Llega la cuarta revolución industrial: inteligencia artificial y voz

La tecnología ya no es la principal barrera, lo son las ideas. Lo difícil de verdad es imaginar el mundo que queremos y convertirlo en realidad

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El escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke, uno de los grandes visionarios del siglo XX, acuñó la que se convertiría en una de las frases más representativas del tiempo que nos toca vivir: "Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia".

Estamos en la era de los datos, de los sensores, de la robótica, del desarrollo exponencial de la inteligencia artificial aplicada a todos los campos de la actividad humana: sanidad, telecomunicaciones, energía, educación, infraestructuras, finanzas, etc. La revolución digital abarca todos los campos y nadie cuestiona a estas alturas que sobre ella se articula la que ya conocemos como cuarta revolución industrial.

Un futuro diferente

No tenemos aún perspectiva suficiente para comprender el significado de este momento histórico. La profundidad y rapidez de los cambios derivados de la transformación digital están acelerando cambios de paradigma inéditos a nivel sociolaboral, económico, científico o ambiental. No sabemos cómo será el futuro, pero sí debemos asumir que será diferente.

En este mundo cambiante e interconectado, surge la necesidad de encontrar nuevos mecanismos que permitan transformar el conocimiento en utilidad. Nuevos puentes que permitan conectar las personas con las máquinas de forma natural y sencilla. Que la máquina y sus servicios se encuentren integrados de forma natural e imperceptible en lo cotidiano, y que no requiera conocimientos técnicos para poder utilizarla. Probablemente, la principal y más emergente tecnología para facilitar esta integración natural es el interfaz de voz.

No sabemos cómo será el futuro, pero sí debemos asumir que será diferente

Gigantes como Google, Amazon o Apple, entre otros, están realizando un gran esfuerzo para construir asistentes verdaderamente inteligentes y con capacidad para simplificar el día a día en los hogares de millones de familias.

Más pronto que tarde, de hecho, estaremos tan acostumbrados a ellos que comenzarán a formar parte imprescindible de nuestras vidas, como a día de hoy lo son el agua corriente, la electricidad o el teléfono móvil.

Así será nuestro futuro inmediato

Los estudios avalan esta tendencia. En solo tres años, según un reciente informe de la consultora internacional Capgemini, cuatro de cada 10 usuarios preferirán asistentes virtuales a los servicios web tradicionales. En lo que respecta a búsquedas en la web, como reflejan datos recientes de Comscore, se espera que en 24 meses el número de consultas por voz se eleve del 20% actual hasta el 50%.

Este movimiento de transformación está emergiendo de forma definitiva en todas las industrias. Lo hemos visto recientemente en sectores como la automoción, el gran consumo, telecomunicaciones o finanzas. Con respecto a la banca, EVO Banco ha lanzado el primer asistente bancario del mundo con interfaz de voz en castellano. Lo hicimos con el convencimiento de que la voz es el futuro. Y también de que el futuro, en realidad, ya ha llegado.

En tres años, cuatro de cada 10 usuarios preferirán asistentes virtuales a los servicios web tradicionales

La inteligencia artificial —y su aplicación soportada con una interfaz de voz— cambiará para siempre la banca tal y como la conocemos. Los servicios bancarios lograrán una integración en la vida del usuario hasta la fecha desconocida. Desde simples transacciones hasta consulta y asesoramiento en tiempo real basados en el comportamiento único de cada cliente podrán ser realizados de forma personalizada. En cualquier momento y en cualquier situación, a través de los incontables sensores que nos mantendrán conectados. También es la revolución en la banca.

En realidad, el objetivo y el principal desafío de la tecnología debe ser la utilidad: mejorar la vida de las personas. Los servicios financieros tenemos la oportunidad de facilitar un cambio positivo para la sociedad y de ocupar el lugar que nos corresponde como garantes de su bienestar. Lo que hoy hemos conseguido, recuperando a Clarke, era magia no hace mucho. La tecnología ya no es la principal barrera, lo son las ideas. Lo difícil de verdad es imaginar el mundo que queremos y convertirlo en realidad.

* Enrique Tellado es consejero delegado de EVO.

Tribuna
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