Del zasca del añorado Isco a la meada fuera del tiesto de Ramos con Puigdemont
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Kike Marín

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Del zasca del añorado Isco a la meada fuera del tiesto de Ramos con Puigdemont

El Clásico lo decidió el mejor juego del Barça, las críticas madridistas se centraron en Zidane y tuvo dos protagonistas locales, uno por su ausencia y el otro por su pérdida de papeles

Foto: Luis Suárez y Sergio Ramos, durante el Real Madrid-Barcelona disputado en el Bernabéu. (EFE)
Luis Suárez y Sergio Ramos, durante el Real Madrid-Barcelona disputado en el Bernabéu. (EFE)

Empecemos por lo importante: el juego. Como bien reflejaron algunas crónicas, al final el pasillo se lo hizo el Real Madrid al Barcelona en el Bernabéu y más concretamente a Rakitic en la jugada del 0-1. Una magistral maniobra de temporización, reorientación e iniciación de Busquets permitió al croata sacar provecho del desmarque del ruptura que le tiró a Modric, colarse hasta la cocina en conducción, abrir a su derecha a Sergi Roberto, para que éste a su vez asistiera a Luis Suárez, que llegaba en carrera y completamente libre de marca por la izquierda.

El plan 'anti-Messi' de Zidane con Kovacic en el once inicial en lugar de Isco había funcionado en la primera parte, si como tal se puede entender que el Barça no estuviera cómodo con balón e incluso lo tuviera menos que el Real Madrid (51% - 49% de posesión al descanso), circunstancia que por otra parte no beneficia al Real Madrid, pues los blancos se ordenan mejor tras robo. Sin embargo, al francés la idea se le vino abajo desde prácticamente el arranque de la segunda y el 0-3 del Barça fue la consecuencia lógica de que, como muy bien escribió Jesús Cuadrado, cuando el fútbol se basa en el ímpetu, el paso de los minutos lo va mermando y entonces se impone el fútbol. Y esto fue lo que hizo el Barça: imponer su fútbol.

Foto: Cristiano Ronaldo se lamenta en presencia de Messi. (FOTO: Miguel Berrocal)

Lo segundo importante a la hora de analizar el primer Clásico con horario chino es cómo queda la Liga. El Barça, que en los últimos nueve años ha ganado en el Bernabéu en otras tantas ocasiones, desde el 2-6 del 2009 al 0-3 de este sábado con un total de 29 goles a favor, es decir, a casi tres por partido, continua invicto después de 17 jornadas y lidera la clasificación con 9 puntos de ventaja sobre el Atlético, 11 sobre el Valencia y 14, aunque con un partido menos, sobre el Real Madrid, cuya cuarta posición empeora la situación vivida hace dos años con Rafa Benítez, quien, como es sabido, fue sustituido por Zidane.

placeholder Kovacic persigue a Messi, con Cristiano y Busquets al fondo. (Reuters)
Kovacic persigue a Messi, con Cristiano y Busquets al fondo. (Reuters)

¿Y qué decir del técnico francés? Sacar a Kovacic, quien primero se empleó con Busquets y luego con Messi, en lugar de a Isco, fue su decisión más criticada, aunque, eso sí, no hasta la segunda parte, pues el 0-0 con el que se llegó al descanso se llevó algunos elogios, como también ocurrió después del partido con voces autorizadas del vestuario. "Para mí Kovacic fue una gran apuesta", dijo Sergio Ramos. "Hizo un gran partido en la Supercopa y lo volvió a hacer. Hizo una primera parte impecable, en la que anuló a un gran jugador como es Messi. En la segunda todos bajamos un poco”, añadió el capitán.

