters)

Como destacaron numerosos especialistas, al aumento de los niveles de hambre se han sumado crecientes niveles de obesidad que ya superan los 900 millones de personas, de los cuales 140 millones son niños, mientras las personas que no se alimentan correctamente ya alcanzan los 3.000 millones.

La necesidad de nutrirse en forma correcta a través de dietas saludables que tengan costos sostenibles y accesibles relaciona, como nunca antes, el tema del hambre con la salud.

El desperdicio de alimentos, que ya supera un costo anual de 400 millones de dólares y que alcanza o supera un cuarto de la producción mundial de alimentos —que perfectamente alcanzaría a cubrir las necesidades de la población mundial—, ha sido nuevamente identificado como uno de los factores cuya modificación permitiría mejorar la oferta alimentaria global. Para que ello ocurra, se deberían adoptar nuevas inversiones económicas, mejoras sustanciales en el propio sistema de producción de alimentos, en la adecuación de la infraestructura, en el propio comercio, etc.

Foto: Foto: iStock.

La innovación y el desarrollo tecnológico son clave en el futuro inmediato de este sector, así como la protección social y el respeto de las culturas locales, especialmente la indígena, son otros aspectos a tomar en consideración para la sostenibilidad de la transformación de los sistemas alimenticios.

Avanzar en este proceso para lograr el hambre cero y la eliminación de la pobreza para 2030, que representa los puntos 1 y 2 de los 17 objetivos del desarrollo de la agenda global lanzada por más de 150 jefes de Gobierno y de Estado en septiembre de 2015 en Nueva York, exige —más allá de las dudas de lograrlo en los tiempos establecidos— fuertes inversiones que se calculan en 14.000 millones anuales en estos nueve años que restan para la fecha establecida, lo que debe determinar que los gobiernos ajusten sus presupuestos en esta dirección, los bancos de desarrollo jueguen un rol más activo y que los sectores privados asuman un mayor compromiso en esta delicada fase, generando así también un mayor respaldo a los pequeños y medianos productores rurales y a la agricultura familiar.

Generar sinergias y coalición de países, regiones, actores públicos y privados también fue centro de atención de la reciente reunión de los ministros de Relaciones Exteriores y Cooperación del G-20 bajo la presidencia italiana, llevada a cabo a fines de junio en la ciudad italiana de Matera, en la que acordaron sumar esfuerzos para avanzar en la construcción de una coalición operativa que permita lograr el hambre cero en 2030.

Foto: Foto: EFE. Opinión

Para disponer de alimentos saludables, se precisa un entorno saludable, revirtiendo la pérdida de la biodiversidad y la degradación de la tierra, incrementando la eficiencia del uso del agua y el fomento de la gestión sostenible de los recursos hídricos para mejorar la calidad de los alimentos. La vida de más de 1.000 millones de personas está gravemente limitada por la escasez o restricción de agua, casi 1.000 millones de hectáreas de pastos y tierras cultivables se encuentran gravemente afectadas por las sequías recurrentes y más del 60% de la tierra cultivable de regadío se encuentra sometida a un estrés elevado o muy elevado por falta de agua.

En el mes de septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, se realizará la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno sobre la transformación de los sistemas alimentarios, que hará una síntesis de los debates de Roma, y deberá permitir acelerar el paso para pasar a una fase de mayor acción que busque recuperar el tiempo perdido y permita dar más confiabilidad al logro de las propuestas para 2030.

FAO Nutrición
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