Busquets, el catalán sensato al que quizás ahora pitarán los fachas... de las esteladas

A diferencia de su compañero y paisano Piqué, el centrocampista del Barça no politiza su presencia en la Selección y aporta cordura donde Gerard provocó un incendido y luego lo quiso apagar

Foto: Sergio Busquets, durante una rueda de prensa con la Selección. (EFE)
Sergio Busquets, durante una rueda de prensa con la Selección. (EFE)

De Busquets se ha dicho o escrito que era la mecha que encendía la llama de Xavi e Iniesta en el mejor FC Barcelona que se ha visto. El panóptico que a cualquier entrenador le gustaría tener, además de un corrector de errores tácticos que ha hecho del primer toque un hábito de conducta. Sergio es, efectivamente, esa pared invisible que dinamiza el juego de posición y la bombona de oxígeno que permite a su equipo respirar sin la pelota. En resumen, que el centrocampista catalán no sólo facilita ventajas, sino que también las crea.

No, Busquets no es tan brillante como lo fueron, por ejemplo, Pirlo, Xabi Alonso o su mentor Pep Guardiola, pero su aportación no tiene precio para un fútbol como el que predicaba el Barça y Julen Lopetegui ha recuperado para la Selección precisamente gracias a poder seguir contando con jugadores como él. Y, sí, lo mismo sucede con su comportamiento fuera del campo, donde la sensatez del azulgrana ayuda al grupo, y especialmente en situaciones tan complicadas de gestionar como la que vivimos tras esa rebelión en la granja a la catalana que ha estallado recientemente, aunque lleva gestándose desde hace años.

Hijo de Carles Busquets, portero del Barça entre 1990 y 1998, Sergio es culé de nacimiento y hasta su hermano Aitor trabaja como recepcionista en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí. Debutó con el primer equipo en septiembre de 2008 y el próximo lunes llegará a 100 partidos con la camiseta de España. Lo hará contra Israel, ya que una sanción le impide hacerlo a Albania este viernes en Alicante, donde los de Lopetegui podrían certificar su clasificación para el Mundial de Rusia 2018. Con motivo de esa efeméride, que le llevará a entrar en el 'club de los 100' junto a Carles Puyol (100), Raúl (102), Cesc y Torres (110), Xabi Alonso (114), Silva (115), Iniesta (121), Zubizarreta (126), Xavi (133), Ramos (145) y Casillas (167), Busquets atendió a los micrófonos de la Cope y de la Ser y ejerció de cerebro frente a tanto descerebrado.

El centrocampista no tuvo ningún reparo en confesar que ve "complicado" que se solucione el 'caso Piqué'. Eso sí, lo dijo antes de conocerse que su compañero iba a comparecer ante la Prensa para intentar apagar el incendio que él mismo provocó tras el partido del Barça contra Las Palmas. "Yo dejo las ideas políticas fuera de la Selección. Estoy aquí como jugador", explicó Busi. "Al final todos somos personas y pensamos de una manera u otra, pero aquí venimos a jugar y, como en el día a día de nuestro club, a hacerlo lo mejor posible".

Sergio Busquets, junto a Sergio Ramos y Gerard Piqué, durante un entrenamiento de la Selección. (EFE)
Sergio Busquets, junto a Sergio Ramos y Gerard Piqué, durante un entrenamiento de la Selección. (EFE)

Piqué, el foco de atención... ¿política?

A diferencia de Piqué, a quien le encanta ser el foco de atención y, como él mismo dijo, le gusta hablar de política a pesar de considerarlo "un marrón", Sergio asegura que "yo sólo me dedico a jugar al fútbol y seguramente sería mejor que todos hicieran lo mismo. Cualquier persona debería de usar Twitter con sentido común. Si de mí dependiese, lo eliminaría del mundo", sentenció, en una clara alusión a su amigo Gerard.

Sergio explicó que los jugadores no se aíslan en las concentraciones de todo lo que sucede a su alrededor. "Está claro que nos llega y lo vivimos, algunos mucho más cerca que otros, pero todos lo vivimos". Y añadió: "A todos nos incumbe, aunque aquí lo intentamos dejar un poco al margen. A veces parece que no queramos meternos, pero es que nosotros estamos aquí como futbolistas". Pues así debería ser, aunque el periodismo eleve la opinión de Piqué a la categoría de un responsable político, cuando no lo es. Si tan preocupado estaba el domingo con lo que estaba pasando en Cataluña -y no dudo de ello- , cuesta entender que se le pasara ver el discurso del Rey porque estaba jugando a la pocha...

Claro que mientras Piqué tuvo que comparecer para intentar convencernos de que su postura "no es incongruente", Busquets demuestra ser coherente con lo que dice y hace: "Creo que voy a seguir jugando muchos años con la selección española", llegó a comentar con una naturalidad que transmite tanta seguridad como sosiego. Y es que, por mucho que Piqué diga que "no es mi caso, pero creo que un independentista podría jugar en la selección española porque no hay selección catalana y el independentista no tiene nada en contra de España", Sergio sabe muy bien que esto no es verdad. Sobre todo porque cuando la selección catalana ha jugado partidos para reivindicar su oficialidad, el primero que le ha dado la espalda ha sido el FC Barcelona. Prueba de ello es que a la última convocatoria, ante Túnez y en un encuentro trasladado a Girona para intentar llenar el campo, solo acudieron el entonces tercer portero, Masip, y Sergi Roberto.

Por si no lo recuerdan, los independentistas catalanes ya criticaron a Busquets por no sujetar la pancarta con el lema 'Una nació, una selecció' antes del partido contra Euskadi disputado en diciembre de 2014. O cuando le preguntaron por las ausencias de Cesc y Diego Costa con España y él contestó que "yo no me he borrado nunca de la Selección; estoy orgulloso de estar aquí". Quién sabe, quizás ahora le reprochen mantenerse al margen de la que están liando unos irresponsables -o quizás esa no sea la palabra exacta- gobernantes y a partir de ahora, como a buen seguro sucederá este viernes en Alicante con Piqué, a él le piten los fachas... de las esteladas.

A mi bola
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