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Emilio de Justo cortó una oreja al segundo de su lote que no pudo ser de más porque falló la destreza de dejar la misma estocada una cuarta más arriba

Foto: El diestro Emilio de Justo, tras cortar una oreja. (EFE)
El diestro Emilio de Justo, tras cortar una oreja. (EFE)

Plaza de toros de Las Ventas, miércoles, 29 de mayo de 2019.

16º de feria, segundo festejo de la serie de corridas homenaje al centenario de la presentación del encaste Albaserrada. Virtualmente llena la plaza en tarde agradable de temperatura pero con un fuerte y muy molesto viento en el ruedo para el desarrollo de la lidia. Presenció desde el tendido la corrida el rey emérito Juan Carlos.

Seis toros de Victorino Martín de entre 510 y 578 kilos, bien presentados pero sin responder a las espectacularidades de otras ocasiones excepto el sexto, grande, serio y con pitones. Algo estrechos de caja y vareados de carnes, el segundo y el tercero fueron ligeramente protestados de salida. Juego variado pero sin romper a bueno ninguno, tres de ellos fueron aplaudidos en el arrastre. Se mantuvieron las protestas en el tercero y cuarto por cierta debilidad de manos. Los mejores, quinto y sobre todo sexto, gran toro en todos los tercios.

Octavio Chacón, de chocolate y oro. Silencio y silencio tras aviso.

Daniel Luque, de tabaco y oro. Ovación tras aviso y silencio.

Emilio de Justo, de catafalco y oro. Silencio tras aviso y oreja.

Destacaron en cuadrillas Juan José Trujillo con la lidia y Morenito de Arles con los palos. Se unió a la ovación Ángel Gómez tras ser arrollado durante la lidia del sexto.

Me mata que a estas alturas no esté cubierta la plaza. Porque las cosas para hacerlas bien tendríamos que rematarlas. Las cosas, y sobre todo los cosos. Las plazas de toros, o cosos, deberían estar terminadas para ser utilizadas en todas sus dimensiones: los días de lluvia o viento, las noches que sean frías y esas tardes de verano que son puro cocimiento. Y la ingeniería de este siglo da de sobra para resolver conflictos técnicos o discusiones de diseño, da lo mismo que estos fueran impostados o muy ciertos. Ya lo vivieron muchos otros, que Ming Pei le puso cristal y pirámides al Louvre, Rafael Moneo, presente este miércoles en la plaza, ladrillo y orden al Prado (a ver qué nos hace ahora Foster), y Frank Gehry inundó Bilbao de titanio y curvas raras, y no solo no pasó nada sino que fue cuando precisamente las buenas de verdad empezaron a pasarlas.

Y vemos esta monumental construida hace 100 años que no hay un dios, ni un consejero, ni una empresa que la acabe. Por su carácter artístico, por la escasez de presupuestos, por las breves concesiones, se nos están yendo ya demasiados faenones.

El diestro Emilio de Justo, con su primero. (EFE)
El diestro Emilio de Justo, con su primero. (EFE)

Este martes pasó con un par de toros de Escolar y con la lidia de Ángel Sánchez y de Gómez Escorial. Este miércoles, el viento ha robado al menos el éxito en tres de los toros que han lidiado, que chocando sus pitones, imposible el evitarlo, con casi todos los trastos dieron al traste de inmediato con sus primeras intenciones de embestir de forma acompasada al buen temple de la terna. Y no pudieron embestir como les manda esa A de Albaserrada que llevan a fuego marcada a un lado de la penca. Este miércoles, que se lidian los toros más puros que nos quedan del encaste nuevamente homenajeado (el hierro que lucen en su costado los Victorinos es el original de los toros de Albaserrada), no hay forma de rematar una tanda, de construir una faena. Y eso, por muy dispuesto que estés, por muy en forma que vengas al tragantón de esta feria, y de la moneda al aire de ver unas banderas quietas.

No remataron en bravo algunos toros de Victorino, es cierto, pero es que este encaste es listo y se desilusiona en el momento en el que se da cuenta que tras el trapo no hay nadie a quien poder alcanzar y poder herir certero. Y empiezan a rebuscar por los bordes de las telas buscando manoletinas, machos, medias y toreros. Se vuelven muy tobilleros y estiran a diestra y siniestra, y sobre todo a diestro, esos cuellos agalgados que se vuelven kilométricos. Me hubiera gustado ver esos toros en la idílica ilusión de un político valiente, un empresario atrevido y un arquitecto que piense. Con esta plaza cubierta, sin viento y bien rematada, igual estaríamos ahora hablando de al menos tres gestas.

El diestro Octavio Chacón. (EFE)
El diestro Octavio Chacón. (EFE)

Bien rematada fue la faena al sexto toro de un Emilio de Justo, que, como cuando eres Jiménez, puedes poner G por J, y poder pasar a anunciarte sin conflicto, sin mentir y sin engañar a nadie, como don Emilio de Gusto. El don se lo añado yo porque me encanta este torero. Porque tiene esas hechuras que acompañan el templado balanceo de un capote por los suelos y se te graba en la mente una foto 'pa los restos' cuando además, como este sexto, clava el morro y te lo arrastra hasta que te pasa entero. Impresionantes verónicas y su remate: una media de verdad para el recuerdo.

Rematados en Victorino me parecieron a mí sobre todo el quinto toro y muy destacado el sexto, que sacaron esa clase que tienen en aquella casa sin perdonarte ni una. Gran faena de Emilio, templado, lento y entregado. Con la muleta arrastrada barriendo en cada pase la huella que iba dejando con su morro Director, persiguiéndola incansable.

El diestro Daniel Luque, con su primero. (EFE)
El diestro Daniel Luque, con su primero. (EFE)

Compendio de lo que es una faena de oreja en Madrid con un buen toro y buen torero, que no pudo ser de más porque falló la destreza de dejar la misma estocada una cuarta más arriba.

Octavio Chacón peleó con el peor lote de la tarde, con el rato de más viento y con algunos que parecieron venir de casa predispuestos a no respetar al ganadero tantas veces aplaudido.

Daniel Luque, sevillano de cuna y de concepto, aplica su tauromaquia pensada para otras plazas, otros toros y otros públicos con dignidad y ganas, y es una verdadera pena que ni se le aprecien sus formas ni se valore su fondo cuando torea en esta plaza toros a contraestilo.

Este jueves remata el ciclo del homenaje a Albaserrada con los toros del hermano de Victorino, D. Adolfo. Y con Roca en el cartel, y con Román y Escribano... Este jueves, alguno hay que mata por conseguir un tendido.

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