Libros: En Argentina todavía quedan hombres como Dios manda. Blogs de Mala Fama

En Argentina todavía quedan hombres como Dios manda

La uruguaya, de Pedro Mairal, se convierte en uno de los libros de año con un retrato de la superficialidad masculina que muchos lectores encuentran intolerable

Foto: Aficionados argentinos en un bar de Buenos Aires celebran recientemente la victoria contra Ecuador en las eliminatorias al Mundial de fútbol de Rusia 2018. (EFE)
Aficionados argentinos en un bar de Buenos Aires celebran recientemente la victoria contra Ecuador en las eliminatorias al Mundial de fútbol de Rusia 2018. (EFE)

Leí en una lista de mejores libros del año -de hecho, en la mía- que 'La uruguaya' (Libros del Asteroide) de Pedro Mairal estaba bien. Así que me la he leído y la verdad es que está muy bien. Esto de poner libros en listas de mejores del año sin habértelos leído y luego, leértelos, es lo que yo llamo profesionalidad. De la adivinación.

Aparte de en mi lista autoinfligida, 'La uruguaya' ha salido en muchos otros tops de mejores libros del año, ha recibido el premio Tigre Juan y va por su quinta edición. Sin embargo, algunos lectores en Goodreads se quejan de que su protagonista es un completo imbécil, y le ponen una estrella sobre cinco a la obra. Esto me congratula porque si la gente supiera leer no tendría mucho sentido que viniera yo aquí a enseñarles a leer.

“Pobre protagonista, pobrecito”

Un error que han cometido muchos con esta novela de 140 páginas es leérsela del tirón. De hecho, los propios lectores insatisfechos nos cuentan muy ufanos que se la leyeron de una tacada, incluso “en 45 minutos”. Lo que hay que leerse del tirón es 'En busca del tiempo perdido' (3.000 páginas), y luego presumir. 'La uruguaya', como 'Pedro Páramo' o 'Los papeles de Aspern', hay que leérsela en varios días, cortadita como la droga, en sorbos espaciados.

'La uruguaya'. (Libros del Asteoride)
'La uruguaya'. (Libros del Asteoride)

Esto es así porque la obra de Mairal es novela de vida, vivencia narrada, y para que cuaje su efecto el lector tiene que entreverarla con sus días, mancharla de sí mismo. La novela, en realidad, es un género entrometido, un intruso, la lectura que llevamos con nosotros y contra la que hacemos eso de vivir. Leer novela es debatirnos lo cotidiano, al tiempo que lo vivimos, y por eso la novela es el género superior y los demás son esparcimientos.

Dice una lectora con desdén en Goodreads: “La nueva novela de Mairal se trata de un hombre que, en sus 40 años, se da cuenta que la vida es difícil”. Y añade otro: “Pobre protagonista, pobrecito, qué vida difícil de movilidad social descendente que tenés”. Y otro más: “La novela de un pendeviejo con aspiraciones de experimentar y hacerse el loco por no sentirse realizado en su vida personal y profesional.”

Aquí lo que la gente no entiende es la masculinidad, que es de lo que trata 'La uruguaya'.

Bullying literario

'La uruguaya' nos presenta a un cuarentón argentino que besa a su mujer y a su hijo por la mañana en su apartamento de Buenos Aires y luego toma el ferry a Montevideo para acostarse con una chica más joven. Todo el viaje de Lucas Pereyra gira en torno a la premeditación de la infidelidad, que es la premeditación de la alegría. “No hay nada más lindo que eso”, nos dice el narrador sobre ir al encuentro de una mujer bonita.

La masculinidad la solemos asociar con la agresividad, el éxito, el donjuanismo y Pablo Iglesias. No, amigos, nada de eso

La masculinidad la solemos asociar con la agresividad, el éxito, el donjuanismo y Pablo Iglesias. Con el héroe épico. Con el coraje. No, amigos, nada de eso constituye la esencia de la masculinidad, esencia que captura admirablemente Pedro Mairal en esta novelita.

Pedro Mairal. (Augusto Starita - Wikipedia)
Pedro Mairal. (Augusto Starita - Wikipedia)

Porque la esencia de la masculinidad es hacer el ridículo. Un hombre como Dios manda es un hombre humillado, el pagafantas y no el macho alfa, echarlo todo a perder por un atisbo de belleza. Cuando tantos lectores en Goodreads atacan esta novela atacando a su protagonista, están haciendo bullying literario, es decir, se están creyendo a un personaje, sin darse cuenta de que no hay elogio mayor a un libro que enloquecer leyéndolo y acabar insultando a gente que no existe. Nadie dice que el libro sea malo, sino que su protagonista es superficial. Y cuánto talento hay que tener para construir la superficialidad, amigos.

Elogiar a un argentino

Yo, que me hallo ahora escribiendo un libro como quien participa en un concurso de Belenes (¿aquí el pastorcito?, no, mejor allá; no, un poco más cerca, un milímetro más hacia adelante), no puedo sino angustiarme ante la naturalidad de la prosa de 'La uruguaya'. ¡No le costó nada a Mairal hacer un libro buenísimo! El autor se excusa en que estuvo diez años escribiendo blogs y columnas y que de ahí le salió este estilo “con la ropa suelta”, directo y lírico a la vez. “Qué mujer más hermosa, qué demonio de fuego me brotó de adentro y se me trepó al instante en el árbol de la sangre.”

Elogiar a un argentino no significa nada para él, los elogios no le llegan, es como si le pusieran su himno nacional, que ya se lo sabe

También me genera angustia andar dedicando elogios a un argentino, uno además que lleva todo el año siendo elogiado. Elogiar a un argentino ya sabes que no significa nada para él, los elogios no le llegan, es como si le pusieran el himno nacional de su país, que ya se lo sabe.

Pero, en fin, digámoslo: 'La uruguaya', con su tono menor, su fabulosa recreación de Montevideo, su odisea de masculinidad ridícula y su absoluta perfección narrativa es una novela que podrá leerse durante los próximos cincuenta años como un clásico de nuestro siglo.

Mala Fama

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