'Constemoción': a Podemos se le ha ido la olla

Un texto difundido a través de la secretaría de Comunicación de Podemos muestra la enorme distancia entre la realidad y la formación dirigida por el núcleo duro de Iglesias

Foto: Imagen: E.V.
Imagen: E.V.

La secretaría de Comunicación de Podemos publicó a través de su canal de Telegram un texto como argumento de difusión y de apoyo a la moción de censura, que ha sido distribuido en las redes por algunos círculos. Cuando lo leí, pensé que era falso, que no era otra cosa que la típica propaganda satírica que se fabrica para desprestigiar a los adversarios. Pero qué va, era real: para qué les van a ridiculizar los demás, ellos ya lo hacen suficientemente bien. El texto rezaba así:

Constelación (del lat. constellatio, -ōnis). 1. f. Conjunto de estrellas que, mediante trazos imaginarios, forman un dibujo que evoca una figura determinada. 2. f. Conjunto, reunión armoniosa.

Emoción (del lat. emotio, -ōnis). 1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera (…) que va acompañada de cierta conmoción somática. 2. f. Interés, generalmente expectante, con que se participa en algo que está ocurriendo.

Moción (del lat. motio, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de mover o ser movido. 2. f. Alteración del ánimo. 3. f. Proposición que se hace o sugiere en una junta que delibera. Moción de censura.

Constemoción (del idioma de la gente con pasiones alegres). 1. f. Conjunto de voluntades diferentes que, al unirse en armonía, generan el desbordamiento multitudinario necesario para activar la moción de censura. 2. f. Zona de cambio a la que todos los ciudadanos son llamados para escribir una historia alternativa, en la que sea posible recuperar el confort psíquico y la salud ético-política esencial para la democracia. 3. f. Invitación a la sociedad española a decir, con determinación y alegría, no a la corrupción del partido del Gobierno. 4. f. Estado de ánimo que afirma la vitalidad, el movimiento y la confianza en el futuro. 5. f. En el contexto político español, el sinónimo más contemporáneo del final definitivo de la tristeza y del comienzo tranquilo del optimismo”.

Es algo que nunca debe hacerse: su efecto inmediato es que la gente piense que los líderes han perdido el contacto con la realidad

Cuando el nuevo equipo de Podemos trata de emular los peores clichés del errejonismo, esos del positivismo y los corazones, es todavía más cutre. Es lo de la 'fábrica de amor', pero aún más ridículo. Sin embargo, este mensaje va un paso más allá, porque incurre en algo que siempre debe evitarse: hace pensar que la gente que está al mando ha perdido el contacto con la realidad.

La burbuja de Arganzuela

Algo similar cabe pensar de la afirmación de Miguel Urbán, el líder anticapitalista de Podemos: "La celebración del referéndum desobediente en Catalunya contribuiría sin duda a acelerar el proceso destituyente en el resto del Estado español, contribuyendo a profundizar la democracia y a debilitar al régimen del 78". En fin, pueden tener los motivos que quieran para apoyar o no el referéndum, pero utilizar estos argumentos es estar situado en otra esfera de la realidad. En concreto, en esa suerte de burbuja que rodea Arganzuela y que les permite utilizar expresiones como 'proceso destituyente', 'referéndum desobediente' y 'régimen del 78' sin que nadie se descojone. Nadie habla así en España, al igual que no se utilizan términos como 'constemoción', o 'desbordamiento'. Pero lo peor es que, desde luego, hace falta vivir en una realidad paralela para pensar que el referéndum catalán va a acelerar el desmantelamiento del 'establishment' español, o que expresar este tipo de ideas justo antes de la moción de censura va a ser útil al partido.

Esta clase de actitudes, continuamente repetidas, parecen fruto de una voluntad férrea de convertirse en pintorescos

Podría pensarse que han sido errores puntuales, que a pesar de fijar la estrategia correcta se han cometido equivocaciones tácticas por inexperiencia, por las dificultades de contener a las corrientes internas o por cualquier otra razón similar. No es así: esta clase de actitudes, continuamente repetidas, parecen fruto de una voluntad férrea de convertirse en pintorescos. La moción de censura planteada a Cifuentes y la de hoy contra Rajoy son buenas muestras de golpes geniales que se te acaban volviendo en contra. Como no puede ser de otra manera.

