la precarización de la ciencia en españa

Laura es una investigadora excelente, pero da igual: será despedida el 31 de diciembre

Un investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, relata la situación laboral de una compañera investigadora entre los 100 que pueden perder su trabajo

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Laura es graduada en Biología Sanitaria y tiene un master en Biomedicina Molecular. Laura tiene un expediente bueno, aunque no excelente que es lo que se necesita para que le den una beca.

Sin embargo, desde hace menos de dos años Laura está doctorándose en un laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) gracias a varios contratos de Ayudante de Investigación Predoctoral.

Laura se dedica al estudio de la genética de un tumor, el feocromocitoma hereditario, que es infrecuente y huérfano en cuanto a las escasas opciones de tratamiento disponibles.

Pero todo esto da igual.

Da igual que sea una persona inteligente, trabajadora y brillante en el laboratorio. Da igual que en apenas dos años haya escrito dos artículos científicos como primera autora. Da igual que en este escaso periodo de tiempo haya recibido varios premios por su excelente trabajo. Da igual que dos de esos galardones se los hayan concedido las máximas autoridades científicas internacionales del estudio del tumor raro y huérfano que ella investiga. Da igual que se disponga de dinero para que Laura continúe con su labor investigadora en el laboratorio y se doctore.

Da igual que se disponga de dinero para que Laura continúe con su labor investigadora en el laboratorio y se doctore

Todo esto da igual porque el artículo 15.5 del Estatuto de los trabajadores impide que Laura pueda concatenar contratos temporales cuya duración total, en un período de 30 meses, supere los 24 meses puesto que en dicho caso se tendría que contratar a Laura de forma indefinida, algo inviable y que nadie pide para una persona en formación predoctoral.

Da igual porque, aunque muchos centros de investigación decidieran hacer caso omiso al artículo 15.5, incurriendo por ello en fraude de ley, la disposición adicional 34 de la ley de Presupuestos del 2017 impide actualmente esta práctica mediante la exigencia de responsabilidades a los gerentes de los correspondientes centros.

Da igual que los contratos que ha firmado Laura, que son obligatoriamente por obra y servicios, sean equivalentes a las becas de formación de personal investigador y, por lo tanto, su intención no sea la de perpetuar al investigador en su puesto de trabajo sino la de financiar su formación y permitir que se doctore.

Todo esto da igual.

Laura tendrá que abandonar el laboratorio el 31 de diciembre después de dos años de formación y esfuerzos baldíos, porque los legisladores se empeñan en hacer leyes generales que no contemplan excepciones que claman al sentido común.

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Alberto Cascón es investigador en el grupo de Cáncer Endocrino Hereditario del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Esta carta habla de Laura (nombre real) una compañera de trabajo afectada por la situación que contábamos en este reportaje.

Tribuna

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