LA GRAN FIESTA DE LOS CUPERTINO

Tres grandes aciertos y dos errores garrafales de Apple con sus nuevos iPhone

Apple ha sorprendido a todo el mundo con el iPhone X, por fin, a la altura de lo esperado. Sin embargo, este estratosférico lanzamiento tiene sus puntos oscuros

Foto: Phil Schiller, durante la presentación del iPhone X. (Reuters)
Phil Schiller, durante la presentación del iPhone X. (Reuters)

Apple tiene un don único en el mundo de la electrónica de consumo. A pesar de la 'hiperactividad' del sector, consigue rodear de un aura única a sus eventos. Siempre parece que se va a presentar el teléfono del año. Tiene un 'sex appeal' singular. Un atractivo que impacta en el común de los mortales y no se queda limitado a los gregarios de la tecnología.

Al César lo que es del César. Ese interés se mantiene a pesar de que las filtraciones —muchas de ellas parece que provienen de la misma marca, para qué engañarnos— destripan las novedades del teléfono o aparato en cuestión.

En Apple son más retocadores que inventores. En muchos casos, prefieren aguardar y ver que el consumidor acepta y abraza una novedad tecnológica (especialmente en el 'hardware') que empezar a disparar balas y acabar convertidos en una escopeta de feria. Una vez más han demostrado que lo de coger algo que ya existe, mejorarlo e imprimirle su sello lo hacen como nadie. Y no, no les importa oír eso de que solo es 'chapa y pintura' o de que simplemente añaden 'velas al barco'. Ellos, a lo suyo.

Este martes se celebraba una década desde que se pusiese en juego el primer iPhone de la historia. Y esta efeméride, por entendernos, merecía un cumpleaños a la altura del que muchos celebramos cuando llegamos a la treintena. A la juerga no le faltó nada. El iPhone X fue el mejor homenaje a estos 10 años, pero de la piñata que Tim Cook fue 'atizando' cayeron otras agradables sorpresas: Apple TV con 4K, una nueva generación de su reloj inteligente y otros dos terminales, el iPhone 8 y el iPhone 8 Plus.

En Apple son más retocadores que inventores. Y han demostrado que son los mejores haciendo eso

Fue un evento a la altura de lo esperado. Pero como en toda fiesta que se precie, hay momentos dignos de recuerdo y otros dignos de olvidar cuando uno se pasa de frenada. Repasamos los tres grandes aciertos que se apuntó Apple en el Steve Jobs Teather. Y dos errores garrafales.

Esto es un objeto de deseo...

"Quiero ese iPhone y lo quiero ya". Eso debieron pensar millones de personas cuando se fueron desvelando detalles del iPhone X. El problema es que hay que esperar hasta noviembre para poder meterle mano, algo que será una tortura para los más impacientes.

Por fin este martes vimos un iPhone sin complejos. Viendo el menú, cuesta sacarle algún pero. Un diseño francamente logrado, presidido por una pantalla sin marcos aprovechada al máximo que promete lucir espectacular gracias al salto de la Super Retina.

Rescatar el cristal templado, todo un acierto viendo el acabado que han conseguido darle. Un procesador más potente que la anterior generación, acompañado de 3 GB de RAM, hace presagiar un gran rendimiento. Y la cámara, ya sobresaliente en el iPhone 7 Plus, parece haber logrado avanzar aún más lejos.

En esta ocasión, nada o poco que ver con anteriores presentaciones en que daba la sensación de que los de Cupertino se habían dejado llevar por la inercia. El iPhone X es lo mejor que le ha pasado a Apple desde el primer iPhone. Pero tampoco nos vengamos arriba. La competencia es mucho más madura ahora que en 2007, así que este terminal tiene difícil igualar la influencia que ha tenido el iPhone en los últimos 10 años.

... pero el precio es de locos

Apple ha llegado donde no ha llegado nadie. También en el precio. Se llevaba rumoreando varias semanas que el iPhone X tendría un precio de salida de 999 dólares. Quizás la 'X', más que por 10, sea por lo prohibitivo de su precio, que roza lo pornográfico. A España llegará, en el caso del modelo básico, de 64 GB, por 1.159 euros. El modelo superior, de 256 GB, a 1.319 euros (y no, no incluye ni cargador de carga rápida ni la base inalámbrica, que menos Tim). Esto hace que, directamente, el iPhone X sea un producto de superlujo al alcance muy pocos. Una escalada de precios que inició el Note 8 (el primero que sobrepasó los 1.000 euros) y que escapa a toda lógica.

iPhone 8 Plus y X: equilibrio casi perfecto...

iPhone 8 Plus y X. Los dos. Un movimiento peligroso. Si era una actualización discreta, la gente se fijaría en el iPhone 7 Plus, rebajado; o en el iPhone X, si es que se podían rascar el bolsillo hasta esos límites. Sin embargo, han logrado el equilibrio justo. El iPhone 8 Plus no queda en tierra de nadie. Se actualiza por fuera gracias al cristal templado (aunque mantiene una línea demasiado continuista), mejora la cámara con prestaciones para realidad virtual e incorpora el procesador estrella de la casa. Por supuesto, era imprescindible saldar dos deudas históricas: la carga rápida y la carga inalámbrica (habrá que ver cuántas personas hacen uso de esto realmente). Falta otra que difícilmente llegará: la ampliación por microSD. Incompatible con su modelo de negocio.

Con esta propuesta, el iPhone 8 Plus no pierde posiciones y evita ser fagocitado por la rebaja de la anterior generación o el brillo del iPhone X. Sigue siendo un producto de primera línea, aunque Apple haya creado una categoría de superlujo por encima suyo. Otra cosa es el iPhone 8.

... pero el iPhone 8 queda descolgado

Sí, Apple ha logrado el equilibrio perfecto, pero entre el iPhone 8 Plus y el iPhone X, dejando al iPhone 8 un tanto descolgado. ¿El motivo? La ausencia de la cámara dual. La diferencia de tamaño y de batería ya justificaría la diferencia entre el tamaño de 4,7 pulgadas y 5,5 (809 euros y 909, respectivamente).

Algo que puede dejar con los dientes largos a muchos usuarios que prefieren un dispositivo más compacto al ver las novedades del Portrait Lighting, que promete maximizar los resultados del 'efecto bokeh' visto en el iPhone 7 Plus.

La clave: el 'software'

Pero ¿por qué Apple pone solo 3 GB de RAM cuando sus rivales ponen cuatro o incluso seis? La respuesta es iOS, una de las grandes ventajas de Apple, por no decir la mayor. Construir un teléfono a medida del sistema operativo te permite controlar los recursos al máximo y ofrecer una mejor experiencia.

Seamos realistas: iOS sigue ofreciendo a Apple una gran ventaja frente a otros sistemas

Debo confesar que los 'animojis' me hicieron bastante gracia, pero una de las cosas que más me llamaron la atención fue el Face ID. Cualquier fabricante no se lanzaría tan rápido a jubilar el lector de huellas. El mejor ejemplo, el del Galaxy 8 y el Note 8, que a pesar de tener un desbloqueo por iris que funciona a las mil maravillas, han decidido mantener en segundo plano el sensor para desbloquearlo dactilarmente.

El gesto Swipe para cerrar aplicaciones, personalmente, me parece un avance similar al que Apple logró cuando dotó a sus pantallas de la capacidad de distinguir entre toque y presión. Y esta pieza a la que muchos no prestan atención, el 'software', es justo lo que Apple domina a la perfección. El punto a favor que desequilibra la balanza y hace gastarnos 1.000 euros o más en su última creación. Tú decides.

Tribuna

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