Insultos, dinero y zombis: los bochornosos correos del padre de ‘The Walking Dead’

Los problemas de producción de la famosa serie apocalíptica, que regresará con su octava temporada el 22 de octubre, están escandalizando a la industria

Foto: Secuencia con dos de los protagonistas de 'The Walking Dead'.
Secuencia con dos de los protagonistas de 'The Walking Dead'.

“No hay sala de guionistas, lo sabes tan bien como yo. Yo soy la sala de guionistas. Los jodidos estúpidos perezosos que supuestamente iban a ser mis 'showrunners' descargaron esa responsabilidad en mí después de perder cinco meses de mi tiempo”. Con estas palabras, Frank Darabont trataba de dejar claro a Ben Davies, directivo de la AMC, la situación profesional que estaba atravesando al frente de ‘The Walking Dead’, en julio de 2010. El guionista y director de películas como ‘Cadena perpetua’ o ‘La milla verde’ era, desde enero, guionista y director del proyecto más ambicioso de la cadena de cable. Y dejó de serlo (porque fue despedido) un año después de escribir a Davies, tras 12 meses de rodajes cargados de tensión, disputas con los productores ejecutivos y más correos electrónicos en los que la diplomacia brilla por su ausencia.

Las enfurecidas misivas forman parte de la demanda que en 2013 interpusieron Frank Darabont y sus agentes contra AMC, solicitando 280 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Entre los materiales que la componen, y han visto la luz recientemente, se revela un universo televisivo cargado de codiciosas cláusulas y una industria multimillonaria en la que lo que cuenta es arañar cuanto sea posible en cada tasa. Una lucha sin piedad en la que el creador ve cómo su obra queda en manos de otros sin ser debidamente recompensado. Y la cadena alega que en realidad lo que Darabont quiere es renegociar los acuerdos que firmó cuando la serie no era el éxito que es hoy en día. Además de confirmar el carácter huraño y temperamental que desde hace años ha acompañado al creador.

Imagen del rodaje de la primera temporada de 'The Walking Dead'.
Imagen del rodaje de la primera temporada de 'The Walking Dead'.

Darabont desencadenado

Que os jodan a todos por causarme dolor en el pecho por culpa de una asombrosa puta incompetencia, ceguera ante la importancia del ritmo, y la más que arrogante falta de respeto por lo que se hace en el set todos los días. Merezco algo mejor que un ataque al corazón, porque la gente es demasiado estúpida como para leer un guion y entender las palabras. ¿Hay alguien en desacuerdo conmigo? Entonces únete al operador de cámara y ve a encontrar otro trabajo que no implique joder deliberadamente mi serie escena a escena”. Junio de 2011, Gale Anne Hurd y otros productores ejecutivos de ‘The Walking Dead’ recibían otro correo electrónico en el que Darabont descargaba su ira ante los inconvenientes que estaba encontrando en la producción de la segunda temporada de la serie. Ese mismo mes, el creador preguntaba por los emolumentos que recibían los cámaras —porque “Ray Charles podría hacerlo mejor”— y criticaba la escasa experiencia de alguno de los profesionales que trabajaban en la serie. “Es como si arrancásemos a un chico sin experiencia de la escuela secundaria y le pusiésemos a cargo de la dirección de un programa”, protestaba en junio.

Además de las posibles discrepancias que Darabont pudiese tener con su equipo, buena parte de la rabia que expresa en sus correos electrónicos comenzó a fermentarse cuando después de una primera temporada relativamente exitosa, la AMC redujo el presupuesto de la serie. El director se ocupó personalmente de recortar los gastos en localizaciones, y decidió rodar buena parte de la segunda entrega de la serie en un único lugar, una granja de Georgia. Pero lejos de recapacitar acerca de su decisión, la cadena exigió además ver todos los guiones de la temporada antes de comenzar las grabaciones. Exigencias que, según le comentó a Darabont Vince Gilligan, que por aquel entonces lideraba ‘Breaking Bad’, eran inauditas en el proceso de producción de una serie.

Frank Darabont y Jon Bernthal, en un momento del rodaje de 'The Walking Dead'.
Frank Darabont y Jon Bernthal, en un momento del rodaje de 'The Walking Dead'.