Como decía antes, la fatiga agotó a Kovacic y la fórmula de Zidane, cuyo mayor error fue no darse cuenta a tiempo, antes de que el Barça se pusiera en marcha al ritmo que marca un incomparable Iniesta y con Messi haciendo algo que Cristiano nunca será capaz de hacer: desequilibrar en el juego y no solo en el marcador. Para cuando el entrenador francés quiso reaccionar, ya era demasiado tarde. No para poder voltear el marcador, pues en esto nadie tiene más capacidad que el Real Madrid por muy mal que esté y aunque jugara con uno menos, sino para imponerse a un rival que para entonces jugaba como si estuviera en su casa.

"Dejar de meter mierda"

Dicho todo esto, hay dos asuntos que, en mi opinión, también merecen ser comentados. El primero es la polémica con el añorado Isco, a quien Zidane tenía intención de sacar junto a Gareth Bale y Marco Asensio cuando el partido se puso 0-1. Sin embargo, la expulsión de Carvajal en el penalti que Messi convirtió en el 0-2 hizo que el técnico del Real Madrid diera entrada a Nacho en lugar de Benzema, a quien, por cierto, se le sigue cargando injustamente el muerto. De este modo Zizou ya solo pudo hacer dos cambios más y se decantó por Bale y Asensio. “Dejar de meter mierda que ya iban a salir mis otros dos compañeros... no sabía yo que sé podían hacer cuatro cambios”, escribió Isco en su cuenta de Twitter tras el partido y en respuesta a la emisora de radio en la que dijeron que se había negado a seguir calentando en la banda cuando vio que no iba a salir.

placeholder Florentino Pérez posa junto a los entrenadores Pablo Laso y Zidane y los capitanes Sergio Llull, Felipe Reyes, Ramos y Marcelo (EFE)
Florentino Pérez posa junto a los entrenadores Pablo Laso y Zidane y los capitanes Sergio Llull, Felipe Reyes, Ramos y Marcelo (EFE)

Sinceramente no sé qué necesidad había de polemizar con el malagueño, sobre todo porque, efectivamente, la intención de Zidane era darle entrada en el partido junto a Bale y Marco Asensio, tres cambios que con 0-1 a saber qué efecto hubieran tenido, aunque la expulsión y el penalti de Carvajal en el que llegó el 0-2 del Barça trastocaron sus planes. Es verdad que, por ejemplo, podía haber retrasado a Casemiro y jugarse todo a una carta retirando a Benzema, Kovacic y Kroos, pues Cristiano parece intocable, pero quizás el descalabro hubiera sido aún mayor y esas "hostias" que Zizou sabía que le iban a meter hubieran sido mayores. Lo más curioso es lo rápido que el comentario radiofónico llegó a Isco, quien no dudó en responder con rotundidad y, como se dice ahora, con un zasca considerable al recordar que no pueden hacerse cuatro cambios sino solo tres.

Foto: El palco del Bernabeú. (Baldesca Samper)

Y acabo con Ramos, el triste protagonista del Clásico. Basta con decir que de "bochornoso" se calificó en un medio madridista -que no florentinista- que el árbitro perdonara la expulsión a Sergio cuando, ya con 1-0, agredió descaradamente a Luis Suárez y solo vio tarjeta amarilla. Por cierto, me cuesta creer que esta misma crítica se hubiera hecho en algún medio barcelonista con el marrullero delantero uruguayo, pero eso ahora es lo de menos. Lo peor es que el capitán del Real Madrid remató la faena con unas desafortunadas declaraciones.

"En Barcelona dirán que tengo que ir a la cárcel con Puigdemont", dijo, para luego explicar que "voy al choque y me lo quito de encima, pero en ningún momento le doy ni tengo intención de darle". Me imagino que al capitán del Real Madrid le caerá cuanto menos una buena reprimenda de su club, en el que se tiene por buena costumbre ni opinar ni hacer referencias a cuestiones políticas. Efectivamente, todo lo contrario de lo que sucede en el FC Barcelona, aunque precisamente por ello lo de Ramos me parece tan grave, como lo de envolverse en la bandera española, lo cual no hace sino politizar un símbolo que debería ser apolítico.

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