"Hijueputa, malparido", las series conquistan la lengua popular

Los latiguillos de los personajes de las series traspasan la pantalla y pasan a formar parte de las conversaciones de los espectadores

Foto: Al Pablo Escobar de 'Narcos' no se le cae de la boca el hijueputa.
Al Pablo Escobar de 'Narcos' no se le cae de la boca el "hijueputa".

Desde hace 20 días, hay palabrotas que viven sus horas bajas en nuestro país. Los españoles ya no nos acordamos del macho cabrío, las versiones más radicales de ‘necio’ y ‘estúpido’ apenas se utilizan en las conversaciones, y aquellos 'faltos de inteligencia' reciben calificativos algo más radicales, simplemente porque es el momento. La culpa la tiene la expresión “hijueputa, malparido”, que se ha colado con fuerza, y de forma irremediable, en nuestras vidas, y muy especialmente en las de los seguidores de ‘Narcos’.

Pablo Escobar, su protagonista, ya dejó claro en la primera temporada que su vocabulario no era muy variado, ni precisamente ejemplar. Pero en la segunda entrega, cuando el capo de la droga vive sus horas bajas, de su boca solo salen dos palabras con las que expresar su frustración y su ira. “Hijueputa, malparido”. Especialmente sonora resulta la primera, que el Diccionario de Americanismos define como “una persona despreciable y de malas intenciones”. Una acepción que la propia RAE sugirió a Netflix cuando esta le preguntó, a través de su cuenta de Twitter, por la escritura del término.

La llegada de estos adjetivos a este lado del Atlántico es otra de las consecuencias del interés que ha despertado la serie de Netflix. Que, como otras antes que ella, cala tan hondo en los espectadores que estos terminan asimilando su lenguaje y utilizándolo. Algo habitual entre los interlocutores que disfrutan de la serie. responsable de que la expresión de turno se haya introducido en su forma de hablar. Ámbitos en los que la referencia es conocida, e incluso elogiada. O, por lo menos, es recomendable que lo sea.

"Hijueputa, malparido", las series conquistan la lengua popular

Expresiones en la memoria

Gracias a la tardía llegada de algunas series a España, o su infinita reposición, las primeras expresiones televisivas que me vienen a la memoria corresponden a dos producciones tan dispares como importantes en su época. Desde hace algo menos de tres décadas, cuando escucho “me encanta que los planes salgan bien”, a mi memoria viene un veterano George Peppard llevándose un puro a la boca, tal y como hacía en cada episodio de 'El Equipo A'. El mismo tiempo durante el cual la paternalista expresión “tengan cuidado ahí fuera” me recuerda, borrosamente, a la apertura de 'Canción triste de Hill Street' y su sintonía.

En los noventa, las comedias afroamericanas familiares hicieron mella en mí y en buena parte de mi generación. Y durante años resultó imposible escuchar la inocente pregunta “¿he sido yo?” sin el agudo tono que el doblaje español de 'Cosas de casa' otorgó a su creador, Steve Urkel. Para ambientes más íntimos y amistosos quedaba el saludo de 'El príncipe de Bel-Air' cuando, a cualquier hora del día, recibía a su mejor amigo con un retórico “¿Qué pasa, Jazz?”.

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En este siglo, 'Perdidos' consiguió que algunos recordasen la secuencia de números que tanta relevancia tenía en la serie, mientras que otros se quedaron con el contundente argumento del doctor Jack Shephard, “vivir juntos, morir solos”. “Desafío aceptado”, de Barney Stinson, el personaje de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, y "Bazinga", la expresión favorita de Sheldon Cooper en 'The Big Bang Theory', son algunas de las aportaciones que el género de la comedia ha hecho a la forma de hablar de sus espectadores.

