Cinco razones para ver ‘Outlander’, la serie más tórrida de la televisión actual

La producción de Starz basada en los libros de Diana Gabaldón ha regresado con su cuarta temporada a Movistar. Te contamos por qué no deberías perdértela

Foto: Imagen promocional de la cuarta temporada de 'Outlander'. (Movistar)
Imagen promocional de la cuarta temporada de 'Outlander'. (Movistar)

Si viese usted ‘Outlander’, querido lector, hoy se podría haber levantado de otra manera. Porque el lunes habría sido menos lunes si al llegar a casa, se hubiese sentado en el sofá a disfrutar de la cuarta temporada de la producción, que ya ha regresado a Movistar Series. Y casi una hora después se habría levantado con un espíritu más tierno, habiendo disfrutado de bellos paisajes y de una historia de amor que cambia de escenario pero no le falta la pasión y el drama que la caracterizan. Y así se afronta el martes de otra manera.

Esta afirmación no viene únicamente de una fan de la serie, que no ha leído los libros pero ha visitado en tres ocasiones diferentes alguno de las localizaciones de la serie en Escocia. Una enamorada de James Fraser, que también encuentra motivos de orgullo en Claire, pero añora los tiempos en los que la opresión inglesa añadían suspense a la trama. Una seguidora de camiseta y marcapáginas que por cuarta temporada consecutiva, acumulará algunos episodios para poder disfrutar de verdaderas sesiones “outlanderianas”. Y con ellas del drama, el suspense, la historia y el romance marcan la saga escrita por la novelista estadounidense Diana Gabaldón.

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Mi devoción por la serie creada por Ronald D. Moore no fue instantánea, y en realidad me daba bastante pereza pensar en la combinación “viajes en el tiempo-romance-historia”. El punto de partida de la producción es el viaje que realiza Claire a las Tierras Altas de Escocia junto a su esposo y que, involuntariamente le lleva a viajar dos siglos atrás para adentrarse en la Escocia de los últimos levantamientos jacobitas, donde encontrará el amor. Puede sonar muy marciano, pero cuando me adentré por primera vez en Leoch, le vi el culo a Fraser y supe de los levantamientos jacobitas no quería otra cosa que mi ración semanal de Tierras Altas, hombres en kilt, disputas con malvados Casacas Rojas y tórridas escenas de cama. Por que sí, Jamie y Claire se quieren mucho, se aman mucho y, voy a ser fina, se empotran mucho.

Heridos o en plenitud de facultades, en la cama o en la bodega de un barco, de noche o de día, Claire y Jaime mantienen relaciones sexuales en cuanto tienen oportunidad… Y los espectadores de la serie pueden verlo con mayor detalle y durante más tiempo que en otras series, gracias a la libertad que ofrece la cadena en la que se emite en Estados Unidos, Starz, y el deseo de ser fieles a la creación original de Gabaldón.

Aunque para algunos esta ración extra de carne puede ser razón suficiente para animarse a ver ‘Outlander’, que también está en Netflix, es posible encontrar argumentos menos libidinosos para acercarse a la serie protagonizada por Sam Heughan y Caitriona Balfe.

Imagen promocional de la primera temporada de 'Outlander'. (Movistar)
Imagen promocional de la primera temporada de 'Outlander'. (Movistar)

Escocia

Es posible odiar a los ingleses y amar a los escoceses. Es posible aborrecer el eterno “hype” del que disfruta Londres, y amar perderse por la ciudad vieja de Edimburgo. O por el Palacio de Holyrood y el castillo que también lleva el nombre de la localidad. Pero la encantadora ciudad a orillas del fiordo del río Forth es solo el punto de partida para conocer los castillos y los paisajes que vemos en ‘Outlander’.

Gracias al excelente estado de conservación de fortalezas y edificios, la producción saca partido a emplazamientos con solera que, una vez desmontado el escenario, esconden un interés histórico propio. El castillo de Aberdour, el palacio de Linlithgow o las calles empedradas de Culross son algunos de los muchos lugares en los que transcurren escenas muy relevantes en el desarrollo de la serie. Localizaciones de gran vistosidad que, en ciertos casos, se relacionan con la mismísima María Estuardo. Y en otros, con los caballeros de la Mesa Cuadrada.

Si ‘Outlander’ deja el romance y la aventura para bosques y castillos cercanos a Edimburgo, Glasgow es la visión urbana y fría de la línea temporal más cercana a nuestro tiempo. La última, la ciudad más grande del país, es más fría que la primera, pero presta uno de sus valores más verdes, el parque de Pollok Country. Un excelente aprovechamiento de los recursos disponibles en un país en el que el turismo es un factor importante de la economía nacional.

Claire y Jaime en una imagen de la cuarta entrega de 'Outlander'. (Movistar)
Claire y Jaime en una imagen de la cuarta entrega de 'Outlander'. (Movistar)

La excusa histórica

El príncipe Carlos Eduardo Estuardo, los clanes escoceses y sus luchas o la batalla de Culloden son algunos de los elementos reales con los que Diana Gabaldón contó para crear su saga. Momentos históricos que se entrelazan con la fantasía y el romance que caracterizan la historia de Jamie y Claire. Pero la vertiente histórica de 'Outlander' no es un inocente apaño narrativo que se cuela entre las tramas. Es el conflicto que mueve a Jamie, la lucha que coloca a Claire en una posición comprometida y el pasado con el que Gran Bretaña no quería lidiar en 2014, el año del estreno de la producción.

