Tres puntos suspensivos de Piqué valen más que mil rajadas, Xabi Alonso incluido

Que las hinchadas, ya sea la del Madrid o la del Barça. nieguen la realidad es comprensible, pero no lo es que la nieguen los medios, cada vez más radicalizados y sin capacidad de análisis

Foto: Xabi Alonso saluda al Bernabéu en el momento de ser sustituido. (Reuters)
Xabi Alonso saluda al Bernabéu en el momento de ser sustituido. (Reuters)

"Hemos competido hasta que hemos podido y hasta que nos han dejado. Es prácticamente imposible ganar al Real Madrid con uno menos", dijo Xabi Alonso, el aclamado centrocampista del Bayern tras disputar su último partido de Champions y ser despedido entre aplausos por el público del Santiago Bernabéu. "Nos han jodido, en el estricto sentido de la palabra. Es la primera vez que estoy tan enfadado", señaló Karl-Heinz Rummenigge, director general del equipo alemán, al término de la cena en el hotel de concentración del Bayern.

Más lejos fueron Thiago, Lewandowski y Vidal, a quienes se les vio protestar enérgicamente a Victor Kassai en su vestuario, hasta el punto de que, según algunos medios, dado el nivel de gritos e insultos tuvo que intervenir la Policía. "El informe del árbitro no hace ninguna mención a esto", señalaron fuentes de la UEFA, mientras que la Policía Nacional dijo que "no nos consta" que sus efectivos tuvieran que intervenir por este motivo. "En este tipo de partidos el árbitro no puede ser el payaso que hace el 'show' y le da la preferencia al Real Madrid", declaró el chileno Arturo Vidal, quien no desmintió que increparan al húngaro.

[Crónica del Real Madrid-Bayern]

"En cuartos de final de la Champions hay que poner árbitros de más calidad", dijo en la misma línea Carlo Ancelotti, técnico del Bayern y ex del Real Madrid. "Hoy el árbitro no ha tenido un buen día. Hay decisiones suyas que nos han perjudicado mucho: la tarjeta a Vidal, dos goles de Cristiano en fuera de juego...", añadió el italiano, que no tuvo reparos en confesar que al término del partido le dijo a Kassai "buen trabajo".

Vidal es empujado por Sergio Ramos tras ser expulsado y en presencia de Ancelotti. (EFE)
Vidal es empujado por Sergio Ramos tras ser expulsado y en presencia de Ancelotti. (EFE)

Sin embargo, de todas las reacciones al arbitraje del húngaro, la que acaparó toda la atención fue, cómo no, la que tuvo como protagonista a Gerard Piqué, quien, tras el segundo gol de Cristiano Ronaldo en claro fuera de juego publicó en su perfil de Twitter... Sí, eso, tres puntos suspensivos. No le hizo falta más al central del FC Barcelona para, en vísperas de visitar el Bernabéu, caldear aún más el ambiente. Es evidente que con Piqué se juntan el hambre con las ganas de comer. Hace tiempo que el azulgrana no sólo ejerce de portavoz del club, sino que, dada su afición a polemizar, ya sea en las redes sociales o delante de los micrófonos como recientemente hizo en París, se ha convertido en carnaza para los medios de comunicación, aunque en realidad cada vez sean más de diversión.

"Que se ponga otra vez el vídeo del PSG; igual los tres puntos se le quedan cortos. A ver el árbitro mañana", fue la respuesta de Sergio Ramos a Piqué en la zona mixta del Bernabéu. "Los árbitros unas veces te dan y otras te quitan. Son humanos, y no creo que sus actuaciones sean premeditadas", añadió el capitán del Real Madrid, quien, eso sí, después del 6-1 del Barça al Paris Saint-Germain habló de "remontaba histórica en todos los sentidos", en clara referencia al arbitraje del alemán Deniz Aytekin.

Del mismo modo que el Real Madrid mereció dejar sentenciada la eliminatoria en Múnich, hay que reconocer que el Bayern se vio claramente perjudicado por el árbitro cuando en el Bernabéu volvió a quedarse con diez jugadores y precisamente cuando más cerca estaba de darle la vuelta a la eliminatoria: La segunda tarjeta amarilla que vio Vidal no era, pues no hubo falta del chileno a Marco Asensio, y Cristiano Ronaldo estaba en claro fuera de juego en el 2-2 de los blancos. A partir de ahí se acabó el Bayern y, por tanto, el partido y la eliminatoria.

Normal que tras el 4-2 (6-3 en el cómputo global), la exhibición de futbolistas como Marcelo o Asensio y el pase a semifinales de la Champions por séptimo año consecutivo la alegría del madridismo fuera desbordada. Lo mismo que cuando la del Barça asistió en el Camp Nou al 6-1 que su equipo le endosó al PSG . Sin embargo, ahora como entonces, no pasa nada por reconocer que los errores arbitrales les beneficiaron, o perjudicaron a sus rivales, según se prefiera, que lo mismo da que da lo mismo, y más cuando el objetivo en uno y otro caso estaba cumplido.

"Que la hinchada niegue la realidad es comprensible. Que la nieguen los responsables de informar es peligroso", escribió Diego Torres, periodista de 'El País', en su cuenta de Twitter, me imagino que en referencia a lo que se había escuchado en televisión durante la retransmisión del Madrid-Bayern. Un esperpento, sí. Una cosa es cantar goles y otra no contar lo que todo el mundo está viendo, suponiendo que no se sepa, pues entonces el problema es doblemente grave..

Y, efectivamente, lo preocupante o peligroso no es que los aficionados se dejen llevar por la pasión, pues al fin y al cabo el fútbol como espectáculo no es otra cosa, sino que la radicalización de los medios es cada vez mayor y, no ya la objetividad, sino la sensatez y el análisis no tengan cabida. Pero, claro, qué podemos esperar si tres puntos suspensivos de Piqué en Twitter valen más que mil rajadas, la de Xabi Alonso incluida... y silenciada.

A mi bola

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