'The Umbrella Academy': otra serie de Netflix sobre superhéroes que no pasará a la historia

La adaptación de los cómics de Gerard Way y Gabriel Bá no es una producción mala, pero desaprovecha el posible potencial de su original propuesta narrativa

Foto: Imagen promocional de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)
Imagen promocional de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)

La popularidad de las adaptaciones de cómics de superhéroes es algo que se me escapa, como el éxito del trap o el renombre de producciones que viven de la vergüenza ajena. Antes de que vengan ustedes a lincharme a la puerta de mi casa, quiero aclarar que no estoy poniendo en duda la calidad de estas apuestas creativas, simplemente no entiendo ni comparto su fama.

Desde hace años observo con sorpresa, y espanto, que Hollywood insiste en llevar al cine los cómics de superhéroes más populares, sin aportar nada nuevo. La televisión no se ha mantenido ajena a esta moda, y con Netflix como abanderada en la última década han llegado a la pequeña pantalla más superhéroes de los que podríamos asumir. La propia plataforma roja ha cancelado algunas de las adaptaciones de novelas gráficas más esperadas.

Pero que unas cuantas no hayan funcionado, no significa que la compañía deba renunciar a la admiración y el prestigio que aportan unos cuantos seres extraordinarios en su biblioteca. Y mucho menos si vienen de una afamada saga de cómics como la creada por Gerard Way y Gabriel Bá, ‘The Umbrella Academy’.

El punto de partida es, innegablemente, muy atractivo. El 1 de octubre de 1989 cuarenta y tres mujeres dieron a luz, pero ninguna de ellas estaba embarazada cuando comenzó el día. Atraído por semejante acontecimiento, el excéntrico multimillonario Sir Reginald Hargreeves adoptó (compró) tantos bebés como fue posible. Siete. Y cuando se desarrollaron sus superpoderes (con semejante nacimiento se da por hecho que los tenían) los entrenó para combatir el crimen. Así nació la institución que da nombre a la serie, y que el propio Hargreeves dio a conocer al mundo después de que sus vástagos resolviesen con éxito un atraco.

Imagen promocional de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)
Imagen promocional de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)

Siete niños, una madre robot y un chimpancé

Luther fue el primero en ser adoptado, y el que más “atenciones” recibió de su padre. Aficionado al ejercicio y con una espalda que supera cualquier armario, no duda a la hora de proclamar su papel: “soy el líder”. Diego es el número dos, y dedica su tiempo libre a ser un superhéroe a nivel vecinal, ahuyentando a los ladrones y “echando una mano” a la policía local.

Le sigue Allison, una actriz famosa divorciada que tiene que tener cuidado con lo que desea. El número cuatro es para Klaus, aficionado a las drogas que le permiten evadirse de su habilidad para comunicarse con los muertos. Cinco no tuvo la suerte de que le diesen un nombre, quizá porque cuando su padre se tomó la molestia de hacerlo se encontraba viajando en el tiempo. Del sexto hijo de Hargreeves no contaremos nada, y la séptima fue Vanya, que resultó ser la oveja negra del rebaño, al carecer de superpoderes.

Esta diversidad de roles y capacidades no estaría del todo completa sin Grace, a la que los chiquillos protagonistas llaman “mamá” y que es un robot creado y programado por el multimillonario. Y sin Pogo, un chimpancé que hasta la muerte del cabeza de familia, ejerce como su asistente. Un curioso mayordomo que se apoya en bastón cuando camina, luce unas pequeñas gafas y juzga a los protagonistas cuando no está de acuerdo con su comportamiento.

Luther, Allison y Diego en una imagen de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)
Luther, Allison y Diego en una imagen de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)

Sin prisa (y sin acción)

Con estos mimbres, que llegan al espectador mientras los hermanos se reúnen para el funeral, la serie no tarda en encontrar una misión de esas que sitúan el “cliffhanger” bien arriba. “El mundo se acaba en 8 días y no sé cómo impedirlo” le dice un afligido Cinco a Vanya, a lo que ella simplemente responde “voy a hacer café”.

Algo que podíamos haber hecho todos, porque la serie no tiene ninguna prisa a la hora de afrontar esos 8 días y durante el segundo episodio entretiene al espectador con “flashbacks” que explican alguna trama o dramas familiares que regresarán una y otra vez. Para cuando la serie muestra el “potencial” que se adivinaba en el arranque, nos ponemos en el tercer episodio. Y lo de potencial va entre comillas, porque el piloto tampoco es una locura.

Robert Sheehan y Aidan Gallagher en una imagen de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)
Robert Sheehan y Aidan Gallagher en una imagen de 'The Umbrella Academy'. (Netflix)

De las historias que ‘The Umbrella Academy’ ofrece a la audiencia, las más atractivas son las de Cinco y Klaus, el primero por su responsabilidad y por el trabajo de Aidan Gallagher. El segundo por las posibilidades que ofrece su rol y el actor elegido para interpretarlo, Robert Sheehan (‘Misfits’). El avance de la historia nos permite conocer posteriormente a otra pareja que merece nuestra atención, Hazel y Cha-Cha. Por la misión que intentan llevar a cabo y por la pareja que los encarna, Mary J. Blidge y Cameron Britton (‘Mindhunter’).

Lamentablemente no se puede decir lo mismo del resto de los hermanos Hargreeves, y resulta especialmente anodina la historia de Vanya, personaje que interpreta Ellen Page. Cualquiera que esté deseando ver algo que se parezca ligeramente a predecesoras como ‘X-Men’ (que ante momentos que resultan familiares no es descabellado pensarlo) no podrá evitar preguntarse por qué “la marginada” ocupa tanto tiempo en episodios que son innecesariamente largos. Y aunque encontrarán respuesta, quizá sea demasiado tarde.

Mary J. Blidge y Cameron Britton como Cha-Cha y Hazel. (Netflix)
Mary J. Blidge y Cameron Britton como Cha-Cha y Hazel. (Netflix)

La extensión, otra vez

Así que Netflix no ha renunciado al pastel de los superpoderes pero no ha hecho nada para que el resultado sea diferente al obtenido previamente. Y como algunas de sus predecesoras, ‘The Umbrella Academy’ es presa de su extensión y de los diez capítulos que componen la primera temporada. Porque cuando queda clara la situación de cada uno de ellos, y solo se insiste en las particularidades que ya se han destacado, es más útil dedicar ese tiempo a hechos más vistosos. O simplemente acortar la historia.

La creación de Steve Blackman no es una serie mala, pero está lejos de las expectativas que puedan haberse creado los aficionados al cómic o al género, así como aquellos que busquen algo de acción para pasar la tarde del domingo en el sofá. ‘The Umbrella Academy’ se deja ver, puede engancharte por las razones más peregrinas que las aquí expuestas, y me parece estupendo, pero es poco probable que se la recomiendes a nadie. Porque no es la serie que Netflix dice que es, ni tampoco una producción que (realmente) merezca la pena saber qué es, en este universo superpoblado de ficciones. Y de adaptaciones de cómics de superhéroes.

Desde Melmac
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