Feminismo: Revolución incel: sexo o muerte

Revolución 'incel': sexo o muerte

Una vez más cuando se habla de libertades y de necesidades sexuales de las personas, en realidad solo se están refiriendo a las de los hombres

Foto: Trabajadores limpiando la sangre de la calle de Toronto donde se produjo el atentado. (Reuters)
Trabajadores limpiando la sangre de la calle de Toronto donde se produjo el atentado. (Reuters)

Supongo que a estas alturas ya habréis escuchado hablar de los ‘incel’, célibes involuntarios, hombres que han decido organizarse para matar y descargar la frustración que les produce no follar. Entiendo su desencanto. Cuando paso más de dos semanas sin echar un polvo me duele la espalda y me pongo de peor humor que cuando tengo la regla. Lo que nos diferencia, a ellos y a mi, es que jamás he culpado a los hombres de no haber querido aliviar mi deseo. Además de sanos, son caprichosos los hijos del patriarcado. Están convencidos de que somos las mujeres quienes les hemos negado la posibilidad de tener relaciones sexuales y no ellos mismos.

No creo que nosotras tengamos derecho a copular con tipos fornidos, jóvenes, guapos de cara, de brazo fuerte tatuado y con pecho duro pero mullido en el que reposar el orgasmo. Me encantaría, ojo, pero no considero que el estado deba proveerme de carne apetecible, que es exactamente la demanda que los 'incel' han puesto sobre la mesa. Cuando no he conseguido follar ha sido, casi siempre, debido a un único motivo: se me notaban tanto las ganas que era como salir a ligar con un moco asomando por la nariz. La desesperación por conseguir un polvo genera rechazo.

Alek Minassian es el 'incel' que está detrás del ataque terrorista que se produjo en Toronto la semana pasada y que terminó con la vida de 10 personas. Antes de arrollar con una furgoneta a las víctimas dejó escrito en su Facebook: “¡La rebelión Incel ha comenzado! Vamos a derrocar a los Chads y las Stacys. ¡Todos saludan al caballero supremo Elliot Rodger!”. Los Chads y las Stacys es la forma que tienen de llamar a los hombres y mujeres que resultan sexualmente atractivos y que consiguen mantener relaciones sin problemas. Elliot Rodger es el primer 'incel' que cometió un atentado. Mató a 6 personas en California en el 2014.

Tan frágil es la masculinidad que son incapaces de entender que ninguna mujer quiera estar con ellos porque hasta el aliento les apesta a misoginia

No solo me ha llamado la atención que este periódico haya sido de los pocos medios que han informado del tema teniendo en cuenta la gravedad del asunto. El New York Times ha publicado una columna de opinión escrita por Ross Douthat que sugiere que quizá estos forococheros americanos y canadienses no estén tan cucú como aparentan. Nos invita a reflexionar sobre si realmente deberíamos hacer una redistribución del sexo y utilizar robots y prostitutas para saciar los instintos de los terroristas. Asegura que más allá de poder ser una “idea misógina o radical, es inevitable”. Tan frágil es la masculinidad que son incapaces de entender que ninguna mujer quiera estar con ellos porque, seguramente, hasta el aliento les apeste a misoginia. Tan machista es el sistema que sigue ninguneando nuestro propio deseo, cosificando nuestro cuerpo y hasta considerando razonables las peticiones de estos indeseables.

Elliot Rodger, el autor de la Masacre de Isla Vista y uno de los iconos del movimiento.
Elliot Rodger, el autor de la Masacre de Isla Vista y uno de los iconos del movimiento.

Me gustaría quedar con ellos y, mientras les acaricio el lomo, enseñarles las fotos de algunas de mis exparejas. Los frikys, los gordos, los viejos y los señoros también tienen novias y hasta algunos engendran hijos. Culpar al físico de su nulo éxito con las mujeres, demandar al estado que les conceda tener esta necesidad cubierta y que periódicos con reputación internacional cedan espacio a simpatizantes para defender sus causas, es simplemente delirante. Me da miedo. No quiero imaginar un mundo en el que las mujeres somos reclutadas para satisfacer la demanda de sexo que la prostitución voluntaria no cubre. Estaría bueno que mientras luchamos por acabar con la trata de personas haya quien pida que las sociedades la legalicen y que los de arriba pudieran llegar a considerarlo.

Me da miedo. No quiero imaginar un mundo en el que las mujeres somos reclutadas para satisfacer la demanda de sexo que la prostitución no cubre

Una vez más cuando se habla de libertades y de necesidades sexuales de las personas, en realidad solo se están refiriendo a las de los hombres. Solo el deseo de los varones parece ser digno de tener en cuenta y, por qué no, saciado. A nosotras, como siempre, ya sea en formato robótico o como esclavas sexuales, se nos augura un futuro al servicio de los caprichos de los hombres. Es curioso que la última novela de Margaret Atwood, “Y por último el corazón”, describa un mundo en el que los más poderosos encargan robots con las caras de las mujeres que desean. Eso sí, solo es el paso previo a demandar la compañía del original.

Tengo la sensación de que el patriarcado va a abrazar la llegada de estos vengadores de la masculinidad hegemónica. Solo así se entiende que apenas unos pocos se hayan hecho eco de que el atentado estuvo perpetrado por el integrante de una banda organizada y que un medio como el New York Times haya publicado un texto que sugiera que la misoginia y las ganas de venganza tienen su razón de ser. El auge del feminismo y la concienciación de la situación de opresión del género femenino hacen tambalear los cimientos del patriarcado. A este columnista no le chirría el discurso de los 'incel', y empatiza con su demanda y las consecuencias de su frustración, porque seguramente piense como ellos.

Lo único que subyace debajo de todas estas chorradas es que las mujeres solo somos un cuerpo con el tener sexo o procrear

Las quejas de estos machotes no representan nada nuevo, si algo tiene el patriarcado es que carece de creatividad. Los 'incel' se lamentan de que a las mujeres nos gustan los tipos duros y que por eso nunca tendrán novia, de que nos va la marcha y nos enganchamos a quienes nos hacen sufrir, que los hombres y las mujeres no podemos ser amigos. Seguramente también tendrán sus términos para referirse a la 'friendzone' y los 'pagafantas'. Me juego una mano a que gente cercana a vosotras sigue repitiendo estos tópicos. Lo único que subyace debajo de todas estas chorradas es que las mujeres solo somos un cuerpo con el tener sexo o procrear.

Atentas además a la ironía, se consideran buenos chicos unos tipos que le piden al gobierno que les asegure su ración de coño en la cama y que son capaces de salir y matar gente. Ellos, que culpan a las mujeres de seguir siendo vírgenes después de los 20. Seguid riendo las gracias a Forocoches, verás que risas.

Con dos ovarios

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