La innovación cae en las manos equivocadas: no son los datos, son las personas
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Jose M. Almansa

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La innovación cae en las manos equivocadas: no son los datos, son las personas

Nos han vendido que el director financiero, a través de los datos, debe guiar a las empresas hacia el futuro y la innovación. Es un error

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(EFE)

Llega otra Era. Las reglas cambian. La economía, con la llegada de las monedas virtuales soberanas y de las tecnológicas, varía radicalmente. La manera de trabajar y relacionarnos igual. La industria está obligada a digitalizarse y evolucionar. El planeta llama a una reacción inminente. Llega una generación distinta y autodidacta que serán futuros clientes. Todo es diferente. ¿Sabrán los líderes actuales transformarse y adaptarse? ¿podrán hacer un viaje hacia el caos para encontrar nuevas respuestas? ¿podrán salir de la mente financiera para “tocar” el espíritu responsable, creativo e innovador que les ayude a encontrar respuestas sostenibles? ¿aparecerán líderes que surgen en momentos de necesidad?

Hace un año pensábamos que la gestión debía venir de los datos. Ahora entendemos que el liderazgo no va de datos ni la innovación de capital, va de personas. Porque las empresas no son responsables, creativas ni innovadoras para afrontar los cambios. Las personas que deben liderarlas y quienes las componen, sí deben serlo.

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Para cambiar el destino hay que cambiar el camino, y el liderazgo empresarial no es ajeno. En 2017, Forbes y KPMG publicaban un estudio que defendía que el director financiero, a través de los datos, debe asumir la misión de toma de decisiones de alto nivel y unificar la empresa para guiarla hacia el futuro. Auguraba así, la entrada en la época de Business Intelligence para la toma de decisiones. También en febrero 2020 sostenían que los directores financieros deben liderar la innovación gracias a “una asignación dinámica del capital”. Es decir, líderes ordenados orientados a resultados. Pero, ¿es ese el perfil adecuado para afrontar los cambios?

Desde mi punto de vista, el liderazgo empresarial debe caminar en estos tiempos por los siguientes elementos principales:

1. El liderazgo Caórdico. Siempre nos dijeron que el orden es bueno y el caos malo. Sin embargo, como escribió el fundador de Visa, Dee Hock, en su libro “El nacimiento de la era caórdica”, en épocas de cambios organizativos debe haber sistemas que sean tanto caóticos como ordenados: el “caorden”. Nos encontramos así con la necesidad de líderes que sepan vivir y comprender el caos, donde reside la creatividad y lo nuevo, pero introduciendo orden que genere resultado.

placeholder El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque. (EFE)
El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque. (EFE)

2. Liderazgo innovador, ¡pero entendiendo quién es innovador! Porque no va de crear “open innovation”. La innovación no es más que el resultado del proceso creativo de un innovador ante una necesidad no resuelta. Innovador es aquel que a través de un proceso creativo genera una respuesta nueva, inesperada, que resuelve una necesidad.

3. Liderazgo enfocado en necesidades no resueltas. Si el líder trata de imponer un cambio en la organización, no va a funcionar. Si parte de una idea, tampoco. Lo logrará a través de un viaje co-creativo en el que, mediante la participación activa, todos lleguen a estar de acuerdo en las necesidades no resueltas por los cambios internos o externos que vienen.

4. Liderazgo responsable, pero desde las personas. Como decíamos, las organizaciones no son responsables, las personas que las integran sí deben serlo. El líder debe conseguir que el equipo acepte responsabilidades que normalmente nadie cree le corresponde. Este compromiso debe ser tanto interno con la empresa y resto de equipo, como externo, contribuyendo por ejemplo a los objetivos de desarrollo sostenible.

5. Liderazgo con propósito. Como dice Simon Sinek, todos los líderes saben “qué” hacen, algunos “cómo” lo hacen y muy pocos “por qué” lo hacen. Hay que tener un propósito común que cohesione la organización, y la alinee con las necesidades de la sociedad y el medioambiente.

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(Reuters)

El mundo empresarial ha buscado el orden con líderes centrados en resultados. Sí, tenemos líderes empresariales muy buenos en finanzas, procesos, controles y generando beneficios económicos… hasta ahora. El directivo del orden habla de “innovar”, “flexibilizar el negocio”, “transformarlo”, incluso de “poner en el centro a las personas”, pero si puede hacer algo para que nada cambie, lo hará. Por ejemplo, una corporación adquiere una 'startup' que rompe su mercado tradicional; dice que ayudará a crecer su negocio, pero la realidad es que, liderado por una mente financiera, intentará frenar su desarrollo para que “nada cambie”. Porque la mente prefiere lo conocido, y las finanzas tienen miedo a lo desconocido.

La verdadera transformación vendrá de líderes que sepan activar el espíritu responsable, creativo e innovador de las personas en su organización. Que entiendan el caos como el lugar donde habita la creatividad, el orden donde se genera el resultado y podrán moverse en el caorden llegando a la “creatividad e innovación con resultado”. Sus planes partirán de necesidades no resueltas en vez de ideas. Y pondrán a las personas en el centro, si, pero como motores de innovación, de cambio. Todo para llegar a las respuestas inesperadas que el mundo necesita.

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