Pero ¿de verdad leéis libros escritos por mujeres?

Hay muchos buenos libros escritos por mujeres a los que no prestan atención ni los que dicen defender la literatura escrita por mujeres

Foto: Detalle de portada de 'Vulva, la revelación del sexo invisible'. (Anagrama)
Detalle de portada de 'Vulva, la revelación del sexo invisible'. (Anagrama)

Acaba de aparecer 'Tsunami' (Sexto Piso), una antología a cargo de Marta Sanz donde diez escritoras ofrecen testimonios de experiencias machistas o relacionadas con el machismo. La pieza de Cristina Fallarás se titula 'Mi vulva', y empieza así: “No sé si he recibido algún libro, texto, nota, artículo, prólogo o prospecto sobre el tema.” El tema -aclaremos con riesgo de reiteración- es la vulva. Lo cierto es que en 2012 apareció en la editorial Anagrama precisamente 'Vulva', de la escritora alemana Mithu Sanyal, un ensayo de 300 páginas sobre el tema; en 2018 además se publicó la edición en bolsillo. Cristina Fallarás publica en Anagrama. Por tanto, Cristina Fallarás no sabe a) qué publica su propio sello ni b) qué publican las mujeres ni c) que una mujer ha publicado a medio metro de ella un libro monográfico sobre ese asunto que tanto le interesa. Es un poco triste, lo mires como lo mires.

Si yo me preciara de saberlo todo sobre literatura policiaca, y de defender y promocionar esta literatura, realmente leería todos los libros policiacos que existieran, y correría como un loco a conseguir ese libro policiaco que no conozco y que alguien dice que es excepcional. ¿Ustedes creen que Fallarás va a correr detrás de los estupendos libros de Mithu Sanyal? No; qué va a correr.

[La verdad sobre el machismo en la literatura]

Me llama la atención que los mejores libros de mujeres que conozco suelo encontrarlos por mi cuenta. O sea, algo está fallando aquí. Hay un montón de mujeres reivindicando la literatura de mujeres, normalmente desde el feminismo, y cuando les hablo de Mithu Sanyal no saben de qué les hablo. Incluso Leyre Khyal, bastante contracorriente, nos dijo en la entrevista que le hicimos que no había leído 'Violación' (Reservoir Books), un libro verdaderamente extraordinario. ¿Qué hago yo prestándoles -como les presto- libros de mujeres a mujeres que sólo leen libros de mujeres? ¿Me tengo que ocupar yo de todo, amigos, de demostrar que la literatura en 2019 en España no es un gulag machista y -al mismo tiempo- de demostrar que hay muchas buenas escritoras por ahí? Poco me pagan.

Por fin sin más

Un amigo que lee también para prensa llegó a decirme que cuando tiene en sus manos el libro de un hombre lo aborda “por fin sin más”. Nuevamente, al contrario de lo que se sugiere, los lectores varones con tribuna abrimos un libro escrito por una mujer con, incluso, demasiado respeto: ¿y si no me gusta?, ¿y si no soy capaz de verle algo bueno?, ¿será que soy eso que empieza por m...? De ahí que para mi amigo sea un alivio abrir un libro de un hombre y poder juzgarlo basura sin el menor reparo.

En las bibliotecas me salen al paso muchos libros de mujeres que nadie me ha recomendado, que no están en la caja de ecos de lo que hay que leer o que Cristina Fallarás no conoce porque está muy ocupada escribiendo manifiestos para que se hable de ella. Uno fue 'La gatera' (Navona), de Muriel Villanueva.

'La gatera'. (Navona)
'La gatera'. (Navona)

'La gatera', como título, no me dice nada, ni bueno ni malo; Navona es un sello que me da igual si quiebra o se convierte en un imperio; y Muriel Villanueva no sé quién es. Puedo leer su libro en secreto y sanguinariamente. Que es como habría que leer a todo el mundo.

La gatera es un libro fantástico: ustedes deben leerlo. Se lo recomendé a mi novia, de hecho. Contemplen, por favor, la salsa de la relación de pareja hoy en día: “Me está encantando”, me dice ella después de leer 30 páginas, “¡es muy sexy!”. Y yo: “¿Quién te lo ha recomendado, eh? ¿Quién? No ha sido ninguna feminista, ¿eh? Que he sido yo. ¡Yo!

