Exigen a HBO el despido de Bill Maher por pronunciar la “palabra N-”

No era la primera vez que Maher terminaba en el centro de una polémica virulenta, pero nunca había estado tan cerca del despido

Foto: Bill Maher. (Reuters)
Bill Maher. (Reuters)

Bill Maher, presentador del night show “Real Time” (HBO), ha desfilado al borde del despido por decir en antena la palabra “nigger” (negrata). El senador Ben Sasse era su invitado esa noche. En un momento de la entrevista, Sasse dijo en tono de broma: “Nos encantaría tenerte trabajando en el campo con nosotros”, a lo que Maher respondió: “¿Trabajar en los campos? Senador, soy un negrata casero”. Sasse rió a medias, el público rió escandalizado, y Maher siguió con su entrevista. No imaginaba lo que estaba a punto de suceder.

No era la primera vez que Maher terminaba en el centro de una polémica virulenta, pero nunca había estado tan cerca del despido. El cómico se ha convertido en la némesis de los puritanos, tanto republicanos como demócratas. A los primeros los golpea con sus discursos ateos y toda clase de sátiras sobre la religión y sus hijos mutantes, como el creacionismo. Por ejemplo, cuando celebró en directo una ceremonia de “desbautizamiento” para un científico al que los evangelistas habían bautizado después de muerto.

A los segundos, los puritanos demócratas, Bill Maher los subleva con su burla constante de la corrección política y su defensa de la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión y de culto. En este sentido, Maher tiene una sección entera del programa dedicada a mofarse de los espacios seguros -aulas con golosinas en las universidades de élite-, 'trigger warnings' -avisos de que lo que se va a decir puede resultar hiriente-, 'manspreading' y demás cruzadas de los jóvenes activistas 'snowflake'.

A los primeros los golpea con sus discursos ateos y toda clase de sátiras sobre la religión y sus hijos mutantes, como el creacionismo

Su actitud ofensiva e irreverente, junto a su estilo arrogante, le han acarreado innumerables rifirrafes que por lo general soluciona de un modo original: entrevistando a sus adversarios. Así, han pasado por su mesa predicadores cristianos, homeópatas, feministas de la tercera ola, científicos caídos en desgracia y toda clase de personajes públicos: desde el provocador de extrema derecha Milo Yiannopoulos al ex-presidente Barack Obama.

Sin embargo, ninguna polémica lo había puesto en verdadero peligro hasta el mes pasado, cuando dijo en tono de broma que no él es un “negrata casero”. Maher, que se burla sin piedad de las estrellas que lloriquean en busca del perdón de las redes sociales tras un escándalo similar, tuvo que hacer exactamente eso. Decenas de miles de usuarios e importantes comunicadores -como Oprah Winfield- estaban exigiendo a HBO el despido del presentador.

Para un lector español poco habituado al puritanismo estadounidense, llamará sin duda la atención un detalle en el rosario de noticias que se escribieron sobre la polémica. Resulta que los redactores no se atrevían a escribir la palabra “nigger” en los titulares, ni siquiera como cita de Maher, y la sustituían por el eufemismo “n-word” (“la palabra N”).

La palabra “nigger” está muy connotada en Estados Unidos. Es el término peyorativo con que los amos blancos se dirigían a los esclavos, y los supremacistas siguen usándola para referirse a los negros. Estos, por su parte, se apropiaron de ella durante los años setenta, y ahora es común oírla en las letras hip-hop o en series y películas como The Wire, eso sí, siempre en boca de personas de raza negra.

Invitó al rapero Ice Cube para que lo abroncara en directo, pero es tan grave que la controversia se mantuvo durante semanas

Abrumado por las críticas, Bill Maher lanzó un comunicado disculpándose, y en un giro típico de él invitó a su siguiente programa al rapero Ice Cube para que lo abroncase en directo y explicara a la audiencia por qué es tan grave que un blanco pronuncie esta palabra, ni que sea para hacer una broma. Sin embargo, la controversia se mantuvo durante dos semanas, alimentada por el fuego de las redes sociales.

Los enemigos que Maher se ha granjeado durante los últimos años vieron una posibilidad dorada para derribarlo y se negaron a soltar la presa. En cadenas como CNN o Abc se vieron tertulias en las quetodos los participantes coincidían en que Maher debía ser castigadopor HBO. Sin embargo, parece que por el momento la cadena no va a prescindir de Maher.

Está por ver si el cómico persevera en su papel de bestia negra de la corrección política, o si por el contrario siente que ha perdido la batalla en un país donde la formas son más importantes que el contenido, y donde la intención no sirve de atenuante.

España is not Spain

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios