¿Atente a las consecuencias? El expresidente del Málaga amenaza a Macron

Podemos convivir juntos si nos sometemos, todos, a los principios del Estado liberal y los derechos humanos. Pero, para ello, han de quedar fuera de juego ricachones como Al Thani

Foto:  El jeque Sheikh Abdullah Al-Thani, en una foto de archivo. (EFE)
El jeque Sheikh Abdullah Al-Thani, en una foto de archivo. (EFE)

El expresidente del Málaga CF, el jeque árabe Al Thani, investigado por corrupción como el resto de su directiva, tuvo los santos huevos de amenazar a Emmanuel Macron con la furia de Alá en Twitter.

El motivo, un tuit donde Macron dijo que la República no se va a plegar ante el terror islamista tras el asesinato del profesor Samuel Paty. Habló Macron de libertad mientras algunos ayuntamientos proyectaban las caricaturas de 'Charlie Hebdo' en las fachadas y miles de personas se manifestaban por el laicismo y la libre expresión en la primera reacción masiva y valiente a la fatua islámica de los terroristas.

Hasta el momento, el terror había ganado. Los #JeSuisCharlie mantenían las caricaturas bajo siete llaves en sus protestas. Se había gritado contra el terror, pero se había retrocedido ante el terror. Una 'islamofobia' distinta al odio xenófobo contra los musulmanes brotaba en Francia: era el miedo, la fobia a cabrear a los islamistas con la blasfemia, algo muy diferente del respeto.

Dado que todo el mundo sabe que mostrar las caricaturas es ponerse una diana en la cabeza, se evitaba. Pero la decapitación de un profesor ha sido la gota que ha colmado el vaso. La misma sociedad que inventó el laicismo se levanta, ahora que las guillotinas han cambiado de bando, ante esa emanación medieval que se llama salafismo.

En Europa, no hay sitio para los machetes, las bombas ni las ametralladoras. Sí para los musulmanes, no para el islamismo radical

Hay que subrayar aquí algo importante: la diferencia entre el islam y el islamismo. El islam es una religión donde cabe la moderación, como en todas las demás. Quien conoce la historia sabe que el islam ha sido moderado en el pasado, luego su naturaleza no es la agresión.

Pero no se puede decir lo mismo del islamismo, una postura político-revolucionaria propia del siglo XX y galvanizada en países enemigos como Irán y Arabia Saudí, que alimenta los más bajos instintos fanáticos y execra cualquier atisbo de laicismo para imponer teocracias. El jeque millonario Al Thani ha demostrado que forma parte de la segunda postura con su amenaza a Macron.

Y además forma parte de esa minúscula porción de árabes a los que la xenofobia tiende a ver con buenos ojos. Son los que masacran al pueblo de Yemen y siembran de mezquitas venenosas y clérigos wahabíes los países europeos, los que cuelgan homosexuales de las grúas y venden como un inmenso paso de gigante permitir a las mujeres sacarse el carné de conducir mientras las tienen sometidas.

El islamismo de la península arábiga ha conseguido comprar las conciencias con petrodinero, por ejemplo, para salvar un equipo de fútbol. Por eso Xavi Hernández, ahora vecino de Juan Carlos I, los promociona como nuestros adorados amigos. Vendido.

Los escolares musulmanes han de recibir la misma educación que los cristianos, los judíos y los laicos, sin pin parental que valga

Las corrientes radicales empapuzadas en petróleo radicalizan en Europa a miles de jóvenes sin futuro ni horizonte, hacinados en guetos y víctimas del fracaso escolar. En algunas mezquitas, estos millonarios colocan a sus imanes medievales para decir a la juventud musulmana que hay un paraíso si se lo ganan, y que Europa es una tierra de promisión y pecado.

Son esos imanes financiados por el petróleo los que aprovechan los agujeros de la sociedad multicultural, quebrada por las clases y los ascensores rotos, para producir el clima de opinión en el que la exhibición de una caricatura del profeta no solo es ofensiva, sino una provocación que merece la muerte.

Partidarios del Tehreek-e-Labaik Pakistán protestan contra las caricaturas de 'Charlie Hebdo'. (Reuters)
Partidarios del Tehreek-e-Labaik Pakistán protestan contra las caricaturas de 'Charlie Hebdo'. (Reuters)

Celebro que Francia se haya puesto finalmente en pie contra el terror, y sobre todo celebro que unos pocos imanes, realmente moderados, hayan aparecido en los medios de comunicación franceses en los últimos días no solo para condenar el asesinato, que esto es fácil, sino para defender el derecho a mostrar las caricaturas, que es heroico siendo musulmán.

Es con esos musulmanes con los que debe aliarse la civilización europea. Es a ellos a los que hemos de promocionar y sufragar para que impartan desde sus mezquitas un mensaje de tolerancia análogo al que dan tantos curas católicos en sus iglesias.

Podemos convivir juntos si nos sometemos, todos, a los principios del Estado liberal y los derechos humanos. Los escolares musulmanes han de recibir la misma educación que los cristianos, los judíos y los laicos, sin pin parental que valga, y tener las mismas oportunidades. Para ello, han de quedar fuera de juego ricachones como Al Thani, que ni con todo el dinero del mundo debería poder comprarse el derecho a la amenaza o el chantaje, ni financiar a los que quieren quebrar la sociedad. En Europa, no hay sitio para los machetes, las bombas ni las ametralladoras. Sí para los musulmanes, no para el islamismo radical.

Quienes pongan la doctrina de su religión por encima de los derechos universales y los pilares del Estado de derecho han de tener enfrente a todos los que queremos convivir.

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