Mi novia también cree que le pagan poco.

Luego he mirado por ahí y sólo Care Santos ha leído el libro. No me digan que no es curioso que la literatura escrita por mujeres se pueda defender no leyéndolas, no promocionando libros como 'La gatera'.

'Las niñas siempre dicen la verdad' (Hiperión)
'Las niñas siempre dicen la verdad' (Hiperión)

O miren este poema: “En Delfos inventaban el futuro,/ nunca lo anticiparon./ No hay adivinación posible en los oráculos/ ni en sucesivas formas de misterio,/ sino una luminosa fe creativa./ Astrología, bolas de cristal, tarot,/ las palmas arrugadas y secas de las manos,/ todo funciona igual y se sustenta/ anafóricamente/ sobre la misma idea:/siempre, sin ninguna excepción,/ la imagen crea el acontecimiento./Cuando digo mañana nos convoco”.

La autora es Rosa Berbel y pertenece a su libro 'Las niñas siempre dicen la verdad' (Hiperión). Berbel tiene 22 años. Aunque Fernando Aramburu o Luna Miguel han recomendado el libro, pues Berbel es sin duda un talento de primer orden, la distancia mediática que hay entre esta joven poeta y los pésimos y pésimas poetubes de moda es verdaderamente sangrante.

Elogios automáticos

Mi teoría es que todas estas mujeres que escriben buenos libros no tienen amigas entre todas esas mujeres que se encargan de decirnos qué mujeres hay que leer. Vamos, lo de siempre. En una entrevista en The Guardian, la adorable Jenny Offill dijo que había conformado un grupo con otras amigas escritoras para dedicarse mutuamente elogios automáticos e hiperbólicos cada vez que una de ellas sacara libro, sin necesidad de leerse ni nada; y añadía: “como hacen los hombres”. La verdad es que cualquier cosa que se le ocurra a Jenny Offill me hace gracia.

Así las cosas, a mí me deben de haber recomendado como cuatrocientas veces a Lucia Baskaran y, cuando por fin me hice con su libro, 'Cuerpos malditos' (Temas de Hoy), donde se nos informa como no podía ser de otro modo de que la autora “tiene un gato negro”, le pregunté a una amiga escritora por mensaje privado y bloqueando mayúsculas: ¿Realmente os gusta esto?

Más renombre acompaña a Deborah Levy o a Siri Husvetd. Levy tiene dos libros consecutivos aunados bajo el epígrafe 'Autobiografía en construcción' (Random House). Están bien, pero no me ha enamorado como, por citar otro libro que en España sólo he leído yo, 'En islas extremas' (Volcano), de Amy Liptron. Para qué les voy a engañar: yo ya no me tomo en serio a nadie que defienda la literatura escrita por mujeres si no ha leído 'En islas extremas'.

Yo ya no me tomo en serio a nadie que defienda la literatura escrita por mujeres si no ha leído 'En islas extremas', de Amy Liptron

'Recuerdos del futuro' (Seix Barral), de Husvetd, lo ando leyendo estos días. Es, a todas luces, otro nivel. También es verdad que se trata de una mujer de 60 años (gente seria, ya dijimos) y no de una chica que pretende que le demos el Nobel por su primer libro, o si no se enfada y pone caritas en Twitter.

Sobre el libro de Marta Sanz hay algo más que decir. Ahora muchas autoras saben lo que se siente. Aquí no vale la carta del machismo, pues es otra mujer en un libro sólo de mujeres la que no ha contado contigo. Sanz, obviamente, ha elegido a las que a su juicio son las mejores autoras de España hoy en día, y diría que no ha elegido del todo mal. De modo que si no estás en su lista es que para Marta Sanz no eres de las mejores escritoras de España. Hay diez por delante de ti. Asúmelo. Vaya hostia, que diría Rita Barberá. Es un callejón sin salida para la vanidad. Hay que tragar y seguir escribiendo. Hombres mejores que yo lo perdieron todo, dijo Raymond Chandler; y es bueno tenerlo siempre en mente.

Mujeres mejores que yo.

Mala Fama
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