Telegram necesita que le hagas caso

La aplicación de mensajería rusa ha mejorado sus funciones en los últimos meses, pero aún se mantiene lejos de las cifras de WhatsApp, que domina el mercado a nivel global

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Hoy es 19 de mayo. Sería una fecha cualquiera de la primavera de no ser porque Telegram, la app rusa de mensajería, la señaló hace unos meses como el día del juicio final. Según su blog, los usuarios que no hayan utilizado su servicio en los últimos seis meses verán cerrada su cuenta. ¿Han cerrado la suya? La mía tampoco, y eso que me he cuidado de no utilizar la aplicación en absoluto desde que conocí el anuncio.

A alguno se la habrán cerrado, aunque sólo sea por el qué dirán, pero ya verán como le dejan clarito cómo puede recuperarla en medio minuto. Por una parte se comprende que Telegram dispone de unos recursos limitados y que no puede reservar espacio de almacenamiento para usuarios que jamás utilizan la aplicación -o sólo cuando se cae WhatsApp-, pero por el otro no podemos negar que lo que los rusos necesitan es volumen de usuarios y, por extensión, más atención del mercado.

Sólo así se explica la ostentación de cifras de la última semana, una actualización para Android con abundante información push (de la que el usuario tiene que cerrar aunque no la haya abierto) y el espectáculo de hoy, que no es más que eso, un numerito de attention whore. Piénselo: en el peor escenario... ¿qué importa que un servicio gratuito le dé de baja? ¿Que tenga que volver a instalar la aplicaciónnbsp; 

Quizá Telegram tiene motivos para querer llamar la atención sobre su producto. A diferencia de otros casos, como WeChat y Line, en los que sólo había marketing, Telegram ofrece una serie de características a las que WhatsApp, la gran referencia, aún no ha llegado. Más allá de las conocidas, como su gratuidad, el código abierto o la posibilidad de enviar archivos de más de 1 Gb., su punto fuerte está en los mensajes privados. 

Se conocen como secret chats y realmente lo son. Los mensajes están encriptados de punto a punto, ilegibles tanto para Telegram como para un eventual ladrón y la seguridad del código se somete a constantes auditorías públicas. De las aplicaciones más populares, la rusa es la única que ofrece este servicio. ¿Drogas? ¿Armas? ¿Crimen organizado? Este es su canal. 

Y, aunque no tenga información tan sensible que manejar, dele una oportunidad a Telegram, aunque solo sea por crearle competencia a WhatsApp, que ya sabe cómo terminan los monopolios.

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