Cuatro claves del éxito de los 'streamers' españoles y un riesgo enorme
  1. Tecnología
  2. Tribuna
Teknautas

Tribuna

Por

Cuatro claves del éxito de los 'streamers' españoles y un riesgo enorme

La comunidad de creadores de contenido españoles es una de las más potentes del globo, sus números así lo demuestran, pero deben tener cuidado para defender su posición

Foto: Foto: Pexels.
Foto: Pexels.

Este lunes Ibai presentaba ante 140.000 espectadores su última iniciativa, la canción “El cuarteto de Ibai”. En pocas horas llegó al millón de visualizaciones y alcanzó los 350.000 'me gusta'. Hace unos días era TheGrefg el que batía el récord de conexiones en Twitch, casi duplicando al anterior. Alecmolón está a punto de conseguir el objetivo de meter su vídeo Rewind 2020 Hispano entre los 10 no musicales con más 'likes' de la historia de YouTube. Y así podríamos continuar la saga de hitos que ha colocado a los 'streamers' españoles en el olimpo de la red.

Habrá quien piense que se trata de cosas de chavales o de frikis o de chavales frikis, pero lo cierto es que el 'gaming' está conformando el internet de nuestros días al mismo nivel que lo están haciendo la Inteligencia Artificial o el Blockchain. Y son los líderes de la conversación acerca de este territorio los que están impulsando las plataformas que crecen como la espuma y que ya no son Snapchat o Instagram, ni siquiera TikTok. Discord o Twitch se han convertido en las nuevas 'killer applications'. Y ElRubius, AuronPlay, Ibai o Vegetta se codean con el sueco Pew de Pie y con los estadounidenses Ninja y Mr. Beast por encabezar la tendencia de estos dos 'sites'.

Foto: The Grefg, ElRubius, Ibai y Biyín. (Diseño: Raquel Cano)

Esta popularidad internacional solo puede compararse de forma relativamente contemporánea a la de “La casa de papel”. Y, vista con perspectiva, sería como si una retransmisión de Jesús Hermida, una tribuna de Francisco Umbral o un programa de Chicho Ibañez Serrador hubiera duplicado cualquiera de las audiencias absolutas en televisión, radio o en prensa de Bob Woodward, Oprah Winfrey o Howard Stern.

Las claves de un éxito de este calado suelen ser cuatro que, por cierto, acostumbran a estar detrás de cualquier logro de esta envergadura mundial: talento a borbotones, preparación, masa crítica y, la más decisiva cuando se juega en un tablero tan amplio, trabajo en equipo.

De las dos primeras, los 'streamers' y 'youtubers' españoles van sobrados. Son creativos, osados, curiosos y constantes. En una década, han evolucionado desarrollando formatos, enfoques y contenidos cada vez más creativos hasta que han pasado de imitar a ser referencia para los líderes de otros países.

La tercera se basa en acceder a una audiencia suficientemente amplia como para garantizar un impacto tan relevante. En este caso, tiene que ver con la huella del idioma. El español es una potencia en volumen de contenidos e internautas (el tercero en las dos categorías) lo que le convierte en un vehículo de influencia, cultural, social y económica cuya posición no me extraña que envidie tanto Emmanuel Macron.

Los 'streamers' y 'youtubers' hispanos rivalizan con los anglohablantes porque conectan con cientos de millones de usuarios, algo fuera del alcance del resto de los europeos que se ven obligados a adoptar el inglés o a resignarse con una masa mucho más reducida de potenciales seguidores.

Pero la excepcional es la cuarta. Para que la gastronomía española alcanzara una posición de honor, además de genialidad individual y del 'boom' turístico nacional, se apoyó en un sentido colectivo ejemplar para lograr reconocimientos que, a pesar de la tradición culinaria y las buenas materias primas, habían permanecido fuera del alcance de nuestros fogones.

Los líderes de Twitch españoles constituyen el corazón de una comunidad vibrante y dinámica

Pues bien, solo con asistir a ese vídeo del Rewind 2020 Hispano, con sus 17 minutos de asombrosa producción y guion, cualquiera se da cuenta de que los líderes de Twitch españoles constituyen el corazón de una comunidad vibrante y dinámica. Se reconocen, escuchan y aprecian, fomentando un intenso sentido de pertenencia que comparten con sus seguidores.

Seguro que hay piques entre ellos y que habrán salido rebotados algunos; y es cierto que todos mantienen su lógico nivel de independencia e individualismo. Ocurre lo mismo con las generaciones de literatos, las de músicos, periodistas, científicos, empresarios o deportistas. Pero los minutos finales del vídeo en los que homenajean a uno de sus miembros más queridos, Willyrex, refleja gráficamente, nunca mejor dicho, esa conciencia colectiva que está muy por encima de la simple suma y que eleva a múltiplos y potencias la fuerza de cualquier grupo humano.

Sin embargo, bastaría un solo factor para llevarse por delante lo que han sido capaces de construir y lograr. La reputación es el talón de Aquiles de los visionarios de las grandes tecnologías, igual que lo ha sido para buena parte de los últimos magnates de la industria de Hollywood. Y se está convirtiendo en una sombra muy alargada para esta nueva generación de oro digital.

La sociedad, sobre todo los más jóvenes, ha elevado de forma muy rápida los estándares de exigencia éticos. Prácticas legales, pero de dudosa moralidad, se castigan de forma sorpresiva e implacable. Ocurre con cuestiones dentro de un amplio abanico de ámbitos relacionados con la convivencia y la responsabilidad social: desde la diversidad al medio ambiente, pasando por la violencia o, por supuesto, el cumplimiento de los deberes fiscales.

Muchos de los 'youtubers' y 'streamers' más conocidos, no todos, han decidido afincarse en Andorra para pagar menos impuestos. Mientras residan efectivamente en el Principado no incumplen ley alguna. No obstante, se exponen a un riesgo que puede malograr no solo la carrera individual de alguno, sino el prestigio de toda la comunidad. Lo hemos visto con artistas, estrellas de la televisión y astros del deporte que se creyeron intocables.

Deberían reflexionar de la misma manera que han alcanzado su relevancia: aplicando su talento, preparándose a fondo, empatizando con las condiciones de vida de sus seguidores y, por encima de todo, llegando a un consenso con auténtico sentido y visión de equipo.

Sería una pena que una generación tan brillante perdiera la confianza de su comunidad por una decisión individualista y, especialmente en la situación social y económica en la que se encuentran los jóvenes hoy, miope.

* Adolfo Corujo es Socio y Director Global de Estrategia e Innovación en LLYC.

Twitch Inteligencia Artificial Andorra
El redactor recomienda