A la involuntaria causa lingüística, cuya fuerza es pasajera, pero su permanencia en el imaginario colectivo es inmortal, también han contribuido las series animadas más importantes de los últimos años. Personajes míticos como Bart Simpson y su “multiplícate por cero”, Peter Griffin y el inagotable “¡Zas! ¡En toda la boca!” o los deslenguados chiquillos de 'South Park' con “¡Han matado a Kenny! ¡Hijos de puta!” también han encontrado su lugar entre nosotros.

'Lost in Translation'

El compromiso de los creadores de ‘Narcos’ con el idioma original de la historia que narra ha hecho posible que esas palabras, por feas que sean, lleguen hasta nosotros y se conviertan, prácticamente, en una referencia universal. Algo que no sucede siempre si el espectador disfruta de la serie con doblajes que se toman ciertas licencias, ya sea por la expresividad propia del idioma o por necesidades creativas. Una experiencia que ya vivieron los seguidores de 'Juego de tronos' en versión doblada, con Hodor y el final del quinto episodio de la última temporada. Mejor fortuna corrieron otras frases famosas de la superproducción de HBO, como “se acerca el invierno” o “un Lannister siempre paga sus deudas”.

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En este ámbito, especialmente curioso resulta el caso de ‘Friends’, la comedia por excelencia de los años noventa. Si preguntásemos a un espectador español, que disfrutó de la serie en su idioma, por una expresión que caracteriza a la producción, muy probablemente diría “estábamos tomándonos un descanso”. Pero para los angloparlantes, una de las líneas más importantes era el saludo habitual de Joey, “How You Doin’?”, con el que incluso se crearon imanes y camisetas. Una diferencia que también se puede apreciar entre los seguidores de 'Breaking Bad', que con la traducción del personaje de Aaron Paul, perdieron parte de la esencia que le otorgaban sus “Yo” y “bitch”. Matices idiomáticos que, muy especialmente, también se pierden en la versión doblada de la mítica ‘The Wire’.

La España televisiva

Por suerte o por desgracia, la llegada del lenguaje de la pequeña pantalla a nuestras vidas no es únicamente responsabilidad de las producciones norteamericanas, y la ficción televisiva nacional también ha dejado huella en el habla de millones de españoles. Porque, ¿quién no ha visto a un amigo, en la playa, corriendo en la lejanía, y ha exclamado “Chanquete ha muertoooo” alargando la última vocal?

"Hijueputa, malparido", las series conquistan la lengua popular

Años después, el honor de convertir una línea de guion en una expresión popular correspondió a las ayudantes de Lourdes, la dueña de la 'Farmacia de guardia' más conocida del país. Primero Pili y luego Queen se llenaban de paciencia cada vez que la pareja de policías locales visitaba el negocio y, al intentar salir, tenían que aclarar al personaje interpretado por Cesáreo Estébanez, “¡para dentro, Romerales!”.

El relevo lo tomaron, ya en el siglo XXI, 'Los Serrano', de la mano del protagonista, Diego Serrano, y de su amigo Fiti. El primero pasó años tratando de solventar la efervescente adolescencia de sus hijos, a base del reproche por excelencia, “tienes la mirada sucia”, que podía ir acompañado de una colleja. El segundo, personificación del costumbrismo patrio llevado al extremo, nos deleitó con varias expresiones que algunos, todavía hoy, no han olvidado. Pero si algo quedó fijado en la memoria de los espectadores de la serie de Telecinco fue el omnipresente adverbio de cantidad, que servía como respuesta para todo, “mayormente”.

Emilio Delgado, el personaje de Fernando Tejero en 'Aquí no hay quien viva', popularizó los buenos modales a base de "un poquito de por favor", una frase que incluso le sirvió para escribir un libro sobre la convivencia vecinal. Menos conciliador, pero igual de efectivo, resultó el latiguillo propio del personaje de Paco León en 'Aída', que resolvía sus entuertos asumiendo su torpeza a base de "claro, como el Luisma es tonto". Expresiones que siempre terminan encontrando relevo, y hacen de la pequeña pantalla un elemento (aún más) imprescindible en nuestras vidas.

Desde Melmac
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