Es hora de cerrar el círculo y acabar para siempre con el virus de la hepatitis C

La Academia Sueca ha cerrado un círculo este año con el Nobel a los descubridores del virus de la hepatits C. Ahora toca llegar hasta la eliminación completa de esta infección

Foto: Uno de los ganadores del Nobel de Medicina y Fisiología, Michael Houghton. (Reuters)
Uno de los ganadores del Nobel de Medicina y Fisiología, Michael Houghton. (Reuters)

La Academia Sueca concedió recientemente el Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2020 a Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles Rice por el descubrimiento del virus de la Hepatitis C. Harvey J. Alter describió a finales de los años 70 una hepatitis aguda que se producía después de la trasfusión de productos sanguíneos, que fue denominada inicialmente como Hepatitis no A no B, debido a la ausencia de marcadores de estos dos virus ya conocidos por entonces. Posteriormente, Michael Houghton aisló la secuencia genética de este nuevo virus que es denominado como virus de la Hepatitis C . Finalmente, Charles Rice completa la investigación demostrando que este virus era el causante de los casos de hepatitis post-transfusional no aclarados. Los tres han sido para el resto de los médicos e investigadores que trabajamos en la hepatitis C un ejemplo de determinación, talento y humildad.

La propia Academia Sueca en la resolución del premio señala la importancia del descubrimiento para el diseño de test y fármacos eficaces para su curación. Sus investigaciones permitieron el diseño de test serológicos que fueron inmediatamente utilizados para analizar cualquier producto sanguíneo evitando la principal causa de diseminación de la infección. De hecho, a partir de ese momento la trasfusión de productos sanguíneos desapareció de manera casi total como causa de nuevas infecciones.

Desafortunadamente la infección se cronificó avanzando hacia cirrosis y cáncer de hígado en un porcentaje significativo de los casos y la Hepatitis C se convirtió en una de las principales causas de enfermedad hepática crónica en el mundo. Solo en España afectó a mas del 2% de la población , es decir a cerca de 1 millón de personas.

Inicialmente se diseñaron fármacos para el tratamiento de la infección, basados en interferón, de larga duración, administrados por vía subcutánea, con múltiples efectos secundarios y con una eficacia escasa. La situación para los clínicos que tratábamos a estos pacientes era desesperante.

Lo que seguro que los propios Alter, Houghton y Rice no soñaban es que en 2014 se iba a descubrir un tratamiento oral, de duración entre 8 y 12 semanas y que curaba a la practica totalidad de los pacientes infectados independientemente del subtipo viral y del grado de afectación hepática. Si le preguntamos a nuestros pacientes seguro que estarían de acuerdo en que este descubrimiento es también merecedor de un galardón similar.

Harvey J. Alter, ganador este año del Nobel de Medicina y Fisiología. (EFE)
Harvey J. Alter, ganador este año del Nobel de Medicina y Fisiología. (EFE)

El camino hasta la aprobación de los antivirales orales no fue sencillo. Nosotros tuvimos la posibilidad de participar en uno de los primeros ensayos con un antiviral oral en el Hospital Universitario Puerta de Hierro en el año 2000. Se producía un descenso rápido de la carga viral, pero sin embargo el fármaco perdía eficacia al cabo de menos de 1 semana por que el propio virus mutaba y se hacia resistente al mismo. Desde allí y hasta 2014 se ensayaron mas de 20 fármacos, la mayoría de los cuales se quedaron en el camino por falta de eficacia o efectos secundarios.

Una vez en el mercado, estos fármacos había que pensar una estrategia para hacerlos llegar a los pacientes. En este sentido, en España se diseñó en 2015 un Plan Nacional de Tratamiento de la Hepatitis C que ha sido un ejemplo internacional. En estos momentos de zozobra social con el coronavirus SARS COV2, en el que nuestro país esta saliendo muy afectado, conviene recordar que cuando las autoridades nacionales y regionales, industria farmacéutica, pacientes, sociedades científicas y profesionales se pusieron a trabajar de manera conjunta en la misma dirección, de manera leal y buscando el beneficio del paciente, consiguieron armar un Plan que ha sido un ejemplo internacional y que ha hecho “marca España” de verdad.

Gracias al impulso del ministro Alfonso Alonso y su equipo, y que se ha continuado por los siguientes responsables ministeriales, se ha conseguido tratar, y por lo tanto curar a mas de 150.000 pacientes en España, disminuyendo en pocos años de manera significativa el numero de ingresos hospitalarios, la necesidad de trasplante e incluso la mortalidad por esta enfermedad.

Charles M. Rice, el tercer ganador este año del Nobel de Medicina y Fisiología. (EFE)
Charles M. Rice, el tercer ganador este año del Nobel de Medicina y Fisiología. (EFE)

Para los médicos que hemos venido trabajando con los pacientes de hepatitis C desde hace décadas, ha sido un privilegio profesional único poder disponer de estos fármacos “milagrosos” para nuestros pacientes. No es fácil encontrar en la medicina un ejemplo de un tratamiento con un impacto similar en la salud de nuestra población.

La OMS ha fijado como objetivo para la eliminación de la hepatitis C en el año 2030. Gracias a este Plan Nacional, España es uno de los países colocado en mejor situación para conseguir esta eliminación incluso antes de 2025. En una infección en la que no va a existir vacuna, el único camino a la eliminación es el tratamiento de los pacientes infectados. En este sentido, el Ministerio de Sanidad ha publicado en julio la nueva guía de cribado para poder diagnosticar y tratar a los pacientes que quedan en nuestro país. Al ser una infección asintomática en casi todos los estadios de la enfermedad, muchos de los pacientes no saben que están infectados y otros pacientes, por diferentes motivos, a pesar de estar diagnosticados no han sido evaluados para recibir tratamiento. Nuestro esfuerzo está ahora dirigido a diseñar estrategias para acercar a estos pacientes a la cura de su infección. Acercarnos al paciente con la descentralización del diagnostico y del tratamiento es esencial para conseguir el objetivo.

La pandemia del covid ha ejercido un efecto negativo en nuestro camino hacia la eliminación de la infección por virus C. Debemos retomar a la mayor brevedad este camino del que se pueden beneficiar muchos de nuestros ciudadanos.

La Academia Sueca ha cerrado un círculo: concedió el Premio Nobel a Baruch S. Blumberg en 1976 por el descubrimiento del virus de la Hepatitis B, a Luc Montagnier y Francoise Barre-Sinoussi en 2008 por el descubrimiento del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y este año a los descubridores del virus C, premiando a los investigadores que descubrieron las tres infecciones virales crónicas mas importantes. Nos toca ahora a nosotros cerrar el ciclo desde el diagnostico hasta la eliminación completa de esta infección.

Tribuna
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