Cómo crear una 'startup' a los 23. Parte III: Adiós, España

Hace dos años montamos una 'startup', Pompeii, una empresa de zapatillas de venta online. Desde el principio nos planteamos vender fuera de España. Y no fue la mejor decisión

Foto: Cosme Bergareche (izquierda) y Nacho Vidri, cofundadores de la 'startup' Pompeii.
Cosme Bergareche (izquierda) y Nacho Vidri, cofundadores de la 'startup' Pompeii.

He de confesar que cuando creamos nuestra 'start-up' hace un par de años jamás se nos hubiese ocurrido hacernos esta pregunta tan pronto. ¿Invertimos en vender fuera de España? Lo hicimos.

Antes de entrar en detalle, es importante aclarar el marco en el que nos hemos movido desde el principio. Algunas cifras: durante nuestro primer año, un 10% de todas las unidades vendidas provenía de mercados extranjeros (UK, Alemania, Francia e Italia en su mayoría). Para los interesados, el flujo de captación del usuario fue el siguiente:

Influencers internacionales (pago en producto) + Contenido orgánico en redes sociales (no pago) = Visita Internacional en nuestra web ­y compra

Por lo tanto, la inversión internacional que hicimos consistió principalmente en dos frentes:

  • Recursos humanos que invertimos en investigar todos los influencers con los que trabajamos en mercados extranjeros (1 persona full­-time).
  • Producto invertido en estos influencers: 1 o 2 unidades dependiendo de la categoría del influencer.

De esta forma conseguimos que la confianza de los seguidores en dichos 'influencers' se trasladase a nuestra marca y muchas de esas visitas acabasen terminando en compra.

(Imagen: Pompeii)
(Imagen: Pompeii)

Hoy, dos años después de haber fundado Pompeii y de haber realizado ese esfuerzo inicial por internacionalizarnos, sabemos que no fue el momento adecuado para intentarlo. ¿Por qué? Ahí van tres motivos:

1.­ Foco.​ Siendo cinco personas en aquel momento, tratar de crecer pegando muchos “tiros al aire” llegó a ser contraproducente. Empezamos a vender en varios países sin tener clara una estrategia que seguir ni una estructura que lo soportase. Empezamos a perder foco en España, y empezamos a hacer las cosas peor. Tuvimos que pedir perdón a todos nuestros usuarios por haber dado un servicio muy por debajo de lo que nosotros pretendíamos. Lo hicimos público y sentamos un gran precedente.

Las marcas no son un ente inalcanzable, etéreo...No. Internet humaniza a las marcas y las convierte en personas. Y la mejor forma de hacerlo es expresar tus errores tal cómo los has cometido. O eso creemos nosotros. Y así lo hicimos, hicimos público nuestro error. Y conseguimos generar más confianza de la que teníamos. Porque, de repente, éramos personas.

Cuando simplemente trabajas para satisfacer tu demanda y solucionar problemas del día a día, pierdes perspectiva

Teniendo en cuenta que lo único que teníamos en aquel momento era la confianza de nuestros clientes, hubiese sido una horrible decisión perderlo por querer intentar crecer por encima de nuestras posibilidades. Y paramos.

2.­ Estructura.​ ​No podíamos controlar nuestro crecimiento en España. Y estamos valorando si podemos hoy en día. En ese momento había cinco personas trabajando en la compañía, hoy somos 25 y seguimos sin estar preparados para nuestra expansión internacional. Para hacerlo, tenemos que entender perfectamente cuál es nuestro modelo, por qué Pompeii funciona cómo lo hace. Debemos sentar las bases de lo que somos antes de enseñar al mundo lo que queremos ser.

3.­ Visión.​ Para tomar una decision, tienes que saber por qué lo haces. Y para qué. Entramos en una dinámica en la que nuestro único objetivo era soportar ese crecimiento, sin tener en cuenta el camino que queríamos recorrer con la marca. Cuando simplemente trabajas para satisfacer tu demanda y solucionar problemas del día a día, pierdes perspectiva. Y si pierdes perspectiva, pierdes recorrido. Y nosotros creamos Pompeii para ser un referente como marca y sentar un precedente, no para venderla en cinco años. Al ir tan desbocados, nos dimos cuenta que estábamos haciendo cosas en las que no creíamos. Y paramos.

Los cuatro co-fundadores de Pompeii. De izquierda a derecha, Jaime Garrastazu, Jorge Vidri, Nacho Vidri y Cosme Bergareche.
Los cuatro co-fundadores de Pompeii. De izquierda a derecha, Jaime Garrastazu, Jorge Vidri, Nacho Vidri y Cosme Bergareche.

Si queremos crear una compañía largoplazista, las decisiones deben ser consecuentes con ello. Y lo que estábamos haciendo, no lo era.

¿Es ahora, dos años despuñes, el momento de decir "adiós, España, hola mundo"?

Hoy en día, nos encontramos en el mismo momento que el año pasado, pero potencialmente más grande. En nuestras cabezas existen dos caminos: El primero, ir lo más rápido que podamos. Seguir creciendo a este ritmo para crear una compañía global lo antes posible. El segundo, frenar el crecimiento hasta sentar las bases de lo que queremos perseguir. Significa sacrificar un porcentaje de crecimiento en favor de sentar las bases de lo que somos y seremos. La pregunta es, ¿sacrificamos crecimiento o sacrificamos nuestra base?

Pocas dudas. En el cuarto y último artículo os lo cuento :)

PD: se agradecerán los consejos y comentarios que nos ayuden a ir en una u otra dirección. ¡Muchas gracias!

Tribuna

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