El 'tour de la Manada': cuando fallan los medios y las herramientas de verificación

El 'tour' no existe, ni existió nunca, ni pudo haber existido. Es imposible entender qué era en realidad esa web sin aportar un contexto que ninguno de los medios indrodujo en sus informaciones

Foto: La Manada.
La Manada.

Un montón de medios dieron una noticia falsa, por incompleta, y ninguna de las herramientas de verificación la han desmentido. El 18 de septiembre de 2019, 'El Periódico' titulaba: “El creador del 'tour de la Manada' por Pamplona se enfrenta a tres años de cárcel”. El titular era cierto, pero el problema venía a continuación. Según la noticia, iba a juicio un tipo que ofertaba un recorrido turístico por los lugares que visitaron los cinco miembros de la Manada, incluido el portal donde cometieron la violación. Además del macabro recorrido, te daban “calcomanías con los tatuajes del Prenda”. El problema es que nadie ha creado semejante recorrido turístico. La noticia, que luego se propagó por muchos otros medios, ponía en el centro las palabras de la abogada que ha llevado el caso a los tribunales: según su versión, el 'tour' era real. Y si no lo fuera, su mera invención seguía siendo un “delito de odio” contra la víctima de la violación y contra todas las mujeres en general.

Lo cierto es que el 'tour de la Manada' no existe, ni existió nunca, ni pudo haber existido. Es imposible entender qué era en realidad esa web sin aportar un contexto que ninguno de los medios introdujo en sus informaciones. La web que anunciaba el 'tour', y en la que posteriormente aparecieron los titulares de todos los medios que habían picado y difundieron la falsedad, se parece más al sitio de noticias inventadas 'El Mundo Today' que a una verdadera empresa u operador turístico. Los autores son el colectivo 'ultrarracional' Homo Velamine, que es precisamente famoso por confundir a los medios de comunicación con sus acciones.

La web que anunciaba el 'tour' se parece más al sitio de noticias inventadas 'El Mundo Today'

Aparecieron en 'The Guardian' cuando acompañaron a los independentistas que se manifestaban en Madrid con una enorme pancarta rojigualda y el lema 'Espanyols pel sí'. Aparecieron en 'Libération' cuando se disfrazaron de hípsteres y fueron a celebrar la victoria electoral de Rajoy en 2015 con pancartas donde se leía 'Menos Podemos y más torreznos'. Fueron ellos quienes llenaron los portales de Madrid de falsas advertencias del ayuntamiento, que obligaba a los inquilinos a desalojar sus casas debido al derribo de “inmuebles feos” que supuestamente había decretado Manuela Carmena.

También se los vio en el segundo debate de Podemos en Vistalegre disfrazados de curas y monjas y aseguraron, ante las cámaras de Antena 3 y otros medios, que ellos eran los “cleroflautas” y que la Iglesia apoyaba a Pablo Iglesias. También montaron la FEA: Feministas con Esperanza Aguirre, una supuesta organización en apoyo a la mujer en general y a la expresidenta en particular. Y cortaron la Gran Vía en una manifestación contra “el mundo moderno” en la que exigían “más sosiego”.

El sentido de la web del 'tour de la Manada' solo se puede entender junto al resto de acciones del colectivo, pero ni los medios ni las herramientas de verificación han hecho su trabajo. Cuando 'El Periódico' publicó la versión de la abogada, es decir, que el creador de la web ofertaba realmente ese paquete de vacaciones y que lo hacía con evidente “ánimo de lucro”, se puso en marcha la maquinaria del escándalo televisivo. Este sesgo abrió telediarios y, en 'Más vale tarde', Mamen Mendizábal mostró su escándalo: “Qué vergüenza, montarte un 'tour' turístico en una página web por los lugares de una violación múltiple que nos ha asqueado y avergonzado a todos”. Ana Pastor compartía la noticia en Twitter sin que Newtral o Maldito Bulo le aclarasen lo sucedido. Nadie parecía interesado en contar a fondo la verdad.

Recorrido de La Manada.
Recorrido de La Manada.

La opinión pública recibió, pues, una distorsión de la realidad según la cual están pidiendo tres años de cárcel y 20.000 euros a un hombre por montar un negocio con el que se iba a lucrar con el dolor ajeno, o que cuanto menos comete un delito de odio para divertirse humillando a la víctima. Quien realmente se sienta en el banquillo, acusado de esta monstruosidad, es Anónimo García, fundador y miembro de Homo Velamine. Él mismo me explica que la mayor parte de los medios no le han preguntado, que los que sí lo han hecho siguen dando la versión de la abogada como si fuera cierta, y que si Homo Velamine llevó a cabo esta acción fue para poner de manifiesto la credulidad y el morbo generalizados. Añade que, si fuéramos serios, descubriríamos que los únicos que se han lucrado durante meses con el caso de la Manada han sido ciertos programas y medios de comunicación amarillos. Los mismos que su web pretendía denunciar.

El acusado defiende que los únicos que se han lucrado con el caso de la Manada han sido ciertos medios de comunicación amarillos

Aclara que los 'ultrarracionalistas' no sacaron un duro con su web. No contenía ningún enlace al sitio oficial del colectivo, ni anuncios que pudieran proporcionarles ingresos por publicidad. Esto es algo que, según Anónimo, no puede decir por ejemplo La Sexta, que todavía tiene publicado un mapa con los lugares que visitaron los miembros de la Manada en Pamplona con un anuncio justo a la derecha. Anónimo asegura que Homo Velamine se financia por unas 100 personas que pagan alrededor de tres euros mensuales. El dinero se destina a sufragar los fanzines y publicaciones del grupo, futuros “actos ultrarracionalistas” y, sobre todo, las costas de este incomprensible proceso judicial.

Como he dicho más arriba, el sentido de la web del 'tour de la Manada' solo puede comprenderse situado en su contexto, es decir, junto al resto de actividades del grupo. Sin esta necesaria información, que los medios no han dado, es imposible para la opinión pública o para un juez interpretar correctamente un acto complejo como este. Solo informando sobre el tipo de actividades de los 'ultrarracionalistas' aflora la verdadera intención de entre las malinterpretaciones fáciles y literales.

La cuestión no es si aquello era una empresa real o un mensaje de odio, sino si puede condenarse a la cárcel y al pago de una enorme compensación económica al autor de un mensaje que ni siquiera se ha interpretado bien ante la opinión pública. La web no era una broma. Formaba parte de un proyecto con más obras y era una provocadora acción artística, con la que sus autores querían sacar los colores a unos medios que no siempre contrastan suficientemente la información. Es una paradoja que se arriesguen a ir a la cárcel por haber logrado su objetivo.

Tribuna
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