'Narcos: México': la peligrosa ambición de un capo de la droga y un agente de la DEA

Netflix estrena mañana la continuación de la producción sobre el narcotráfico en Colombia, con el país azteca como eje central de la serie protagonizada por Michael Peña y Diego Luna

Foto: Diego Luna en una imagen de 'Narcos:México'. (Netflix)
Diego Luna en una imagen de 'Narcos:México'. (Netflix)

Mucho antes de que Steve Murphy y Javier Peña llegasen a Colombia para acabar con el monopolio del narcotráfico que dirigía Pablo Escobar, Enrique Camarena Salazar se adentró en el territorio de otro capo de la droga, Félix Gallardo. Mexicano de nacimiento y estadounidense por nacionalización, Camarena estaba cansado de que sus orígenes sirviesen de excusa para negarle un traslado dentro del cuerpo de la DEA, que por aquella época comenzaba a dar sus primeros pasos.

Sus rasgos latinos, y su conocimiento del español, le convirtieron en el hombre ideal para infiltrarse en las bandas locales de Calexico, en California. Pero él esperaba que la trascendencia de su trabajo policial fuese más allá del menudeo y la detención de los últimos eslabones de una cadena que comenzaba miles de kilómetros al sur de la soleada costa californiana.

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Camarena, al que sus amigos conocían con el apodo de “Kiki”, y sus enemigos con el de “El Gallo Prieto”, solicitó voluntariamente el traslado a la ciudad mexicana de Guadalajara. Un lugar en el que la DEA no podía realizar detenciones y debía limitarse a recopilar información para hacérsela llegar a sus compañeros en territorio estadounidense. El destino final de la cocaína y la marihuana que con tanta soltura y eficacia cultivaban y vendían capos repartidos por el resto del continente.

Con este punto de partida arranca ‘Narcos:México’, la producción que llega a Netflix mañana y que aspira a repetir el éxito de su predecesora. Al igual que Gallardo soñaba con alcanzar la fama y el éxito del narcotraficante más conocido en el mundo en aquella época, Pablo Escobar.

NARCOS: MEXICO
NARCOS: MEXICO

México corrupto

A primera vista, Gallardo parece un hombre más complejo, y menos violento, que su colega de negocios colombiano. Pero ‘Narcos: México’ llega con la misma intención de ‘Narcos’ de mostrar sin tapujos la corrupción policial y política, la violencia y la situación de aquellos que, de una manera u otra, se vieron envueltos en los primeros años del narcotráfico a gran escala en México. Un país que, todavía hoy, continúa luchando contra esta lacra que ha dejado miles de víctimas por el camino.

Como su predecesora, la producción protagonizada por Diego Luna y Michael Peña, narra los dos lados de la historia. La versión del policía, y la del traficante, se reparten su tiempo en pantalla para ofrecer al espectador un retrato heterogéneo de la realidad de la época en un país en el que muchos difuminaban la línea de la legalidad en beneficio propio. Pero a diferencia de Escobar, Gallardo no necesita utilizar la violencia para conseguir sus propósitos. O, por lo menos, no tanto como el capo colombiano.

El conocido narco mexicano, que pasó a la historia del país azteca como “el jefe de jefes” o “El Padrino”, recurría al diálogo, el engaño, y las amistades más poderosas para conseguir sus propósitos y construir, sin prisa pero sin pausa, su imperio del narcotráfico. Aquel que le permitió ser el responsable de uno de los mayores alijos que, en los años setenta, llegaron al oeste de las Montañas Rocosas.

Luna, en el centro, interpreta la peligroso narcotraficante Félix Gallardo. (Netflix)
Luna, en el centro, interpreta la peligroso narcotraficante Félix Gallardo. (Netflix)

Gallardo, amigo del poder

A pesar de que no es muy recomendable adentrarse en las profundidades de la red para saber más de este desconocido capo, por aquello de los spoilers, resulta sorprendente descubrir que el deseo de hacer fortuna con el narcotráfico no era exclusivo del archiconocido Escobar. Tal vez, la vida y las hazañas de Gallardo no llegaron a España con la misma fuerza que su colega colombiano, pero no por eso su historia es menos interesante.

Nacido en un suburbio de Culiacán en 1946, Miguel Ángel Félix Gallardo fue uno de los pocos narcos de su generación que no provenían del campo, o el mundo rural. Gallardo estudió una carrera, y cuando esta no fue suficiente para sus aspiraciones decidió enrolarse en la policía judicial de Sinaloa. Su decisión no pudo ser más acertada, ya que fue asignado a la seguridad de la casa de Gobierno del Estado, y posteriormente se convirtió en la sombra del gobernador de la época, Leopoldo Sánchez Celis.

La relación con Celis, tan cercana que el gobernador fue el padrino de la boda de Gallardo, hizo posible que el joven tuviese al alcance de su mano prebendas y favores propios de la clase poderosa de México. Sin embargo, el futuro narco no tendría demasiadas posibilidades de prosperar si seguía en Sinaloa, la zona más problemática del conocido como “Triángulo Dorado”. Así que decidió que, a pesar de que Guadalajara contaba con sus propios señores de la droga, debía probar suerte en una ciudad en la que el ejército no pudiese asaltar hogares y quemar cultivos con la alegría y ligereza con la que lo hacían en Sinaloa.

Secuencia de 'Narcos:México'. (Netflix)
Secuencia de 'Narcos:México'. (Netflix)

Dos hombres y un destino

Así que Gallardo y Camarena, atrapados por sus deseos de crecer y mejorar en sus respectivos negocios, van a dar a una ciudad en la que no tardará en la que el primero podía hacer lo que quería, y el segundo, solo lo que la ley le permitía. Una lucha que llevará a agente de la DEA a infiltrarse en la banda del narco, y así conocer de primera mano las aspiraciones y los deseos de un hombre que más que sacar adelante un negocio, quería “construir un imperio”.

El listón dejado por Escobar está alto, y no faltará quién eche de menos las calles y los narcos de Cali o Medellín, sus fiestas o sus mansiones. Pero Luna, Peña y la historia de Gallardo y Camarena, parecen ser los sucesores más idóneos para un relato cragado de drogas y ambición que despertó el interés de millones de espectadores en todo el mundo. Porque, como comenta con sorna Gallardo al comienzo de ‘Narcos:México’, “los traficantes de droga son como las cucarachas, siempre regresan”.

Desde Melmac
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