La tiranía de las cadenas

En 2013, cuando la audiencia de ‘The Walking Dead’ prácticamente doblaba la que había conseguido Darabont en la primera entrega, el creador decidió demandar a la cadena, alegando que se le había negado la participación legítima en las ganancias de la serie. En el fondo, lo que pretendía el guionista con su acusación es esclarecer el tipo de compensación que los creadores (y sus agentes) reciben cuando los estudios que producen una serie comparten empresa con el distribuidor. Porque para los abogados de Darabont, las prácticas impuestas por AMC únicamente velan por sus beneficios y reducen la comisión de los otros participantes en la producción. Una práctica habitual, a menudo relacionada con el 'marketing' desproporcionado que sirve para ensombrecer los beneficios del talento creativo, el verdadero motor de cualquier creación audiovisual.

Con más de 10 millones de espectadores en Estados Unidos, Darabont ve poco realistas los acuerdos alcanzados por la cadena con sus filiales, ya que no reflejan el valor en el mercado de esta superproducción que se emite en todo el mundo. Y reclama un 15% de los derechos establecidos, para lo que toma como referencia los derechos de licencia de otras series de AMC como ‘Breaking Bad’ o ‘Mad Men’. E incluso llega a especular con las ganancias que la producción obtendría si fuese emitida por una cadena en abierto. Ante lo que AMC se felicita por ser la única que verdaderamente apostó por el proyecto que tantas descartaron antes. Además, insiste en el cumplimiento del acuerdo firmado, según el cual cada episodio tiene una tasa de licencia de 100 dólares. Cifra que, según los expertos, está millones de dólares por debajo del valor del mercado.

Según 'Hollywood Reporter', el medio que ha publicado parte del material de la demanda, en otoño de 2016, cuando las partes intercambiaron sus documentos, AMC realizó un curioso movimiento. Propuso un acuerdo a Greg Nicotero, actual 'showrunner' de la serie, gracias al cual obtendría un 1% de los beneficios de ‘The Walking Dead’. Lo que implicaría que el estudio debería dar al director y sus agentes un trato igualitario.

Imagen del rodaje de la primera temporada de 'The Walking Dead'.
Imagen del rodaje de la primera temporada de 'The Walking Dead'.

Darabont, madre leona

Mientras AMC insiste en airear la cruda narrativa de Darabont lejos de los guiones, el director disculpa su furia apelando a la enorme presión a la que estaba sometido, aunque sigue defendiéndolos “hasta el último detalle”. “Estaba luchando como una madre leona para proteger la serie del daño”, alegó durante el juicio, y explicó que “el lenguaje y la hipérbole de mis correos electrónicos fueron duros, pero también lo fueron las circunstancias”. Pero los abogados de la cadena insisten en señalar sus interacciones “volátiles e inquietantes” con el personal, así como su fracaso en la entrega oportuna de guiones. Otro punto de fricción para los demandantes, que apelan a la excesiva previsión con la que debían entregar su trabajo para justificar su derecho a recibir una mayor compensación. Porque aunque Darabont no estuvo presente en el rodaje de la segunda temporada, esta terminó siendo tal y como la planificó. Aunque en su declaración admitió que no podía hablar de la calidad de los episodios porque no vio la serie.

Esta tormenta de egos, bilis corporativa y exceso de celo por ambas partes salió a la luz horas antes de que se diese a conocer la paralización del rodaje de la octava temporada de ‘The Walking Dead’. La culpa la tenía el grave accidente que sufrió durante el rodaje un especialista, que terminó costándole la vida. Y todo ello, a una semana del encuentro que intérpretes y director tendrán con aficionados y críticos dentro de la programación de la Comic-Con de San Diego. Una casualidad que ensombrece el arranque del rodaje de la próxima temporada, ahora que la serie da (serias) muestras de un preocupante agotamiento, pero que ya tiene fecha de estreno, el próximo 22 de octubre (un día después en nuestro país). Y que pone sobre la mesa las cifras y las condiciones de trabajo que se manejan en la pequeña pantalla, mucho menos conocidas de lo que podría pensarse. Además de unos correos electrónicos casi tan escandalosos, aunque más deslenguados, que los de Trump Jr.

Desde Melmac
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