Por aquel entonces, Escocia afrontaba un referéndum para decidir si debía ser un país independiente y la serie, además de estrenarse en Estados Unidos, llegó a países como Canadá, Australia y Dinamarca. Ninguna cadena de televisión británica quiso apostar por la producción, a pesar de la importancia que Escocia tiene dentro de la serie, tanto en la narrativa como en los escenarios. Los rumores de la industria dejaban entrever que ninguna cadena quería programar la serie para no tomar partido en el referéndum escocés, que se celebró el 18 de septiembre.

El chisme se confirmó meses después, cuando Wikileaks filtró que el mismísimo David Cameron, por aquel entonces Primer Ministro, se había reunido con Sony, entre otras razones, según resaltaba la filtración, para hablar de 'Outlander' "considerando la importancia de la serie en la atmósfera política de Reino Unido y Escocia en otoño". Para que la serie que ha llevado a millones de turistas norteamericanas a conocer Escocia llegase a territorio británico hubo que esperar a marzo de 2015 y a Amazon Prime. Que, en realidad, no es una cadena de televisión como tal.

Jaime

Curas dispuestos a dejarlo todo por un romance. Pediatras de barbilla prominente y mirada intensa que son algo más que un trozo de carne. Rudos entrenadores de fútbol americano que en su interior guardan un amigo fiel y un esposo romántico. La ficción televisiva nos regala hombres ideales con los que soñar desde hace décadas. Pero pocos como el padre Ralph, el doctor Ross, el entrenador Taylor o el escocés James Fraser.

El personaje encarnado por Sam Heughan es la viva encarnación del mito del guerrero escocés. Pelirrojo, cómo no, con ojos claros y sonrisa traviesa al que el kilt y la boina le sientan como un guante. Los gajes del oficio, luchar por su patria primero, y después por su vida, le mantienen en forma. Nunca deja de lado a sus compañeros, y peleará por ellos tantas veces como sea necesario. Con el tiempo, descubrirá además que vale para algo más que para empuñar una espada.

Pero además de ser el soldado ideal, el amigo ideal y el escocés ideal, el bueno de Jamie Fraser es el novio ideal, el compañero ideal y, según parece, el amante ideal. Gabaldón dibujó en su novela un hombre que, dejando de lado la cabezonería y cierta prepotencia machista, encarna la quinta esencia del macho ejemplar. Comprensivo, apasionado, leal, bienintencionado. Y con un culo… Señor, qué culo.

Caitriona Balfe en una imagen de la cuarta temporada de 'Outlander' (Movistar)
Caitriona Balfe en una imagen de la cuarta temporada de 'Outlander' (Movistar)

Claire

Cuando el espectador "se une" a la resistencia escocesa antes de alcanzar la mitad de la primera temporada, es más difícil comprender a la afortunada viajera en el tiempo, que además es inglesa. Pero la buena de Claire, a pesar de sus dudas vitales y románticas, es un personaje encantador y luchador como pocos que tiene que desandar el camino de los derechos y el respeto profesional que las mujeres recorrieron durante dos siglos. Un cambio que se complica aún más cuando eres enfermera, lo más parecido a ser bruja en el siglo XVIII.

A lo largo de tres temporadas, el personaje interpretado por Caitriona Balfe evoluciona liderando sus propias revoluciones históricas, convirtiéndose en una referencia para aquellos que la rodean. Algo para lo que sin duda es imprescindible su carácter, que lo mismo saca a relucir en un convite refinado que en su propia casa. Pero además de defender causas por razones románticas, Claire también es un buen ejemplo de lo que es la sororidad y el feminismo en los tiempos de los levantamientos jacobinos.

La química que Balfe tiene con Heughan es uno de los puntos fuertes de la producción, que ha dejado para la posteridad otra pareja con la que soñar. Porque por ellos pasa el tiempo, pero no el deseo, ni la intensidad a la hora de amar. Por muchas encrucijadas romántico-temporales que se encuentren. Larga vida a los Fraser.

"Give me drama"

¿Ha visto usted últimamente ‘Nashville’, ‘Luis Miguel’, ‘Anatomía de Grey’ o ‘La Casa de las Flores’? Pues asúmalo, ha visto usted un culebrón. Se puede vestir de muchas formas pero al esencia es la misma, “intensas relaciones sentimentales de carácter melodramático”. Y de eso también tiene ‘Outlander’. Pero no es malo. Porque hay que eliminar de una vez por todas el género que más espectadores reúne, aunque solo sea por la cantidad de estrenos. Y porque a la vertiente culebronesca de la serie hay que sumarle la vertiente histórica ya mencionada, los paisajes inigualables y un planteamiento atractivo en el que no falta la emoción y el suspense. Por lo menos hasta ahora.

La cuarta temporada que llegó anoche a nuestro país adaptará la cuarta entrega literaria de la saga escrita por Diana Gabaldón. Y si se ciñe a sus más de mil páginas, seguro que en la nueva temporada tampoco nos aburriremos a pesar del cambio de escenario. También ganará en importancia un personaje importante para Jamie y Claire… Y hasta aquí voy a escribir, porque como creo que ya ha quedado claro, 'Outlander' es mejor verlo.

Desde Melmac
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