El agravio al fútbol femenino (6 millones en pérdidas) y la llamada de la 'feministra'

La temporada suspendida sin consultar a clubes y jugadoras supone un gran retroceso. Y todo por de la intromisión de la Federación de Rubiales, de la mano del Gobierno del postureo

Foto: El Wanda Metropolitano se llenó la temporada pasada para ver un partido de fútbol femenino. (EFE)
El Wanda Metropolitano se llenó la temporada pasada para ver un partido de fútbol femenino. (EFE)

"La que tiene que tirar del fútbol femenino es la Federación". "Vamos a conseguir en poco tiempo que la Primera Iberdrola se convierta en la mejor competición". "Queremos que en seis años el fútbol sea el deporte más practicado por mujeres y niñas en toda la nación". "El fútbol femenino es nuestra prioridad". Bla, bla, bla... Ya lo dice el refrán: dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y esto es lo que pasa con la palabrería de Luis Rubiales, el imputado y, sin embargo, no dimitido presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), a quien el balompié jugado por mujeres "en paños menores" le preocupa tanto, que suspendió todas sus competiciones sin ni siquiera hablar con clubes y futbolistas.

[La grabación que lleva a Rubiales ante el juez por la presunta agresión a una mujer]

Como en casi todo lo que ha hecho tras 'asaltar' la poltrona de Ángel María Villar, desde que el ya conocido como 'Rubi-18' empezó a meterle mano, el fútbol femenino español no solo ha dejado de progresar adecuadamente como venía haciéndolo en los últimos años, gracias en gran medida al impulso de Iberdrola y de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), a la que da soporte LaLiga, sino que ha sufrido un importante retroceso. Y esta no es solo una opinión, sino que hay datos que así lo demuestran.

Ahí están, o, mejor dicho, ¿dónde están los 1,3 millones que, según la Federación, la UEFA iba a pagar para que su OTT ofreciera la ahora llamada Primera Iberdrola fuera de España y que nunca han llegado? ¿Y los 1,5 millones que otros operadores estaban dispuestos a desembolsar y, como lo del perro del hortelano, nadie ha puesto y la Federación no se los dejó poner a Mediapro? ¿Y el millón que varios patrocinadores se mostraron interesados en invertir, pero que en vista de la división del fútbol femenino provocada por 'Rubi-18' también se esfumaron? Sumen y vean: 3,8 millones menos.

Y hablando de patrocinadores, el principal, Iberdrola, también se ha visto claramente perjudicado por este 'virus', pues ha perdido la homogeneidad y la visibilidad que tenía la Liga Iberdrola. Como quiera que en la energética tienen órdenes estrictas de la RFEF de no ofrecer ningún tipo de información sobre su patrocinio al fútbol, ni confirman ni desmienten que 1,5 millones de euros de patrocinio directo se hayan ido al limbo por culpa de la división provocada por Rubiales. Cabe recordar que, como hace en el resto del deporte femenino español a través del proyecto Universo Mujer, la empresa que preside José Ignacio Sánchez Galán no solo da nombre a la Primera Iberdrola, sino también la Reto Iberdrola, en ambos casos para las próximas cinco temporadas, además de la que se ha dado por finalizada.

Es decir, en total 5,3 millones que se han ido por el desagüe, a los que aún hay sumar otros 600.000 euros por la parte proporcional de los derechos de televisión de los partidos que no se han podido disputar y, lógicamente, ofrecer, como explicaría el ministro Garzón. Por cierto, a diferencia del Ministerio de Igualdad, cuya ministra sí se interesó por lo que consideran una discriminación, el Consejo Superior de Deportes (CSD) no dijo nada cuando vio cómo la Comisión Delegada de la RFEF suspendía todas sus competiciones femeninas. ¿Acaso no es este un acto de desigualdad? La pregunta es evidentemente retórica, pues la diferencia está en los millones que genera el fútbol profesional masculino y lo que ayuda que se vea en televisión para tener al 'rebaño' entretenido...

