La Pasamontes, una marcha para disfrutar Asturias en bicicleta

La prueba organizada por el exciclista profesional no sirve para buscar resultados deportvos sino para disfrutar del paisaje y la compañía enlazando puertos en un paraje privilegiad

Foto: Algunos participantes de la Pasamontes.
Algunos participantes de la Pasamontes.

Luis Pasamontes está logrando consolidar la prueba cicloturista que lleva su nombre, y que se disputa en su localidad natal de Cangas de Narcea (Asturias). Este año se ha celebrado la V edición y nuevamente ha sido un éxito para los participantes de la misma.

El formato que ha elegido para su prueba el exciclista profesional, que militó en equipos UCI Pro Tour como Unibet, Caisse d’Epargne y Movistar, es singular. No hay clasificaciones y no tiene carácter competitivo. De hecho, hay dos paradas neutralizadas a lo largo de la prueba, para reagrupar a los ciclistas, evitar problemas de tráfico y molestias a los conductores. Un ejemplo de que ciclistas y conductores pueden respetarse y coexistir pacíficamente.

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Quien vaya buscando una prueba competitiva, medallas, y clasificaciones, puede olvidarse. Pasa (así le conocen en el pelotón profesional) ha concebido una carrera deportiva enfocada a dar a conocer su ciudad natal a los participantes y a recibir a los numerosos amigos que ha ido cosechando a lo largo de su dilatada trayectoria deportiva. Asturianos de pro, como Chechu Rubiera y Carlos Barredo, no faltan nunca a la cita, amén de otros ciclistas profesionales que le han acompañado durante sus años en la bicicleta: Fran Ventoso, Pablo Lastras, Alex Santamaría, Félix Garcia Casas, Miguel Angel Martin Perdiguero… amén de sus amigos de Cangas y de la grupeta de Sanse: Adrián Garcia, Ivan Pino, Vanessa, Wifi, Pepe, Beatriz, Rosa, Carlos Pires, Stig Nas, Victor Garcia, …este año, el homenajeado ha sido Álvaro Pino, que mantiene la clase y el oficio encima de la bicicleta subiendo puertos. Doy fe de ello.

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El recorrido a través de los puertos del Pozo de las Mujeres Muertas (corto, pero muy duro, con pendientes del 13 al 15 % durante 4 km), del Connio (19 kilómetros tendidos al 6-7% con los últimos siete kilómetros increíblemente bonitos, entre un bosque de hayas, líquenes y musgos y con unas vistas de los valles espectaculares) y finalmente (la subida es opcional ) y del Alto del Acebo, cuya ascensión comienza en las mismas calles de Cangas. Son 9,5 km de subida muy exigentes, con rampas de hasta el 15% con un par de pequeños descansos, uno en el tercio inferior y otro en el superior. El último kilómetro de ascensión es espectacular por las vistas y por la pendiente. Además, suele estar muy expuesto al viento, lo que aumenta la dificultad.

Amigos y paisaje

No está masificada: el ambiente durante la prueba, neutralizada en algunos tramos, permite disfrutar de los amigos y del paisaje. Pruebas con clasificaciones y marcadamente competitivas hay muchas a lo largo del calendario; por eso, a mí me gusta poder disfrutar por un día sin estar pendientes de KOM’s, de marcas personales, de Stravas, de tiempos de paso por tal o cual puerto... es un día para el reencuentro con los amigos y para hacer deporte de una manera relajada.

Finalmente, no podía faltar la parte lúdica. Asturias en general, y Cangas en particular, reciben al visitante con una oferta de bares y restaurantes espectacular. No lo vamos a descubrir ahora. Dejarse guiar por el organizador de la prueba es garantía de acierto seguro.

De la edición de este año, me queda un sabor agridulce. La noche antes de la prueba estuve con una gastroenteritis brutal que estuvo a punto de tumbarme: no dormí en toda la noche.

Finalmente me presenté en la línea de salida y decidí llegar hasta donde me acompañaran las fuerzas. Subí penando los dos primeros puertos. El descenso del Pozo de las Mujeres Muertas era delicado, por el fuerte viento lateral. Los últimos 7 kilómetros del Puerto del Connio -los tres kilómetros finales entre la niebla – justifican por si solos el esfuerzo de haber participado en las condiciones en las que me encontraba. Eso, y el descenso de 20 kilómetros del Connio.

Si tuviera que elegir el mejor momento de la temprada 2015 encima de la bicicleta, sin duda elegiría la subida al Mortirolo con Stig. Tuve unas sensaciones magníficas. Tengo claro que en 2016, el momentazo ha sido el descenso del Connio. Los primeros 4 kilómetros con niebla, frio, asfalto mojado, baches, … muy peligroso, pero los restantes dieciséis kilómetros valen por toda la miseria pasado en las subidas: carretera con curvas, asfalto seco y en excelente estado, los frenos impecables, la estabilidad y la rigidez de la bici brutal,… y venga a emborracharte de curvas y trazadas, adelantado a participantes sin parar.

Una vez finalizado el descenso, y tras el último reagrupamiento, Pasa y Barredo salen disparados hacia Cangas y unos cuarenta participantes logramos engancharnos a su rueda. Rodamos a 45 – 50 km/h sin descanso, mientras ellos dos se dan relevos. Imposible pasar más allá de la décima posición del grupo, y la sensación de devorar kilómetros a toda velocidad.

La llegada a Cangas entre los diez primeros entrando en el tramo adoquinado desde el puente del rio hasta el Ayuntamiento con Carlos Barredo en cabeza es otro de los momentos difíciles de olvidar.

Mi recomendación: una prueba a marcar en el calendario de 2017. Seréis bien acogidos y disfrutareis

Por pasión
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