¿En qué criptomonedas debo invertir?

Bitcoin, ethereum, ripple, litecoin... Cada mes, el número de criptomonedas aumenta, al igual que las estrategias para especular con ellas. ¿Cuáles son las mejores para cada caso?

Foto: Criptomonedas. (Imagen: iStock)
Criptomonedas. (Imagen: iStock)

El pasado mes de junio ha sido duro para las criptomonedas. Habiendo bitcoin alcanzado máximos históricos poco antes, el día 15 los precios cayeron un 30% tras haber declinado un 19% el día anterior. Al mismo tiempo, ethereum, la segunda criptomoneda más popular, cayó un 46%. La actividad frenética de mercado terminó también llevándose por delante los servidores de GDAX, el mayor criptomercado mundial, popularmente conocido como Coinbase. El consiguiente apagón dejó a los frustrados usuarios a dos velas, sin posibilidad de operar.

Como si el destino pretendiera frotar con sal las heridas expuestas, el 21 de junio los precios de ethereum se desplomaron en pocos segundos de 320 dólares hasta apenas… ¡0,10 dólares! Aparentemente, la causa fue una orden multimillonaria de venta 'a mercado', lo cual significa que el usuario quiere vender 'a cualquier precio'. Esto envió instantáneamente a ethereum un 30% para abajo hasta 224 dólares, lo que a su vez provocó que además saltaran 800 órdenes automáticas de 'stop loss' y llevaran al precio hasta ese nefasto 0,10 dólares.

Este tipo de movimientos extremos ya lo hemos vivido en los mercados financieros tradicionales; basta con recordar el 'flash crash' del 6 de mayo de 2010, cuando el Dow Jones se despeñó unos 1.000 puntos, recuperándose 15 minutos después, por culpa de un robot de futuros mal programado propiedad del fondo Waddell & Reed. Precisamente a raíz de este tipo de eventos, los mercados de valores han introducido una serie de protocolos adicionales que actúan como los fusibles de nuestras casas: cuando hay una sobrecarga eléctrica saltan los plomos, se detiene la actividad y evitamos fundir todos los electrodomésticos. La ausencia, por el momento, de este tipo de medidas en las criptobolsas es una muestra de su relativa juventud, el dolor que hay que sufrir en el camino hacia su madurez y profesionalización.

Las criptobolsas carecen aún de ciertos protocolos, destinados a dotarlas de una mayor solidez

Por otro lado, estas ropas góticas y espinillas en la cara de las criptomonedas no nos deberían hacer perder de perspectiva las increíbles ganancias logradas por los pioneros que en su momento apostaron por ellas. La primera transacción de bitcoin en el mundo real aconteció casualmente apenas cuatro días después de que al robot de Waddell & Reed se le fuese la pinza, el 22 de mayo de 2010, cuando el desarrollador Laszlo Hanyecz pagó 10.000 bitcoins, por aquel entonces valorados en unos 40 dólares, a cambio de dos pizzas. Ya por aquel entonces, el listillo que cobró se llevó un buen descuento, pues las pizzas solo costaron 25 dólares. Pero lo más alucinante es que hoy en día tal cantidad de bitcoins tiene un valor superior a 20 millones de dólares: imagine la cantidad de pizza que se puede comprar con ese dinero. Por su lado, el éxito de ethereum ha superado incluso esas cotas, multiplicando su valor 40 veces solamente durante el año en curso.

El éxito de ambas criptomonedas ha sido arrollador, y poca duda cabe de que se pueden conseguir fortunas invirtiendo a futuro si se aceptan los riesgos inherentes a un espacio desregulado en rápida evolución, altamente especulativo y muy volátil. El tremendo interés despertado por la maduración de estos mercados se hace palpable en la inmensa cantidad de alternativas que han surgido. Se pueden contar más de 900, con literalmente cientos de nuevas criptomonedas creadas cada mes en lo que se ha pasado a denominar ICO ('initial coin offerings') por analogía a las IPO ('initial public offerings') o salidas a bolsa de las empresas. Tal proliferación de opciones puede añadir mucha confusión para un nuevo inversor a la hora de tomar sus decisiones. Si quiero introducirme en el mundo de las criptomonedas, ¿en qué valores debería invertir a largo plazo?

