Guerra de sexos (y escándalo) en el arbitraje por el VAR del Mundial femenino

La ausencia de mujeres en el VAR del Mundial de fútbol femenino de Francia provoca que las árbitras se quejen de que sus compañeros, más que ayudarlas, las quieren dirigir a ellas

Foto: La árbitra del Estados Unidos-España señala penalti a favor de las estadounidenses. (EFE)
La árbitra del Estados Unidos-España señala penalti a favor de las estadounidenses. (EFE)

Casey Reibelt y Kate Jacewicz (Australia), Liang Qin (China), Yoshimi Yamashita (Japón), Ok Ri Hyang (Corea), Gladys Lengwe (Zambia), Lydia Tafesse Abede (Etiopía), Salima Mukansanga (Ruanda), Carol Anne Chenard y Marie-Soleil Beaudoin (Canadá), Ekaterina Koroleva (Estados Unidos), Lucila Venegas (México), Melissa Borjas (Honduras), Edina Alves Batista (Brasil), Claudia Umpierrez (Uruguay), María Carvajal (Chile), Laura Fortunato (Argentina), Anna-Marie Keinghley (Nueva Zelanda), Stephanie Frappart (Francia), Bibiana Steinhaus y Riem Hussein (Alemania), Esther Staubli (Suiza), Katalin Kulcsar (Hungría), Sandra Braz (Portugal), Anastasia Pustovoytova (Rusia), Kateryna Monzul (Ucrania) y Jana Adamkova (República Checa).

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Por si no lo sabían, y perdón por la retahíla, pero creo que se merecen ser conocidas por su nombre y apellido, estas son las 27 árbitras que la FIFA escogió para el Mundial de fútbol femenino que se está disputando en Francia, entre las que, por cierto, no hay ninguna española, un dato que deberían tener en cuenta en la Federación Española de Fútbol (RFEF) en lugar de provocar una escisión en la Liga Iberdrola que pone en peligro todo lo conseguido hasta ahora, que ha sido mucho, y ha ralentizado ese I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino que las futbolistas tanto se merecen tener. Un dato: mientras la Premier League quiere hacerse cargo del fútbol femenino profesional del Reino Unido, el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, pretende coger justo el camino contrario...

Pero, volviendo al Mundial en el que la Selección española ha demostrado que está en el buen camino, por primera vez se está utilizando el videoarbitraje, el famoso VAR, que la temporada pasada se puso en marcha en LaLiga Santander. Pues bien, a diferencia de los árbitros, que son todas mujeres —es decir, árbitras—, el VAR está dirigido únicamente por hombres. Sí, la participación de las féminas frente a los monitores es cero, ya que los 15 jueces designados para la asistencia tecnológica son árbitros, quienes se encuentran en una sala de vídeo en el Centro Internacional de Radio y Televisión (CIRTV) de París, donde por fibra óptica les llegan las imágenes captadas en los nueve estadios mundialistas y desde allí se comunican con la árbitra de turno mediante un sofisticado sistema de radio.

Imagen de la sala del VAR del Mundial femenino que se disputa en Francia.
Imagen de la sala del VAR del Mundial femenino que se disputa en Francia.

La FIFA considera que los árbitros son los únicos que hasta ahora tienen la experiencia suficiente en el funcionamiento del VAR, una decisión que, sin embargo, ha generado una especie de guerra de sexos con las árbitras. Aunque de momento lo hacen 'off the record', son varias las que se han quejado del trato que reciben de sus compañeros del videoarbitraje. Consideran que, ya sea por soberbia o, por qué no decirlo claramente, reminiscencias machistas, pretenden dirigir ellos los partidos, por lo que, más que ayudarlas, lo que hacen es dificultar su labor al indicarles que chequeen algunas jugadas claramente sujetas a la interpretación de quien está en el terreno de juego y no viendo el encuentro por un monitor.

La explicación de algunas polémicas

Y, claro, sabiendo esto, quizá resulte más fácil comprender lo que está ocurriendo en el Mundial de Francia con el VAR y que ha provocado más de un escándalo. Sirvan dos jugadas como ejemplo, aunque hay muchas más: en el minuto 86 del partido de cuartos de final que enfrentaba a Estados Unidos y Francia, Cascarino, jugadora de la selección anfitriona, centró y el balón dio en la mano de O'Hara, quien la tenía despegada de su cuerpo y evitó el centro. Las futbolistas galas reclamaron la jugada a la ucraniana Kateryna Monzul, pero esta ni siquiera fue a revisarlo en el VAR, por más que desde este se lo pidieran.

La polémica no fue nueva y en España lo sabemos muy bien, pues las estadounidenses venían de ganar y eliminar en octavos al equipo que dirige Jorge Vilda con otro penalti que el VAR pidió a la árbitra que lo revisara. En este caso, la húngara Katalin Kulcsar lo hizo, pero para reafirmar una decisión cuando menos discutible, pues el contacto de Virginia Torrecilla en la pierna de Rose Lavelle fue tan leve que ni siquiera derribó a la estadounidense, sino que claramente se dejó caer delante de las narices de la árbitra.

Por suerte, y a la espera de que en el caso del español Rubiales no se lo cargue, el fútbol femenino sigue creciendo y poco a poco comentarios tan repugnantes como 'vete a fregar' o 'vuelve a la cocina' que tenían que soportar algunas árbitras o juezas de línea, empiezan a formar parte de la historia. Sobre todo cuando 27 árbitras se encargar de dirigir el Mundial de fútbol femenino, donde el problema ahora es que el VAR, como rezaba aquel famoso anuncio de Soberano, es cosa de hombres...

A mi bola
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