Pierdes más que ganas

Tanto el 'tramabús' como las mociones eran intentos de marcar la agenda, recuperar la iniciativa y retratar al PSOE como socio inequívoco de Rajoy. Quizá no esperaban la elección de Pedro Sánchez, que ha complicado un poco las cosas, pero lo demás era fácil de prever. La moción de censura a Cifuentes no les ha salido bien, porque estaba perdida de antemano, porque todo el mundo era consciente de que se trataba mucho más de un elemento discursivo que uno real, porque los medios les han prestado poquísima atención y porque cuando lo han hecho ha sido más para destacar la bronca que el fondo del asunto. Entre la gente común, claro está, no suscitó interés alguno. Y todo apunta a que hoy, en la moción contra Rajoy, ocurrirá algo similar: es probable que Podemos pierda mucho más que gane. Mientras tanto, la mayoría de la población seguirá a sus cosas, que les importan más que la Trama.

Su estrategia no está guiada por la ideología, sino por el control del partido y por la confianza ciega en que son grandes dando golpes de efecto

Por más que las encuestas no sean del todo fiables, las últimas muestran cómo Podemos está cayendo. Desde un lado de la formación, ciertamente interesado, se subraya cómo al girar hacia posturas propias de IU, al final se acaba llegando a los viejos niveles de IU. Pero tampoco es cierto que la estrategia de Podemos la marque Garzón: la está fijando el círculo cercano a Pablo Iglesias y se está moviendo en un tacticismo muy pobre. No está guiada por motivos ideológicos, sino de control de partido, y por la confianza ciega en que son grandes dando golpes de efecto.

Los puestos libres

Pero no lo son. Ciertamente, si Podemos dejó de ser bueno en algo muy rápidamente, fue en la estrategia. Consiguieron situarse en el mapa político de una manera muy brillante, pero desde 2014 están en un descenso continuo. Ideológicamente, además, tampoco dejan ver ninguna lectura de la sociedad que sea útil en un mundo en un cambio acelerado. Solo tienen un centro, combatir al PP y a la corrupción, algo que en cuanto discurso pueden sostener todos los demás. Sus discusiones no tienen que ver con las cosas que le pasan a la mayoría de la gente, sino sobre las diferentes interpretaciones de un puñado de autores de su tradición. A nivel práctico, unos apuestan por el enfado y el conflicto, los otros por los corazones y el buen rollo, pero no hay ideas fuertes de fondo: sus discusiones han versado sobre cómo llegar mejor a la gente, no sobre qué proponer en concreto, y todo ello como tapadera para pelearse por los puestos libres, esos que les dan de comer.

No estáis a la altura; estáis fracasando. Reconocedlo y actuad en consecuencia

El día después de las elecciones, dije que Podemos estaba muerto como partido de mayorías y hasta ahora ninguna señal hace pensar que el diagnóstico fuese incorrecto. Lo cual es un problema, porque hace falta una izquierda fuerte en un momento social y económicamente complicado; es necesaria una formación que pueda afrontar los cambios en los que Occidente está inmerso, y dar solución a los retos que se plantean de una manera que sea pragmática para la mayoría social, esa que está saliendo perjudicada y lo será aún más en el futuro. Se han descrito diferentes versiones sobre el porvenir, pero todas ellas concluyen que la desigualdad va a aumentar, y mucho.

Y uno piensa que, para esto que viene, la gente que está al frente de Podemos no es la adecuada. De hecho, me sentiría mucho más aliviado si se fueran y dejaran paso a otros. Por varias razones, que requerirían de otro artículo, pero avanzaré una: cuando se pierde el contacto con la realidad, lo que viene después nunca es bueno. Hace falta otra izquierda que salga de esa burbuja de la 'constemoción', de PP malo y del proceso destituyente. No estáis a la altura. No sois Sanders, ni siquiera sois Corbyn, y hasta Le Pen ha sido más brillante en sus formas de hacer que vosotros. Estáis fracasando. Reconocedlo y actuad en consecuencia.

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