El factor más importante que tradicionalmente determina el valor relativo de una moneda es la potencia de su economía local: contra más fuerte sea, más se apreciará su valor. Y viceversa, claro; es por eso que antes de que en 2005 le quitasen seis ceros a sus billetes, los turcos tenían que pagar millones por una caja de chicles. Ahora bien, ¿cuál es el valor de una criptomoneda cuando no hay una economía real subyacente? Pues tampoco es muy diferente: se trata del tamaño de la comunidad que le da soporte y del interés de la gente para usar la moneda en sus transacciones. En este sentido, los valores seguros son las criptomonedas más consolidadas y con una comunidad más activa: bitcoin (BTC), ethereum (ETH), ripple (XRP), litecoin (LTC), DigitalCash (DASH) y monero (XMR).

Las criptomonedas más consolidadas son bitcoin (BTC), ethereum (ETH), ripple (XRP), litecoin (LTC), DigitalCash (DASH) y monero (XMR)

Otro factor crítico a la hora de determinar el valor de una moneda es la cantidad que hay en circulación. Si en un país duplicamos la cantidad de dinero, no aumentamos la cantidad de valor, sino que los precios se duplicarán también para ajustarse al cambio: este es el pernicioso efecto de la inflación. Precisamente uno de los empujes iniciales de bitcoin fue la creación de un refugio de valor fuera del alcance de los bancos centrales y su tendencia a subsidiar la economía mediante la emisión de nuevo dinero, provocando su erosión progresiva. Esto es relevante, porque con las criptomonedas que usan un mecanismo 'proof of work' (POW) esa situación no puede darse porque el número máximo de unidades (llamémoslas 'billetes' para simplificar) está limitado por el propio algoritmo: en el caso de bitcoin, serán eventualmente 21 millones de billetes. En cambio, para las criptomonedas que usan un mecanismo de la familia 'proof of stake' (POS) realmente no hay un límite superior de billetes y cabe la posibilidad de introducir inflación en el sistema, que en un alto porcentaje provocará la caída de la cotización de la divisa. Las criptomonedas consolidadas que le he mencionado usan POW, aunque ethereum ya ha anunciado una transición a POS en los próximos meses que puede provocar una presión adicional sobre su valoración; vaya con cuidado.

En general, le recomiendo que no participe en ICO por atractivas que parezcan a menos que tenga los conocimientos necesarios para valorar el potencial del proyecto subyacente por el cual se emite la divisa, ya que hay bastantes con poco mérito e incluso algunos que son 'scams' bastante evidentes. Entre los proyectos de más nueva creación que han suscitado mucho interés se encuentran las criptomonedas TenX (PAY), golem (GNT), NEO (NEO), quantum (QTUM) y OmiseGO (OMG), estas últimas con apreciaciones espectaculares en las semanas recientes. Sin embargo, al adquirir posiciones en monedas cotizadas también conviene no meterse en mercados demasiado estrechos, en los que hay poco volumen de negociación, porque se expone aún a más oscilaciones extremas y a un 'flash crash' como el sufrido por ethereum del que hablábamos arriba. En este sentido, si quiere ser prudente no invierta en una criptomoneda cuyo volumen diario esté por debajo de los 10 millones de dólares.

Finalmente, tenga en cuenta que aquí hemos considerado una política de inversión a largo plazo, lo que en la industria llamamos 'buy and hold' o 'comprar y mantener', que es lo que más encaja con el perfil de un inversor común. Si usted cuenta con el tiempo y el pulmón necesarios, puede preferir llevar a cabo una estrategia de 'trading' orientada a la especulación activa. Ahora bien, para esto va a necesitar nuevas herramientas, conocimientos y técnicas, para lo cual nos emplazamos a un futuro artículo. ¡Mientras tanto, disfruten de las vacaciones allá donde estén!

Tribuna

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