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, junto a la del CSD, Irene Lozano, en la presentación del primer convenio del fútbol femenino español. (EFE)
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, junto a la del CSD, Irene Lozano, en la presentación del primer convenio del fútbol femenino español. (EFE)

El protocolo de Sánchez para las futbolistas....

Eso sí, cuando el presidente del Gobierno anunció el sábado el regreso de la Liga de Primera y de Segunda, no tuvo ningún reparo en decir que "tanto la autoridad sanitaria como el Consejo Superior de Deportes, y en este caso también LaLiga, están en ese diálogo para plantear y aprobar un protocolo que garantice la seguridad de salud de los jugadores y las jugadoras en el reinicio de esta competición". Concretamente, el protocolo para las futbolistas ha sido dejarlas en casa...

Pero siguiendo con los números, a estos casi 6 millones de euros de pérdidas de esta temporada habrá que sumar la próxima los 2,5 que dejará de recibir la ACFF por el convenio de coordinación que la RFEF y LaLiga firmaron el pasado verano con la connivencia del CSD y que prohíbe a la patronal financiar a cualquier tipo de asociación del entorno del fútbol. Ese dinero iba hasta ahora directamente a la ACFF, de ahí que contribuyera al crecimiento del fútbol femenino, lo mismo que sucedía y sucederá con Proliga en el caso de Segunda B y Tercera División. En esto consiste la 'nacionalización' del fútbol no profesional que se engendró en el llamado Pacto de Viana, una auténtica expropiación del fútbol profesional que preside Javier Tebas.

Pero la RFEF no solo ha provocado pérdidas al fútbol femenino, sino que tampoco se ha gastado un dinero que prometió y, por supuesto, publicitó. Este es el caso del llamado Programa Élite, que, según explicó el secretario general, Andreu Camps, la Federación ofreció "para subir el dinero que se les da a los clubes integrados en él, hasta llegar a los 500.000 a 600.000 euros anuales para la Primera Iberdrola". Sin embargo, como quiera que ese dinero era a cambio de los derechos audiovisuales y la ACFF tiene un acuerdo firmado con Mediapro, finalmente la RFEF se ahorró esos alrededor de 8 millones.

Hace un año, el Wanda Metropolitano batió el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España. (EFE)
Hace un año, el Wanda Metropolitano batió el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España. (EFE)

La petición de una liga profesional

Con este panorama, ¿a quién puede extrañarle que el fútbol femenino español quiera tener su propia liga profesional? Aunque solo sea para evitar la intromisión de la RFEF, al menos en lo que a la gestión se refiere, y acercarse a una igualdad sostenible, nunca demagógica ni tampoco impostada. Recuerden el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España logrado la temporada pasada en el Wanda Metropolitano, donde 60.739 espectadores presenciaron el Atlético de Madrid-FC Barcelona. ¿Por qué tocar lo que funciona? Seguro que saben la respuesta. Porque el fútbol femenino les da igual.

Y puestos a hablar de igualdad, llama la atención lo que cobran las asesoras —12, entre ellas tres hombres— de la ministra del gremio, la conocida como 'feministra' Irene Montero, con una retribución media de 35.011 euros mensuales y un total de 420.132 al año, a los que hay que sumar variables y Seguridad Social, lo que eleva la cantidad a más de medio millón anuales. Es decir, más del doble de los 16.000 euros por la jornada completa y 12.000 para los contratos a tiempo parcial del salario mínimo de las futbolistas de la Primera Iberdrola. ¿Es esa la igualdad que predica el Ministerio? Normal que tanto la identidad como la asignación de las asesoras sean ocultadas. Al menos les queda algo de vergüenza...

Y si la igualdad debería empezar por una misma, también deberían demostrar que no se hacen distinciones. ¿Han escuchado a alguien de este ministerio, del de Cultura y Deporte o de alguna organización feminista decir una sola palabra sobre la imputación de Rubiales por agredir a una mujer? Yo tampoco. Sí, agredir presuntamente, aunque lo que es seguro es que el presidente de la RFEF se sentará delante de un juez al que se le presentarán una grabación, un parte de lesiones y, lo más importante de todo, el testimonio de un testigo de cargo. Concretamente una, pues casualmente se trata de una mujer.

A mi bola
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